"Era la época en que nos quemaban camiones": el día que Francia aprendió a ganar a España

Solo un precedente mundialista contempla a los dos países vecinos antes de la semifinal de este martes en Dallas

El centrocampista español Juan Señor disputa un balón con un jugador francés durante la final de la Eurocopa entre España y Francia en el estadio del Parque de los Príncipes de París.
Arnau Segura
13/07/2026
4 min

TorellóLa relación entre España y Francia está llena de tensiones, como tantas historias entre vecinos. También en el mundo del fútbol. La selección española ganó en los cuartos de final de la Eurocopa del 2012 y en las semifinales de la Eurocopa del 2024, pero en Francia todavía recuerdan la victoria en el único precedente mundialista. Fue en los octavos de final de la edición del 2006. La portada de un diario de Madrid avisaba con un atrevido "Vamos a jubilar a Zidane", pero el equipo de Luis Aragonés tuvo que hacer las maletas (1-3). El tercer gol francés, para más inri, lo marcó Zidane, que después se hizo viral en la final contra Italia –resuelta en los penaltis a favor de los transalpinos– por su cabezazo a Marco Materazzi. Este martes justo se vivirá el segundo partido entre España y Francia en la fase final de un Mundial. Lamine Yamal y Kylian Mbappé encarnan esta nueva rivalidad del sur de Europa (21 horas, La 1 y DAZN).

En total, España y Francia ya se han enfrentado 38 veces, con 18 victorias españolas, 13 triunfos franceses y 7 empates. España, más precoz en el interés y en la pasión por el fútbol, ganó 7 de los 8 primeros duelos, con un balance de 30 goles a favor y solo 4 en contra, pero la rivalidad se fue igualando con los años y la dinámica cambió definitivamente en la Eurocopa de 1984.

Salva García Puig (Sant Adrià de Besòs, 1961), el único catalán de aquella selección, entonces en el Zaragoza, recuerda que las relaciones entre los dos países en aquel momento eran especialmente tensas. "Era la época en que nos quemaban los camiones", apunta Salva. Los agricultores franceses asaltaban, saqueaban y quemaban camiones llenos de frutas y verduras para protestar contra la competencia española.

Era un mundo más pequeño y era un fútbol más pequeño: la Eurocopa solo tenía ocho selecciones, un tercio de las de ahora, y todos los jugadores españoles, portugueses y rumanos jugaban en sus ligas locales. Solo un francés y un alemán jugaban fuera de su país: Michel Platini en la Juventus y Uli Stielike en el Madrid.

"Tengo muchas anécdotas de aquellos días en Francia", asegura Julio Alberto (Candás, Asturias, 1958), uno de los cuatro representantes del Barça que tenía aquel equipo. "Nos entendíamos con la gente de Francia haciendo gestos y haciendo bromas. Jugábamos a cartas y al billar y les hacíamos putadas a los demás. Nos escondíamos los zapatos, nos robábamos las llaves de las habitaciones. Recuerdo subir unos cuantos pisos y tirar agua desde arriba a los periodistas que nos esperaban abajo. Todas estas cosas eran normales en aquella época. Hacíamos muchas travesuras", admite con una sonrisa. Salva recuerda que en aquella época los veteranos se bebían las copas de vino de los jóvenes y había que inspeccionar los platos por si alguien había tirado alguna cosa: "Cuando empezabas era como ir a la mili".

Julio Alberto compartía habitación con el madridista Emilio Butragueño y Salva con Juan Señor, el héroe final del 12-1 contra Malta. El equipo se clasificó para la Eurocopa con una gesta "indescriptible" y comenzó el torneo con dos empates grises, pero pasó de grupos gracias a una gran victoria contra Alemania Occidental, la vigente campeona, en el debut de Salva. Salva había crecido en el Barça, pero en 1982 salió traspasado al Zaragoza en el marco del fichaje de Pichi Alonso. A última hora Josep Lluís Núñez le dijo que lo querían y que se inventara una excusa para no ir a La Romareda –"Algo de mi madre o personal, lo que fuera", explica el exjugador– pero ya no se echó atrás.

"Perdimos porque nos robaron"

En las semifinales superaron a Dinamarca en los penaltis y en la final se encontraron con la anfitriona, Francia, el miércoles 27 de junio de 1984 en el Parque de los Príncipes. "Perdimos porque nos robaron el partido. Eran un equipazo, pero nos robaron. Todavía recuerdo el nombre del árbitro", dice. Era checoslovaco: Vojtech Christov. En el minuto 57 pitó una falta del propio Salva que cambió la historia del partido y de las dos selecciones. "No era falta. No era falta", repite, con el aval de las imágenes.

Salva y Julio Alberto se situaron cerca del portero, Luis Miguel Arconada. Vivieron desde primera línea una de las jugadas más dramáticas e inolvidables de la historia de España. Platini, Balón de Oro de 1983, 1984 y 1985, chutó desde la frontal y Arconada, héroe tantas veces, blocó un balón fácil, pero de repente se le escapó entre las manos, nadie sabe cómo ni por qué, y entró en la portería. Era el 1-0. Salva aparece en las imágenes con las manos en la cabeza. "Nos quedamos de piedra. No nos lo creíamos. Era increíble", apunta.

En el minuto 91 el equipo de Miguel Muñoz ya atacaba a la desesperada y Bruno Bellone redondeó el triunfo francés en un contraataque y confirmó el primer título internacional de la selección francesa. Salva todavía guarda las botas de aquel partido, una camiseta y la medalla de plata. Al lado de la medalla de plata de la final de la Copa de Europa del Barça contra el Steaua de Bucarest, en 1986 en Sevilla. "Soy subcampeón de Europa de clubes y de selecciones", dice con una sonrisa triste.

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