Anàlisi

Liderazgos renovados para hacer tangible el doblete

El Barça visita Anoeta y encara el tramo final del curso con una inyección de optimismo

Los jugadores del Barça en una piña después del gol de Messi
21/03/2021
5 min

BarcelonaA pesar de que Ronald Koeman insiste en tener los pies en el suelo cuando oye la palabra doblete en sus comparecencias de prensa, el equipo encara el final de curso de una forma muy diferente de como lo empezó. Poco a poco, el viento se va llevando las cenizas de aquel 2-8 del 14 de agosto en Lisboa. Aquella derrota empezó a catapultar la dimisión de Josep Maria Bartomeu y fue el golpe definitivo de un proyecto de fútbol víctima de varios volantazos y, en consecuencia, a un equipo que iba a la deriva. Bartomeu acabaría dimitiendo en octubre, asediado por el escándalo del Barçagate y justo antes de una moción de censura que prefirió no afrontar. Antes, Messi, incordiado, ya había expresado vía burofax el deseo de abandonar el club de su vida.

Koeman tuvo que afrontar sus primeros días al cargo ante este panorama dantesco, con un club asfixiado económicamente y como encargado de liderar una transición, tan tardía como complicada, en un vestuario que había tocado fondo. El inicio de curso del equipo fue tan sorprendentemente esperanzador como, entonces, irreal: goleada contra el Vila-real y victoria convincente en Vigo jugando con uno menos, sumadas a una exhibición en Turín contra la Juve. La tormenta de malos resultados, irregularidad y malas sensaciones no tardaría en llegar. Las lesiones no ayudaron -primero fue Ansu Fati, después Piqué...-, y las dudas y los malos días, así como la carencia de juego (definitivamente el 4-2-3-1 era un vestido que no encajaba) acabaron haciendo acto de presencia. El equipo perdería el primer lugar del grupo en la Champions y acabaría cerrando el año empatando con el Eibar en el Camp Nou y quedando a 9 puntos del Atlético y a 5 del Madrid en la Liga.

Sin embargo, cuando más oscuro parecía todo, casi paralelamente con el cambio de año, el Barça empezó a encontrarse a sí mismo. El abandono definitivo del 4-2-3-1, traducido en la apuesta por un medio del campo reconocible con Busquets, De Jong y Pedri, y la mejora, especialmente en enero, de Griezmann y Dembélé, empezaron a cambiar la cara del equipo y también la de Messi. Desde el cambio de año que el equipo encadena un gran racha en la Liga -34 puntos de 36 posibles- y ha conseguido plantarse en la final de Copa con remontadas alentadoras, a pesar de que también fue víctima de su irregularidad en la Supercopa y los fantasmas volvieron con el 1-4 del PSG y el empate a casa contra el Cádiz.

Un presidente próximo a los jugadores

El Barça continúa inmerso en un proceso de reconstrucción, pero aquel equipo herido y sin presidente todavía el tramo final del curso con los liderazgos y las energías renovadas. El aterrizaje de Joan Laporta, después de casi cinco meses de interinidad en la presidencia y con Koeman teniendo que hacer de portavoz, ha supuesto una entrada de optimismo. "Es importante que haya presidente y futuro. Ahora nos podemos sentar a hablar y nos da tranquilidad tener alguien que dé la cara por el club, tanto afuera como puertas adentro. Es importante tener a Laporta como presidente", ha afirmado este sábado el técnico neerlandés. Koeman también ha explicado que el nuevo presidente le transmitió "confianza" en el vuelo de vuelta de París después de jugar contra el PSG y que, en las próximas dos semanas, en que hay parada por partidos de selecciones, se reunirán para "conocerse más" y para hablar "del equipo y de fichajes".

Laporta y Piqué el día en que el nuevo presidente azulgrana tomó posesión del cargo

El futuro de Koeman, que tiene un año más de contrato, dependerá en buena parte de los resultados del equipo y también del juego, como ha verbalizado el mismo técnico. El neerlandés cuenta, por ahora, con la confianza de Laporta y la sensación mayoritaria en el vestuario es que se comienza una nueva etapa alentadora. Imágenes como el abrazo en que se fundieron Gerard Piqué y Laporta el día que tomó posesión del cargo o declaraciones de Jordi Alba afirmando que "el vestuario lo ha recibido con mucha alegría" son dos buenos ejemplos de ello. Mientras que Bartomeu cada vez estaba más alejado del vestuario, hasta el punto de no pisarlo, Laporta se plantó ya en él el primer día después de ganar las elecciones.

Factores para el optimismo

Recuperar el liderazgo al frente del club es un factor determinante para que el equipo pueda instalarse en una dinámica ascendente, pero hay varios elementos que hay que tener en cuenta. La evolución táctica es uno de ellos. Koeman, a partir del análisis y la conversación con los jugadores, dejó de enrocarse en el 4-2-3-1 para recuperar el 4-3-3 y explorar -en cierto modo influido por las lesiones y por la carencia de un nueve de garantías- el 3-5-2 y el 3-4-3. El reto más inmediato es saber cambiar de vestido en función del rival, porque el 3-4-3 quizás fue útil contra el PSG, pero puede no funcionar contra oponentes más cerrados como el Huesca. De hecho, el técnico ya ha mutado de sistema a lo largo de los partidos.

Otro factor determinante para pensar en el doblete como un hecho tangible son los brotes verdes que representan los futbolistas más jóvenes. El día del 2-8, el equipo rozaba los 30 años de media: 29 años y 329 días, el once más veterano de la historia de la competición (según los datos de Opta). Este curso, en la mayoría de los partidos, la media se ha movido en un tenedor de entre 25 y 27 años. Futbolistas como Ansu Fati -hasta que se lesionó- y Pedri, los dos con 18 años, y la presencia de Dest (20) lo explican. Así como las lesiones a la defensa debilitaron al equipo, también han permitido ver el salto adelante de Araujo (22) y Mingueza (21). Y a pesar de que Riqui Puig (21) no está teniendo el protagonismo que querría, Ilaix Moriba (18) sí que cuenta con la confianza de Koeman. Tutorizados por los más veteranos de la plantilla, los jóvenes han dado un importante salto adelante, hecho que también se nota en la mejora física del equipo.

Los datos se encargan de plasmar objetivamente la mejora del Barça, que ha recortado siete puntos al Atlético en los últimos seis partidos, pero tal y como alerta Koeman, esto es fútbol y, al final, todo puede cambiar "muy rápido". Un triunfo solvente este domingo contra la Real Sociedad (21 h, Movistar LaLiga) ayudaría a alimentar la burbuja de optimismo renovado en el club.

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