El Girona vuelve al trabajo (y repite los errores del pasado)
Hace un mes y medio del descenso y todavía no se han resuelto las carpetas abiertas
GironaComo si el hecho de empezar tarde una temporada no hubiera servido de aviso el curso pasado, el Girona vuelve al trabajo con todo por resolver. El primer proyecto de Quique Álvarez en el banquillo mantiene el bloque que lanzó la Primera División a la basura: solo Izan y Pyshchur, fichados antes de acabar el curso, cuando a nadie se le pasaba por la cabeza que la Segunda División fuera una posibilidad real; Iván Morante (Burgos) y el regreso de los cedidos, con el añadido del nuevo cuerpo técnico, ponen una alegría diferente dentro de un club que ya no contagia optimismo sino desánimo y frustración.
Desde aquella maldita jornada en la que el equipo gerundense fue incapaz de ganar al Elche, 47 días con sus 47 noches han ocupado parte de las pesadillas de un entorno apagado ante la inacción de la dirección deportiva. Pocas noticias alentadoras. Ningún fichaje ilusionante más allá de la llegada del centrocampista Iván Morante, a coste cero. Y, por si no fuera suficiente, por primera vez desde 2017 Cristhian Stuani, uno de los escasos motivos que encomendarían seguir a ciegas la travesía por el desierto que espera, está en el paro.
Porque para no cerrar, el Girona todavía no ha ni cerrado la renovación del uruguayo, y eso que el mejor jugador de la historia del club no solo no es cualquiera, sino que también se mostró bien desde un principio: quiere quedarse y retirarse en Montilivi, con independencia de la categoría. Pero club y futbolista hace dos semanas que charlan y no hay acuerdo. Lo mismo pasa con David López. Cuestión de tiempo, se supone.
La razón por la que los que mandan no se ponen manos a la obra es que, hoy por hoy, hay un exceso de futbolistas. Aunque esto es un pelín ambiguo, porque hay demarcaciones, como la del eje central, con solo un ocupante, que claman al cielo. El año pasado, la Liga comenzó con la plantilla sin definir, y el Girona encajó tres derrotas consecutivas que provocaron que Míchel se enfadara por la mala planificación, un error que se arrastró todo el curso. Nada hace pensar que actualmente el desenlace del mercado será más ágil, y no es buena noticia. Precisamente las previsiones deberían servir para superar estos contratiempos.
Este miércoles completaron el trámite de superar las pruebas médicas y hacer el primer contacto con el gimnasio hasta 22 jugadores con contrato de primer equipo, entre ellos piezas codiciadas para salir, como Arnau Martínez, Fran Beltrán, Van de Beek, Iván Martín y Asprilla, por citar algunos. También hay siete futbolistas del filial, dirigido hasta ahora por el mismo Quique Álvarez, seguramente la persona más feliz que hay estos días en el club. “Cuando hay un descenso, es normal que la gente se descomponga. Los jugadores no quieren jugar en Segunda. Pero mi cuerpo técnico y yo sí que queremos estar. Venimos de abajo, nosotros, y estar aquí es una gran oportunidad. Esta energía es la que queremos trasladar”, dijo en su presentación.
Dos nombres aparte, también con contrato, y que se incorporarán (o no) más tarde: Azzedine Ounahi y Viktor Tsygankov. El primero, héroe en Marruecos gracias al doblete contra Canadá que clasificó a su selección para los cuartos de final contra Francia, está subiendo el caché, y el club sueña con una recaudación que se eleve entre los 20 y los 25 millones. Por el segundo no se sacarán tantos dinero, porque el Girona solo tiene el 50% de sus derechos. Ambos tienen los días contados en Montilivi.
El más rico de Segunda
Pero si de algo no se puede quejar el club gerundense es de la economía, precisamente. La plantilla tiene un valor de mercado aproximado de 110 millones de euros: es la más cara de Segunda, y con diferencia. El Almería y el Mallorca valen 70 y 60 millones, respectivamente; y haciendo cuatro sumas se comprueba que vale más que el Eldense, el Sabadell, el Celta Fortuna, el Ceuta, el Tenerife, el Albacete, el Andorra, el Córdoba, el Burgos y el Granada juntos. El Girona será un pez gordo, probablemente el más rico de la categoría, y está obligado a hacerlo notar.
Aparte, lo que ya ha ingresado, unos 32 millones. A calcular entre la parte correspondiente al pago de la operación Krejci, hecha el verano pasado, y la de Jhon Solís, unos 7,5 millones cada uno; y los más de 17 millones equivalentes a la ayuda por el descenso que reparte La Liga. Será cuestión de invertirlos bien.