Real Madrid

Los últimos pecados del Florentino más quijotesco

Las luces y sombras de sus últimos años al frente del Real Madrid

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid
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BarcelonaEn el fútbol, ​​cuando las cosas no funcionan lo primero en saltar es el entrenador. Y si la situación sigue sin mejorar la afición empieza a mirar a la directiva. En el Real Madrid Florentino Pérez parece tenerlo todo controlado. 23 años en el cargo, un poder plenipotenciario y siete Copas de Europa le permiten tener cierto margen. Pero en los últimos años su mandato ha tenido más sombras que luces.

15 entrenadores en 23 años

Durante la etapa de Florentino en el palco del Bernabéu han pasado quince técnicos por el banquillo. No es algo extraño en el mundo del fútbol –el Barça también ha tenido quince en esta misma etapa–, pero algunos han tenido un paso muy corto. Sus primeros años estuvieron bastante marcados por las críticas tras la destitución de Vicente del Bosque y un período de inestabilidad con cinco entrenadores en tres temporadas. Manuel Pellegrini –sin título y eliminado de la Copa por el Alcorcón– tampoco funcionaría, y José Mourinho taparía su pobre bagaje deportivo (una Liga, una Copa y una Supercopa de España) con polémicas y enfrentamientos fuera del campo en tiempos de dominio del Barça de Guardiola.

Rafa Benítez –eliminado de la Copa por alineación indebida–, Julen Lopetegui –fichado de España días antes del Mundial de Rusia– y Santiago Solari tampoco llegarían a triunfar, mientras que Carlo Ancelotti y Zinedine Zidane son las dos grandes medallas del presidente. Con ellos el Madrid ha ganado las últimas seis Champions de su palmarés (2014, 2016, 2017, 2018, 2022 y 2024). Después, Xabi Alonso ha durado medio año –su finiquito ha costado todo un curso de contrato- y Álvaro Arbeloa ha comenzado con una sonada eliminación en la Copa del Rey en manos del Albacete, de Segunda División.

Grandes fracasos sobre el césped

Si acertar con los entrenadores no han sido el punto fuerte de Florentino, la planificación deportiva también ha tenido sus fracasos. El Madrid no dispone de una figura de director deportivo en el organigrama. José Ángel Sánchez –director general– y Santiago Solari –director del fútbol– serían los nombres más cercanos a esta figura, pero la realidad es que las decisiones importantes las acaba tomando el presidente.

Un hecho que se evidencia ante la salida de Toni Kroos y Luka Modric, dos centrocampistas legendarios que no han tenido relevo. En cambio, en los últimos años sí se han llevado grandes estrellas que han aumentado los egos en el vestuario blanco. En este sentido, la apuesta millonaria por Kylian Mbappé garantiza muchos goles pero no cubre las carencias de una plantilla llena de mediapuntas, cromos repetidos –Vinícius, Rodrygo y Mbappé se estorban– y fichajes derrochados, como Endrick. El pasado verano también se hizo un gran gasto en tres defensas –Alexander-Arnold, Huijsen y Carreras–, de los que solo está funcionando el último. Pero del mediocentro organizador que pide a gritos el esquema, ni rastro por segundo ejercicio consecutivo.

Esta gestión errática se suma otras pedradas de Florentino que no salieron bien. La más flagrante es Eden Hazard, por quien se llegó a pagar más de 150 millones de euros. En la lista de grandes fracasos también están Kaká, Gravesen, Illarramendi, Samuel y Woodgate. Los principales aciertos son hoy por hoy los citados Modric y Kroos; Thibaut Courtois, indiscutible en la portería, y los históricos Benzema –seis Champions– y Cristiano Ronaldo –máximo goleador de la historia del club.

Un estadio silenciado

Institucionalmente las cosas tampoco han terminado de funcionar, últimamente. La construcción del nuevo Santiago Bernabéu –que debía convertirse en el mejor estadio del mundo– ha generado varios problemas en el club. El coste de la obra se ha incrementado más de un 150%, y de los 500 millones previstos inicialmente se han superado ya los 1.300 millones invertidos en un campo donde el gran problema es el mal estado del terreno de juego. La innovación de situar un césped retráctil –que pudiera retirarse con facilidad para realizar otros acontecimientos sin estropearlo– ha comportado problemas a la hora de jugar los partidos de fútbol.

Otro de los conflictos con el estadio son los conciertos. Las denuncias de los vecinos porque se superaban los decibelios permitidos han paralizado las actuaciones musicales en el Bernabéu desde hace más de año y medio, y el Metropolitano se ha quedado los grandes artistas: Aitana, Ed Sheeran y Bad Bunny, entre otros. El Madrid, además, también quería hacer negocio con la construcción y explotación de dos párkings en las inmediaciones del estadio. El club blanco obtuvo la puja del Ayuntamiento pero la justicia la anuló.

Contra todo y contra todos

La Superliga es una de las últimas grandes decepciones de Florentino. El presidente blanco promovió un intento de revolucionar el fútbol y poner fin al monopolio de la UEFA. Un proyecto que presentó en 2021 en El Chiringuito en los que participaban clubes como el Barça, el Manchester City y la Juventus, que poco a poco fueron cayendo de la causa.

Florentino se ha quedado solo en su lucha contra los estamentos actuales y últimamente ha cargado contra la FIFA, la UEFA, la RFEF y la Liga. El caso Negreira ha sido una de las últimas armas que ha utilizado para cargar contra el estamento arbitral, con la amenaza de no presentarse en la final de la Copa del Rey el pasado mes de abril si no se cambiaban los árbitros. La Federación se mantuvo firme y el Barça acabó ganando sobre el campo.

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