Estados Unidos

El Tribunal de Comercio Internacional de los EE.UU. bloquea los nuevos aranceles globales del 10% de Trump

El presidente aplicó unos nuevos gravámenes después de que el Supremo declarara nulos los aranceles universales creados en abril del año pasado

Donald Trump este martes en la Casa Blanca
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WashingtonEl Tribunal de Comercio Internacional de los Estados Unidos ha declarado ilegal el arancel del 10% global que Donald Trump aplicó en sustitución de los aranceles universales que tumbó el Tribunal Supremo. Se trata de un nuevo revés legal para uno de los pilares de la agenda económica del presidente estadounidense, que ha sumido al país en una guerra comercial que no ha hecho más que encarecer la cesta de la compra del ciudadano.

En una sentencia dividida, los jueces federales han dictaminado que el presidente estadounidense invocó erróneamente la ley comercial de 1974 para aplicar los nuevos aranceles del 10%. En consecuencia, la proclamación "es inválida y los aranceles impuestos a los demandantes no tienen autorización legal". De momento, ni Trump ni la Casa Blanca se han pronunciado sobre la resolución.

El impacto de la sentencia probablemente será limitado. Estos nuevos aranceles que impuso Trump en febrero bajo la sección 122 expiraban en julio, momento para el cual el gobierno ya prevé tener un nuevo paquete arancelario para aplicar. Además, el tribunal se ha negado a imponer una orden general contra el gobierno y ha especificado que la decisión solo da amparo legal a las dos compañías que interpusieron la demanda, Burlap & Barrel y Basic Fun, de manera que la gran mayoría de importadores no se beneficiarán del caso.

En febrero el Supremo declaró que los aranceles globales que Trump había impuesto en abril de 2025 eran ilegales, ya que había abusado del poder de emergencia para declararlos. Por contra, dejó intactas otras tarifas que se habían aplicado bajo otras resoluciones, como la sección 122 de la ley comercial del 74. Por ejemplo, el alto tribunal mantuvo los aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio, ya que se habían dictado bajo otra autoridad.

El varapalo judicial llega apenas unas horas después de que Trump volviera a amenazar a la Unión Europea con más aranceles si antes del 4 de julio no rebaja a cero sus gravámenes sobre los productos estadounidenses. "Se hizo la promesa de que la UE cumpliría su parte del acuerdo y, según el pacto, ¡reduciría sus aranceles a cero! He accedido a darle margen hasta el 250º aniversario de nuestro país o, por desgracia, sus aranceles subirán inmediatamente a niveles mucho más altos", ha escrito Trump. A pesar del tono amenazador, la realidad es que ha dado más margen a la UE para que terminen de ratificar el acuerdo, que parece encallado.

Por otro lado, continúan las tribulaciones judiciales sobre el reembolso de los más de 166.000 millones de dólares que los EE. UU. recaudaron con los aranceles globales iniciales, que el Supremo declaró ilegales. El Tribunal de Comercio Internacional estadounidense ha recibido más de 3.000 demandas de empresas que están luchando para intentar recuperar su dinero. Cuando salió la sentencia, Trump se desentendió sobre qué debía pasar con el dinero. "¿No creéis que habría estado bien que dijeran si nos podemos quedar el dinero o no?", dijo entonces el republicano a los periodistas, e insinuó que eso quería decir que "se tendrá que litigar durante los próximos dos años".

Los aranceles, que Trump defiende como la receta mágica para solucionar el déficit fiscal de los EE. UU., también han servido como herramienta de presión para obtener concesiones económicas de otros países. Por el contrario, han debilitado el dólar y han incrementado la volatilidad de los mercados financieros. Pero la guerra comercial ya no es el único elemento desestabilizador que tiene el republicano: desde que empezó la guerra de Irán el precio del petróleo se ha disparado. La cuestión arancelaria casi palidece al lado de la crisis que hay en Ormuz, con el flujo del 20% del mercado de carburantes global interrumpido.

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