Fútbol

"Estoy muy arrepentido": puñetazos, expulsiones y una tangana histórica en el derbi entre el Huesca y el Zaragoza

El partido, clave para la salvación, deriva en una batalla campal con múltiples futbolistas implicados, incluidos los porteros de ambos equipos

Captura de la televisión del momento en que Andrada agrede a Pulido
ARA
27/04/2026
3 min

El Huesca y el Real Zaragoza llegaban a la 37ª jornada de la Segunda División con la necesidad urgente de puntuar en un tramo de temporada cada vez más asfixiante. El conjunto de la capital aragonesa se encuentra en zona baja, muy cerca de un descenso que sería tan histórico como dramático. Y el Huesca tampoco consigue alejarse del peligro. En este contexto, el derbi aragonés se presentaba como una cita especialmente delicada, con la sensación de que una derrota podía tener consecuencias decisivas en la lucha por la permanencia.

El partido, disputado en Huesca, comenzó con una igualdad máxima y un ambiente creciente de tensión a medida que avanzaban los minutos. El Huesca, más sólido en el global del duelo, dispuso incluso de un penalti en la primera parte que el olotense Óscar Sielva no transformó. En la reanudación, el conjunto local dio un paso adelante y acabó imponiéndose por 1-0, con otro penalti que esta vez el centrocampista garrotxí sí convirtió y dejó al Zaragoza aún más tocado. El gol empujó a los visitantes a buscar el empate, con el partido entrando progresivamente en una fase cada vez más abierta y descontrolada.

En el tiempo añadido, una revisión del VAR por una acción sin balón en juego desembocó en una tangana histórica. La decisión arbitral supuso la expulsión de Tasende, del Zaragoza, lo que encendió los ánimos y derivó en protestas del conjunto visitante. Con el juego detenido y el ambiente ya muy caldeado, Esteban Andrada se quejó de la acción al árbitro y se enfrentó con Jorge Pulido, que le recriminaba las protestas. Andrada dio un empujón a Pulido, motivo por el cual vio la roja, y, justo después de ser expulsado, corrió hacia Pulido otra vez para agredirle con un fuerte puñetazo.

A partir de aquí, el partido derivó en una tangana con múltiples jugadores implicados. En medio del caos también se expulsó al portero del Huesca, Dani Jiménez, cuando el árbitro ya había perdido absolutamente el control de un partido que acabó con victoria del Huesca por 1-0. Un resultado absolutamente eclipsado por los incidentes finales. El Zaragoza continúa en zona de descenso, con 35 puntos, y el Huesca suma 36.

"Estoy muy arrepentido"

Después del partido, el Real Zaragoza condenó los incidentes en un comunicado oficial: “No representa los valores del club y abriremos una investigación interna sobre lo que ha pasado”. Andrada también ha pedido disculpas públicas: “Estoy muy arrepentido. He perdido el control y pido disculpas”, dijo el portero, que ha asumido plenamente su error. “No es una buena imagen ni para el club ni para mí como profesional”, admitió el jugador del Zaragoza, que intentó contextualizar su reacción, sin justificarla: “A lo largo de mi carrera solo me han expulsado una vez, y fue por tocar la pelota con la mano. Fue una situación límite y reaccioné mal”.

En el ámbito disciplinario, el reglamento de la Real Federación Española de Fútbol prevé sanciones de entre cuatro y doce partidos por agresiones cometidas con el juego parado o sin posibilidad de intervención en la jugada. En estos casos, el criterio puede ampliarse si hay agravantes, como la gravedad de la acción o si se produce lesión. En el caso de Esteban Andrada, el castigo podría verse incrementado por la doble acción que recoge el acta arbitral –la agresión a Jorge Pulido y la expulsión previa–. Si se confirma lesión del jugador del Huesca, la sanción podría situarse en el tramo más alto del baremo o incluso superarlo.

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