Los adoquines

El termómetro de la Supercopa

Xabi Alonso, entrenador del Madrid.
04/01/2026
2 min

En los últimos cuatro años la Supercopa ha marcado la temporada: quien la ha ganado ha sido al menos campeón de Liga -el Real Madrid en la 21/22 y la 23/24 añadió además la Champions-, así que un torneo venido a menos, desprestigiado desde que Rubiales y Piqué decidieron vendérsela a Arabia Saudí -por el bien de las mujeres como llegó a asegurar el ex presidente de la RFEF sin sonrojarse- ha terminado siendo el termómetro de lo que sucederá después.  

A priori, el Barça acude como favorito después de despachar el derbi con una actuación estratosférica de Joan García que desbarató al Espanyol y que llega en racha sumando en Liga nueve partidos consecutivos ganando. La final más deseada vuelve a ser frente al Real Madrid, que debería deshacerse antes de un Atlético que ya le pintó la cara en septiembre con un 5-2 que aún escuece. Además, está en el aire la participación de Mbappé que se lesionó por empeñarse en jugar en Talavera de la Reina para batir un récord ridículo que nadie recordará y está prácticamente descartado para jugar ante los del Cholo y ya veremos si se recupera a tiempo para una hipotética final. Una malísima noticia para los madridistas teniendo en cuenta la temporada que estaba firmando el francés por mucho que hayan recuperado la ilusión repentinamente después de la goleada ante el Betis y gracias, sobre todo, a la irrupción del canterano Gonzalo que debutó con un triplete. 

El Barça es un equipo más hecho, que sabe a lo que juega aunque a veces no termine de ejecutarlo con la perfección y espectacularidad con la que enamoró la temporada pasada. Y encima tienen ahora a Joan García. Flick cuenta también con una variedad de opciones en el banquillo, un plan B y hasta C, que no tiene el Madrid. Ante el Espanyol se pudo comprobar con las salidas de Dani Olmo, Fermín y Lewandowski que fueron clave para el triunfo. 

Gonzalo ha tenido el debut soñado, pero otorgarle a un chaval de 21 años recién llegado al primer equipo que cargue con la presión de resucitar a su equipo en la Supercopa es demasiado optimista hasta para el Real Madrid, que históricamente es el colmo de la confianza. Hará falta mucho más que un canterano para que Atlético y el Barça se arruguen.

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