¿Por qué Lamine Yamal es decisivo aunque no lo parezca?

El extremo de Rocafonda marca las diferencias aunque no esté al 100% gracias al poder de intimidación que tiene con los rivales

Lamine Yamal, aplaudiendo a la afición de España tras eliminar a Portugal en el Mundial

BarcelonaCon los números en la mano, Lamine Yamal está lejos de las aportaciones ofensivas de otras estrellas de este Mundial. De momento, el extremo del Barça suma un único gol en el torneo y no ha repartido ninguna asistencia. Claro que, con la excepción del partido contra Portugal, no ha podido jugar todos los minutos posibles. En el estreno contra Cabo Verde fue suplente y solo jugó 19 minutos. Con Arabia Saudí fue titular y sustituido al descanso tras marcar. Contra Uruguay, 76 minutos; y contra Austria, 85. Con los 90 de los octavos de final contra Portugal suma 315 minutos de los 450 posibles. Un 70%. Un porcentaje bajo si se tiene en cuenta que los máximos goleadores (Leo Messi, Harry Kane y Kylian Mbappé) superan el 90% de participación.

Pero Lamine Yamal no se explica solo con estadísticas. Con tan solo 18 años, tres Ligas y una Eurocopa a sus espaldas, su tarjeta de visita espanta a unos rivales que cambian su manera de jugar en función de si él está en el terreno de juego o no. Un poder de intimidación que se ha ganado de manera precoz y que ejerce en el campo aunque, como pasa en este Mundial, no esté al 100%.

Todo comienza con la lesión que sufrió Lamine Yamal en los isquiotibiales de la pierna izquierda el 22 de abril, en un partido de Liga entre el Barça y el Celta, justo después de marcar un gol de penalti. El pronóstico era de unos dos meses de baja, y a priori esto suponía que se perdería los partidos iniciales del Mundial. Tal como explicó el ARA, el conjunto azulgrana y la RFEF se reunieron para analizar el caso y, a parte de garantizar que el Barça podría supervisar la recuperación de su futbolista mientras estaba concentrado con España, se acordó que no jugaría los partidos de la fase de grupos si no era especialmente necesario. Pero no fue así.

Con 0-0 en el marcador en el debut contra Cabo Verde, un partido que teóricamente debía ser muy asequible para España, Luis de la Fuente le hizo entrar al terreno de juego en el minuto 71. Consiguió atraer la atención de hasta tres defensas, pero evidenció falta de ritmo. Como el estreno acabó con empate, Lamine Yamal fue titular por necesidad contra Arabia Saudí y completó unos buenos 45 minutos iniciales –con gol incluido–, hasta ser sustituido al descanso, cuando el duelo ya estaba sentenciado. También jugó de inicio contra Uruguay y contra Portugal. Eso sí, jugando a medio gas, sin poder marcar las diferencias, como estaba acostumbrado a hacer con el Barça o con la selección.

Una readaptación conservadora para evitar recaídas

La explicación de todo ello se encuentra en la readaptación que se ha hecho con él, extremadamente conservadora, en la que la prioridad ha sido siempre evitar una recaída. En caso de no haber el Mundial de por medio, el tratamiento habría sido otro, pero las prisas de España –y la voluntad del jugador– han condicionado un proceso muy delicado, en el cual la prioridad número uno ha sido que Lamine Yamal pudiera estar en el torneo aunque no pudiera dar su mejor versión. Aparte de sus habilidades tácticas, se añaden las lesiones de los otros extremos, Víctor Muñoz, Yeremy Pino y Nico Williams, por lo que De la Fuente solo tiene un especialista en la banda que necesita cuidar.

Que Lamine Yamal no está al 100% se puede comprobar en el césped. Sus esprints son menos intensos de lo habitual, y tiene más dificultades para regatear a los rivales. Lo que se ve en el terreno de juego se ve también en los entrenamientos, donde el futbolista no está trabajando la RSA (repeated sprint ability) con la misma intensidad que si no hubiera riesgo de recaída. La RSA es un método de entrenamiento para mejorar el rendimiento de los futbolistas haciendo esprints cortos y repetidos en un intervalo de tiempo determinado. Esta fórmula, diametralmente opuesta a las vueltas al campo que se habían hecho toda la vida, pretende reproducir en las sesiones prácticas lo que después pasará en los partidos. El número total de esfuerzos dependerá del estado físico del jugador, por lo que, si hay un riesgo elevado de recaída –como es el caso del extremo azulgrana–, su capacidad de ser decisivo baja considerablemente.

Lamine Yamal fue clave en el gol de Merino contra Portugal

Y, a pesar de todo, Lamine Yamal sigue siendo imprescindible: su presencia en el terreno de juego implica que los rivales estén pendientes de sus actuaciones, con dos e incluso tres defensas encima. Una buena prueba de cómo condiciona el juego fueron los octavos de final contra Portugal: la selección lusitana hizo aguas cuando Nuno Mendes, el lateral que se encargaba de marcarlo, se lesionó. En aquel momento entró Nélson Semedo y el resultado no fue el mismo. Aterrorizados ante la posibilidad de que Lamine Yamal recibiera con ventaja, Portugal dio un paso atrás, se aculó y Semedo tuvo más ayudas para que Lamine Yamal no lo superara. La consecuencia fue que otros jugadores, como Ferran Torres y Mikel Merino, pudieron jugar con más libertad: Ferran hizo la asistencia y Merino el gol de la victoria que clasificó a España para los cuartos de final.

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