Dakar

El impresentable hijo de Margaret Thatcher que puso de moda al Dakar

En 1982, el hijo de la primera ministra se perdió en medio del desierto durante cinco días

Mark Thatcher, hijo de Margaret Thatcher, durante sus años como piloto
07/01/2026
5 min

BarcelonaEn enero de 1982 la primera ministra británica Margaret Thatcher tenía un montón de dolores de cabeza. Los servicios secretos le avisaban de que seguramente la junta militar argentina preparaba una invasión de las islas Malvinas, se producían manifestaciones contra su decisión de aumentar los impuestos y su hijo había desaparecido. El 13 de enero de 1982, antes de dar un discurso ante la Federación Nacional de Autónomos, Thatcher llegó a perder el equilibrio, visiblemente afectada. La dama de hierro parecía a un paso de romperse, ya que Mark Thatcher, su hijo, llevaba cinco días desaparecido en uno de los lugares más inhóspitos del planeta: el desierto del Sáhara.

Mark Thatcher se había especializado en dar quebraderos de cabeza a su madre. La líder conservadora tomaba decisiones con firmeza instalada en el número 10 de Downing Street, pero no conseguía que el hijo pusiera orden en su vida. La política no temblaba cuando le tocaba negociar con sindicalistas, generales o jefes de estado, pero su hijo logró que casi llorara en público en enero de 1982. A Mark le gustaba demasiado salir con chicas, los productos de lujo y las fiestas. Y tenía una pasión: el motor, por lo que en los años 70 había decidido hacerse piloto, provocando un escándalo cuando aceptó hacer publicidad de una revista nudista a cambio de que fuera su patrocinador en una carrera. Parece que la madre logró evitar la imagen de su hijo rodeado de gente desnuda en el último momento, pero no conseguía alejarle de los circuitos a los que llegaba acompañado de jóvenes modelos. En 1980, Mark Thatcher debutó en las prestigiosas 24 horas de Le Mans, donde regresaría en 1981, retirándose ambas veces. Fue ahí cuando un directivo de Peugeot le habló del París-Dakar, una prueba recién nacida en esa época. "Me preguntó si querría participar con ellos. Dije que sí y me olvidé por completo. Y después, un año y medio más tarde, el tipo llama y dice: «¿Puedes venir a París el próximo martes para la presentación de prensa del París-Dakar?» Pensé, ¡oh Dios, me había olvidado de eso! Pero después lo pensé bien y me di cuenta de que no mucha gente tiene la oportunidad de intentar cruzar el desierto del Sáhara" escribiría el mismo Thatcher años más tarde en el The Guardian.

Mark Thatcher había olvidado que se había comprometido para ir al Dakar. "No me preparé nada" admitiría años más tarde. El británico reclutaría para la aventura al mecánico Jacky Garnier y para hacerle de copiloto a la francesa Anne-Charlotte Verney, un nombre muy respetado de las 24 horas de Le Mans. Pero sin experiencia fuera de los circuitos. Era un proyecto inconsciente y mal preparado. Destinado al fracaso.

La edición de 1982 era apenas la cuarta del París-Dakar. Entonces, casi todos los participantes eran franceses y los equipos no eran profesionales como ahora. El rally era idea de Thierry Sabine, un francés de buena familia amante de la aventura que había pasado tres días perdido en el desierto del Sáhara cuando participaba en una prueba entre Abiyán y Niza en 1977. En lugar de asustarse, decidió organizar su propio rally con salida en París. En 1982, el Dakar era poco conocido fuera de Francia, no acababa de arrancar. Quizá por eso Sabine programaba recorridos muy duros, con la esperanza de atraer la atención de los periodistas. Aquel 1982, de hecho, tres personas perderían su vida en accidentes: un periodista, un espectador atropellado en Malí y un piloto neerlandés. Pero fue la desaparición de Mark Thatcher la noticia de que acabó llevándose los titulares y, de paso, dio más fama al París-Dakar.

Mark Thatcher llegó muy elegante a París, rodeado de periodistas. Pensaba que sería coser y cantar. "Hice medio día de pruebas antes de salir de la plaza de la Concorde en París. El tercer día ya estábamos en el desierto con etapas muy, muy largas, pasando horas apuntando a algo muy pequeño en el horizonte. Desgraciadamente, el Peugeot 504 era el peor coche para hacer el viaje", recordaría. Tardó poco en entender que todo era un error. Estaba cansado, le dolía el cuerpo y sólo rogaba acabar las etapas como fuera, así que solía ponerse en caravana junto con otros vehículos que hacían lo que podían. En la octava etapa, iba conduciendo siguiendo otros coches por una pista entre Tamanrasset y Timiaouine, cerca de la frontera entre Argelia y Malí, cuando el coche se topó con un objeto y tuvo que parar. Se quedaron solos en el desierto. "Los otros coches siguieron y dijeron que avisarían de nuestra posición, pero los ineptos dieron mal la información" explicaría el británico.

Fueron pasando las horas y nadie iba a rescatarles. Así que les tocó pasar la noche en el coche. "La consigna era no abandonar el coche, ya que era peor acabar perdido a pie. De lejos vimos algún camión porque había una mina por la zona, pensábamos que nos localizarían rápidamente, pero pasó el primer día y nada. El segundo día ya vimos que la cosa daba miedo" diría. Por la noche hacía frío, terminaba el agua y los tres tripulantes del vehículo, Thatcher, Verney y Garnier, empezaban a estar preocupados. También la madre, que al recibir las noticias pidió a su marido que tomara un vuelo a Argelia para supervisarlo todo. La embajada británica se activó y el gobierno argelino desplegó soldados. El gobierno francés también envió tres aviones militares, pero pasaban los días y no los encontraban. La prensa empezó a informar del caso y el día en que Margaret Thatcher casi se desploma fue llevada a medio mundo. Por primera vez, la prensa internacional hablaba del París-Dakar. Finalmente, un helicóptero se acercó a la zona y Thatcher pudo llamar su atención con una bengala. "En cinco minutos, aparecieron dos Land Rovers" explicó. El primer ministro argelino Mohamed Ben Ahmed llamó a Margaret Thatcher para informarle de que se habían encontrado con su hijo poco antes de que éste se reencontrara con su padre en el hotel de Timiaouine, donde juntos se gastaron una cifra aproximada de 1.000 euros, especialmente en bebidas. Cifra que acabaría pagando a la madre, por cierto, cuando recibió ataques de la oposición preguntando cuánto había costado a los británicos el rescate del hijo. Thatcher explicó que el gobierno argelino no había cobrado nada, pero se apresuró a hacer llegar un cheque al hotel argelino, por si acaso.

El incidente de Mark Thatcher se convirtió en la mejor publicidad para la prueba. En 1983 la prueba en coches la ganó el belga Jacky Ickx, una leyenda de las 24 horas de Le Mans, junto al actor Claude Cervecero de copiloto. Muchos famosos querían ir y en 1984 debutó el príncipe Alberto de Mónaco. Su hermana Carolina acudió en 1985 haciendo de copiloto en un camión de su marido Stéfano Casiraghi. ¿Y Mark Thatcher? Pues abandonó el mundo del motor, pero no dejó de hacer sufrir a su madre. Su nombre aparece en los papeles de Panamá, fue condenado a pagar tres millones de dólares en Suráfrica por la posible financiación a un fallido golpe de estado en Guinea Ecuatorial, fue acusado de corrupción y algunos estados como Suiza no le han dado permiso de residencia.

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