Nil Llop, el catalán que será olímpico en un deporte sin instalaciones en España
El patinador de El Prat de Llobregat se ha clasificado por dos pruebas en patinaje sobre hielo para los Juegos de este febrero
BarcelonaEn 2022, la sabadellense Queralt Castellet se convertía en la primera catalana en ganar una medalla en unos Juegos Olímpicos de Invierno en un deporte, el halfpipe, que no tiene instalaciones en Cataluña. Ahora, el patinador Nil Llop (El Prat de Llobregat, 2000) debutará en unos Juegos este febrero en un deporte que tampoco dispone de instalaciones en nuestro país, el patinaje de velocidad sobre hielo. En ambos casos, se trata de deportistas que se han ido lejos de casa muchos meses para perseguir su sueño.
Con 23 años, el patinador potablava estará en los Juegos de Milán y Cortina de Ampezo en dos pruebas diferentes, los 1.000 y los 500 metros. Lobo se convirtió hace pocos días en el primer español en clasificarse por unos Juegos Olímpicos en este espectacular deporte, aunque pocos días después el navarro Daniel Milagros también obtuvo la mínima en la prueba de los 1.000 metros. En un deporte con menos de 40 fichas profesionales en el Estado es todo un éxito. Un hito que comienza gracias a un proyecto que Sandra Gómez, una entrenadora de patinaje sobre ruedas, presentó a la Federación española de deportes de hielo cuando existía la posibilidad de llevar unos Juegos de invierno en el Pirineo en el 2030. La candidatura no llegó a presentarse entre luchas políticas, pero el proyecto sobre hielo siguió adelante con Llop siendo el nombre. El catalán advierte que "en categoría junior también hay mucho talento" consiguiendo buenas marcas, lo que sorprende a los grandes dominadores de este deporte, como los neerlandeses, noruegos, japoneses o coreanos, ya "que nosotros no tenemos tradición ni pistas. Y les sorprende ver cómo lo hacemos" explica.
"Las pistas de hielo que tenemos aquí son muy pequeñas" y no sirven para entrenar, razona Llop después de un encuentro con la prensa en Madrid para promocionar este deporte. Las pistas de velocidad son muy grandes, más que una pista de atletismo. Cuestan mantener, especialmente donde el clima no ayuda y no hay tradición, por lo que en España no existen. Los campeonatos de España se celebran en la localizada alemana de Inzell, por ejemplo. En los Juegos de Milán de este febrero por ejemplo, las pruebas deben realizarse en un pabellón provisional en la Feria milanesa que será desmontado cuando acabe la cita. "No parece que se pueda tener una pista en el futuro en casa. Esto provoca que durante medio año hay que ir a entrenar y competir en el extranjero" razona el patinador del Baix Llobregat, que ve una parte positiva en su caso: los patinadores que siempre vuelan sobre hielo, no siempre pueden entrenar todo el año. Él patina sobre ruedas "seis meses y sobre el hielo la otra mitad", lo que le permite estar en forma. Normalmente, Llop entrena dos veces al día, añadiendo horas de gimnasio para cuidar el cuerpo, especialmente el potente tren inferior que permite llegar a los 60 km por hora sobre la pista.
Lobo se ha clasificado gracias a sus marcas, ya que no forma parte del top 21 del ranking mundial, lo que garantiza plaza directa. La Federación internacional también da billete para los Juegos a aquellos que sin estar entre los 21 primeros acreditan una buena marca, como le ha ocurrido a Llop gracias a su mejor tiempo de 1 minuto, 8 segundos y 7 décimas en la prueba de los 1.000 metros y aquél de 34.35 a los 500 en la prueba hecha en Calgary (Canadá).
Un éxito que permite borrar la herida de hace cuatro años, cuando se quedó fuera de los Juegos de Invierno de Pekín porque tocó un cono de los que delimitan el perímetro en la prueba clave. Pero no desfalleció. Como hace sobre el hielo, también fuera de la pista Nil vive rápido. Con 16 años ya brillaba en los Mundiales de patinaje, pero en este caso sobre ruedas. Fue en cuanto empezó a patinar, después de una infancia donde como tantos niños, prefería perseguir un balón. "De pequeño jugaba a fútbol en El Prat y cada día me escapaba de los entrenamientos para ver cómo patinaban mis hermanas. Al final dije a mi padre que quería probarlo. Tenía cuatro años cuando me puse por primera vez los patines, ¡recuerdo que no me aguantaba de pie!" explica. Y rápidamente, empezó a ganar medallas, primero en competiciones locales y después internacionales. Con 15 años, sufrió un grave accidente al chocar contra un árbol, en el que se fracturó el fémur, el tobillo, la mandíbula y un dedo. Pero en menos de 12 meses ya estaba ganando medallas en un Mundial junior.
Ahora ya se prepara el viaje a Italia, aunque antes toca competir este enero en los campeonatos europeos de Polonia. "Estar en unos Juegos es el sueño de toda una vida. Una vida de sacrificios, con lesiones, operaciones, marchando de casa... Ser entre los 15 primeros sería increíble, pero habría que esperar a que algunos de los favoritos fallen. Soy muy competitivo y, ya que estamos, quiero competir bien. Saber que somos pioneros emociona, la verdad", explica.