Análisis

Banc Sabadell entierra la opa y abre una nueva etapa

Armengol, Oliu y González-Bueno
01/05/2026
Adjunto a la dirección
2 min

BarcelonaAhora sí que el episodio de la opa del BBVA al Banco Sabadell ha terminado. Con el cierre de la venta de la filial británica TSB al Banco Santander, y el reparto de un dividendo extraordinario de 50 céntimos por acción el 29 de mayo, el banco cierra una etapa en su historia de 145 años y inicia otra nueva. El reto es demostrar que, después de años de integrar entidades en España (Atlántico, Guipuzcoano o Urquijo), irá mejor solo que mal acompañado. Después de la junta de accionistas del miércoles que viene, será un banco completamente volcado en el mercado catalán y español y con el reto de profundizar en la digitalización, pero al mismo tiempo de mantener la característica del trato personal con los clientes y, sobre todo, con las empresas.

Al frente habrá un nuevo consejero delegado, Marc Armengol, hasta ahora el responsable de TSB, un hombre de la casa, experto en tecnología y digitalización. Sustituirá César González-Bueno, que en febrero anunció que dejaba el cargo después de más de cinco años al frente, durante los cuales lo ha girado como una media. Entró al banco poco después de que fracasara el anterior intento de fusión con el BBVA, y se va después de hacer, junto con el presidente, Josep Oliu, que se pinchara el segundo intento.

Junto con el retorno de la sede social a Sabadell, la venta del TSB acordada el julio pasado fue otra piedra en el camino para la opa. El BBVA buscaba reducir el peso de su negocio en México y en Turquía con los activos en España y en el Reino Unido del Sabadell. Y el Santander ganaba peso y frenaba las aspiraciones al atractivo mercado del Reino Unido a su gran competidor, el BBVA. Demasiadas trabas en una operación que ya nació con mal pie al lanzarse una opa solo tres días antes de las elecciones en Cataluña del 2024.

Ahora, el Sabadell tendrá que demostrar a los pequeños accionistas, que fueron fieles durante la opa, que un banco más ligero y en solitario saldrá adelante. Y en el futuro, si el negocio bancario empeora –hoy va demasiado bien para pensar en integraciones–, ya se verá si puede encabezar alguna fusión.

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