Queralt Castellet no puede revalidar una medalla olímpica en sus sextos Juegos
La sabadellense, medallista olímpica hace cuatro años, termina décima en una final muy complicada
BarcelonaCuando Queralt Castellet (Sabadell, 1989) debutó en unos Juegos Olímpicos, todavía iba al instituto y preparaba exámenes de literatura catalana durante los entrenamientos. Aquel debut fue un lejano 2006, en los Juegos de Turín, en la pista de Bardonecchia. 20 años después, Castellet ha participado en sus sextos Juegos Olímpicos en el mismo escenario, los Alpes italianos, aunque algo más en el este, en Livigno. La vallesana no pudo ganar medalla en una final de mediotubo marcada por la nieve. El oro le ha ganado de forma sorprendente una joven de 17 años, Choi Gaon, de Corea del Sur. Lo hizo con una tercera bajada brillante donde se rehizo de una fuerte caída en la primera, en la que se había hecho daño. Gaon ha superado a la gran favorita, la estadounidense Chloe Kim y la japonesa Mitsuko Ono, que ha quedado tercera. De las tres medallistas, dos no habían nacido cuando Queralt ya estaba en unos Juegos. "Volver a unos Juegos en los Alpes me ha despertado muchos recuerdos. Aún siento la misma ilusión, tengo mariposas en la barriga de los nervios. Fue en Turín en el 2006 cuando vi claro que quería ganar una medalla olímpica", decía Castellet antes de una final en la que ha terminado en la décima posición.
Su sueño era revalidar una medalla. No pudo ser. Hace cuatro años en Pekín se convirtió en la primera deportista catalana en ganar una medalla olímpica en unos Juegos de Invierno con la plata a mediotubo. Cuatro años después ha dado lo mejor de sí misma enfrentándose a rivales que, en muchos casos, no habían nacido cuando ella debutó en los Juegos en el 2006. La Queralt era la única europea finalista en un deporte dominado por las asiáticas y las estadounidenses, pero llegaba con optimismo tras subir al podio en los últimos X Games. Sin embargo, la final se ha hecho en unas condiciones muy complicadas porque ha nevado mucho. En la primera de las tres bajadas que ha hecho, se ha caído muy rápidamente. "Tocaba adaptarse a los cambios rápido y me ha costado. Una lástima, venía compitiendo muy bien pero no ha podido ser" decía. En la segunda ronda mejoró, pero perdió el equilibrio. Y cuando en la tercera parecía que iba a hacer una bajada redonda, justo en el último salto ha tocado un poco la nieve. Consciente de que no haría medalla, Castellet ha mirado la cámara de la televisión y ha soltado un mensaje muy especial en catalán: "Abuela, te quiero!".
"Todos mis Juegos han sido únicos y especiales, incomparables entre sí. Los primeros que tuve fueron en Turín", explica una mujer que se marchó joven de casa para vivir allí donde hay nieve, ya que no hay ninguna pista de migtubo en los Pirineos. Castellet se ha convertido en un vagabundo que ha vivido en Nueva Zelanda y vive arriba y abajo, y se ha convertido en todo un referente de esta espectacular modalidad donde hay que bajar por una pista con rampas laterales que permiten dar saltos donde se hacen trucos puntuados por los jueces. Una carrera larga que empezó cuando los padres cogían el coche e iban de Sabadell hacia el Pirineo para esquiar, época en la que descubre las tablas de snow. Eran una nueva moda que llegaba a Catalunya que enamoró a esa niña que había hecho gimnasia rítmica, porque no sabía quedarse quieta. Persiguiendo el sueño, ha vivido lesiones, caídas y golpes duros como la muerte de su entrenador y pareja sentimental, Ben Jolly, en el 2015. Castellet le había conocido en Wanaka, en Nueva Zelanda, y empezaron a trabajar juntos. Él la convenció para pasar medio año en el sur de Nueva Zelanda y medio en Estados Unidos. Pero en el 2015, justo cuando Castellet vivía un momento deportivo dulce, diagnosticaron un tumor de cerebro en Jolly.
Superando golpes, Castellet nunca ha dejado de ser competitiva en un deporte con rivales cada vez más jóvenes. Hace 20 años, ella era la pequeña. Ahora es la veterana. "No pienso en plegar, pienso en la próxima temporada, pero es cierto que no tengo claro dónde estaré dentro de cuatro años. Los Juegos llegan muy rápido, quién sabe. De momento pienso en la próxima temporada y disfrutar. Estoy disfrutando mucho y estoy compitiendo bien, aunque hoy no han salido cosas", ha dicho en referencia a los Juegos de Invierno del . seis Juegos de Invierno distintos con la delegación española, encadenando cinco finales consecutivas en la prueba de mediotubo. Solo faltó en la final de los Juegos de Vancouver del 2010 aunque se había clasificado, pero se lesionó en un entrenamiento previo tras su caída.
En Livigno, Queralt no ha conseguido un nuevo diploma olímpico en un día en el que tenía el apoyo de su gente, su familia, que ha venido para estar allí. "Poder tenerlos es especial, sin ellos no habría llegado aquí", decía. Un camino de 20 años en el que ha llegado más lejos que nadie.