Bruselas propone priorizar el "Made in Europe" contra EEUU y China
La Comisión Europea quiere dar preferencia a productos europeos en las licitaciones públicas
BruselasRespuesta proteccionista de la Comisión Europea frente a los constantes ataques de Donald Trump contra la Unión Europea y la creciente amenaza que supone China para la competitividad del bloque comunitario. Bruselas ha propuesto este miércoles una nueva normativa para priorizar los productos europeos frente a los fabricados fuera de las fronteras comunitarias y en las licitaciones públicas. "Supone un cambio de doctrina, una propuesta que era impensable hace apenas unos meses", ha afirmado en rueda de prensa el comisario europeo de Mercado Interior, el francés Stéphane Séjourné.
La Comisión Europea considera que mientras que el mercado comunitario se mantiene abierto a potencias extranjeras, las empresas europeas se encuentran con muchas más trabas para operar fuera, por ejemplo en China y Estados Unidos. Y para Bruselas esto es una injusticia a rectificar. Por eso el ejecutivo comunitario también pretende potenciar los productos "Made in Europey que contaminen menos en el sector privado, especialmente en campos que consideran críticos y de especial relevancia para la economía y la competitividad europeas, como la energía, el automóvil y las renovables. de origen europeo Se trata de un porcentaje que con los años se prevé que sea aún más elevado, pero en casos excepcionales y de necesidad también podría reducirse.
La intención de Bruselas con la ley de aceleración industrial es incrementar la potencia de la industria europea y generar trabajos de calidad y bien remunerados. En concreto, el comisario europeo de Mercado Interior se ha propuesto un "objetivo claro": conseguir que "el sector industrial vuelva a suponer el 20% del producto interior bruto (PIB) de la Unión Europea en 2035". En estos momentos se encuentra en el 14%.
La batalla entre Francia y Alemania
La medida propuesta por la Comisión Europea ha levantado mucha polvareda, y de hecho se ha aplazado su presentación hasta tres veces por la división que genera entre los estados miembros, que ahora tendrán que negociar y aprobar la normativa. Por un lado, Francia y España –entre otros estados de tradición más proteccionista– abogaban por una medida más ambiciosa y que aún restringiera más las pujas públicas a productos fabricados dentro del bloque comunitario. Por el contrario, otro bloque de socios europeos, como Alemania, Italia y Países Bajos –potencias exportadoras y normalmente de posiciones más favorables al libre comercio– optaban por mantener cuantas menos restricciones mejor, tanto por miedo a represalias de otras potencias como para evitar que incrementen los precios de la cadena de valor de sus compañías.
Más allá de los porcentajes que se tendrán que cumplir de productos europeos para recibir la etiqueta "Made in Europe", también se prevé que sea un punto polémico en las negociaciones la designación de qué países terceros contabilizan como europeos. De momento Bruselas propone que se incluya a Noruega, Islandia y Liechtenstein, y abre la puerta a añadir países que se consideren de "confianza".