"No podemos más!": el Valencia es una bomba de relojería
Una década de gestión de Peter Lim ha llevado al club a las puertas del descenso con toda la afición desesperada
BarcelonaDurante décadas, un escudo del Valencia presidía el estadio de Mestalla, instalado en lo más alto de la tribuna. Hasta que unos aficionados se lo encontraron en el suelo, hecho añicos. Durante unas tareas de mejora del viejo estadio, lo quitaron y los operarios no lo cuidaron lo suficiente. La directiva anunció que pondrían uno nuevo, pero los aficionados lo vieron como un símbolo más de la manera de gestionar el club de los propietarios.
El Valencia vive uno de los momentos más oscuros de su historia, comparable solo al único descenso a Segunda del club, en los años 80. Ya hace años que el equipo lucha por no bajar y este año ha firmado el peor inicio goleador de toda su historia. Es colista con un solo punto ydespués de caer 0-5 ante el Barça, la afición se volvió a manifestar en contra de los directivos. El autobús con los jugadores salió de Mestalla escoltado por la policía y por una puerta distinta a la habitual ante las protestas de los aficionados, muchos de los cuales radicales. Eran unos 2.000 aficionados que intentaban llegar hasta la zona del palco porque contra el Barça, sí que estaba el presidente del club, Kiat Lim. Era apenas el segundo partido en el que Lim estaba en el palco este año. El primero había sido el amistoso contra el Newcastle y acabó con cargas policiales. Contra el Barça, más o menos igual. "Estamos hartos, no podemos más", decía a la prensa una aficionada veterana. Cada día que el Valencia juega en casa, la policía tiene que desplegar más efectivos que en otros estadios, por el riesgo de incidentes.
Kiat Lim es el hijo del propietario del club, Peter Lim, uno de los empresarios más ricos de Asia. Un hombre que ha levantado un imperio en Singapur y que hace unos años compró el Valencia, operación que para muchos podía significar una inversión de dinero que volviera a llevar al club a finales de la Champions. Pero en lugar de mejorar, el club cada año se hunde más, sin hacer grandes fichajes y crispando a una afición que está harta. “La clave es que cuesta entender la gestión de Lim. No la entendemos. ¿Quiere ganar dinero? No sabemos por qué razón gestiona mal el club. Lo deja morir. Él no debe entendernos y nosotros no le entendemos”, decía Rafa Lahuerta, escritor valenciano y una de las voces críticas con la directiva.
De hecho, cuesta encontrar voces a favor. El cántico “Peter, vete ya” se ha convertido ya en habitual en el campo. En cada partido se canta y se muestran pancartas. Incluso un aficionado aprovechó que estaba en Singapur haciendo escala en su viaje de novios para ir a la casa de Peter Lim y mostrar una pancarta contra su gestión. Y acabó detenido por la policía local.
De la ilusión a la desesperación
De hecho, algunos aficionados llegan a afirmar que si el precio a pagar para que Lim venda el club es un descenso, lo aceptarían. Peter Lim compró en 2013 el 70,4% de las acciones, cifra que subiría hasta el 82% después de una ampliación de capital. El club vivía entonces una crisis económica y política que tenía las raíces en el año 2004, cuando el empresario de la construcción Juan Soler compró el club y propuso construir un nuevo estadio, que, si todo va bien, quizás se acabe en 2027 después de años abandonado. El estallido de la burbuja inmobiliaria y la mala gestión dejaron el club muy tocado. "El inicio del drama es entonces. Cuando nace el proyecto del nuevo Mestalla. Cuando aparecen personas oscuras con intereses económicos. Se veía venir que no iría bien la cosa. Y así llega Lim. El sentimiento es impotencia, pues ves venir que tocará bajar a segunda. ¿Y qué será de este club si bajamos a Segunda con un nuevo estadio de 60.000 personas?" dice el periodista Cayetano Ros.
La llegada de Lim parecía solucionar las cosas inicialmente, ya que el empresario tenía buenos contactos como el representante de jugadores Jorge Mendes. El Valencia mantenía el nivel deportivo. Cada año solía jugar en Europa. Y el año del centenario, en 2019, incluso ganó la Copa contra el Barça. Pero Lim ha dejado de invertir, prioriza vender jugadores y parece vivir tranquilo a pesar del descenso de nivel del equipo. Cuesta saber las razones por las cuales Lim dejó de cuidar el club. De teorías, muchas. La más probable es que prioriza vender y fichar jugadores, ya que en los fichajes se puede mover mucho dinero, entre comisiones y ofertas. Hecho que interesa a socios de Lim. "Antes podías cambiar a un presidente haciendo presión social. Ahora no. Si vive lejos" dice Ros, quien también critica "la clase política. Ha abandonado el club. No han hecho ni una sola reunión con Lim en todos estos años. Y ahora le han dado una nueva oportunidad con la licencia de obras del nuevo Mestalla. Hay muchos intereses detrás" añade.
El empresario ha ido cambiando la cara visible del club, como hizo con la presidenta Lay Hoon Chan y ahora con su hijo, mientras cada año llegan rumores sobre ofertas para comprar el club. Se habló del grupo estadounidense Apollo, pero este finalmente ha comprado el Atlético de Madrid.
La gestión de Lim, nefasta, ha acabado de alguna manera formando parte del día a día en Valencia. Alguien que no conoce ni la ciudad ni a los aficionados, ni parece querer conocerlos, ahora ya forma parte del folclore local, como quedó claro en las Fallas, ya que él protagonizaba algunas. La más vistosa, con cuernos de demonio. Un demonio destinado a ser quemado.