Administración pública

Más allá del Truffaut: cuando el precio del concurso público marca la diferencia

Las grietas en el sistema de licitaciones son múltiples, desde una microempresa de ingeniería que gana el plan de internacionalización del Ayuntamiento de Girona hasta la impresión de una revista local en León

La entrada del Cine Truffaut de Girona.
Act. hace 11 min
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GironaLa ley de contratos en el sector público se fundamenta sobre los principios de libre concurrencia e igualdad de oportunidades. A todas las licitaciones de la administración pública catalana se puede presentar cualquier empresa, entidad o persona de toda Cataluña. También del Estado español y de cualquier país de la Unión Europea. Los tribunales de adjudicaciones son muy exigentes y no aceptan ningún criterio que discrimine por razón de procedencia o nacionalidad. Ahora bien, estos concursos públicos, necesarios para garantizar la transparencia y evitar las concesiones a dedo, a veces se resuelven en adjudicaciones sorprendentes, con decisiones difíciles de entender por la ciudadanía y el tejido empresarial local.

En Girona, recientemente ha levantado mucha polvareda el caso del cine Truffaut, un establecimiento municipal gestionado durante más de 25 años por el Col·lectiu de Crítics, entidad sin ánimo de lucro muy vinculada a la cultura gerundense que durante todo este tiempo ha hecho nacer y crecer una programación de cine de autor en versión original. En el mejor momento de la sala, con récord de espectadores, el Ayuntamiento ha sacado a concurso la prestación del servicio y lo ha ganado una empresa de Cambrils (Baix Camp), que propone un proyecto muy similar al actual, pero con una oferta económica 4.000 euros más baja. El pliego de condiciones ha dado prioridad al criterio económico y no ha valorado aspectos como la trayectoria, el vínculo con las entidades de la ciudad o la gestión desinteresada del Col·lectiu. Todo ello ha generado revuelo y ha puesto sobre la mesa las tensiones del sistema de licitaciones públicas para valorar proyectos culturales y del tercer sector. Y el caso del Truffaut no es el único.

La Revista de Girona se imprimía en Lleó

La Revista de Girona es una publicación que edita bimestralmente artículos sobre todo tipo de temáticas relacionadas con las comarcas gerundenses. Depende de la Diputació de Girona y todas sus actividades salen a concurso, desde la dirección y la coordinación hasta la impresión o el diseño. Ahora, justamente, se ha de renovar la dirección y la coordinación de la cabecera, y al concurso público se ha presentado una empresa de Barcelona, de manera que se podría dar la paradoja de que la Revista de Girona se coordinara desde Barcelona. También se ha renovado el contrato de impresión, que actualmente recae en la Imprenta Pagès, de Anglès. Pero, entre 2021 y 2025, la empresa adjudicataria de este servicio fue Editorial MIC, de León, así que cada dos meses las maquetas se enviaban a Castilla y los ejemplares volvían impresos hacia Girona.

"La verdad es que a menudo nos vemos afectados por el hecho de que el mercado esté abierto a toda España, lo asumimos con cierta resignación. Preferiríamos que las administraciones catalanas priorizaran más el tejido empresarial del territorio, especialmente teniendo en cuenta que otras comunidades autónomas trabajan activamente para retener los concursos dentro de su ámbito", explica a l'ARA el propietario gerundense de una imprenta. Y continúa: "Esto se percibe como una pérdida de oportunidades y entristece al conjunto del sector de las artes gráficas, sobre todo teniendo en cuenta que el transporte posterior implica una huella ambiental más elevada".

Comunicación local a 100 km de distancia

Otro caso paradigmático es el de la comunicación institucional de ayuntamientos pequeños, que no tienen presupuesto para contratar personal en plantilla y ponen el servicio a concurso. En muchas ocasiones acaban ganando, también con la oferta económica más baja, empresas grandes situadas a kilómetros de distancia. En las comarcas gerundenses, por ejemplo, se ocupa de la comunicación de La Jonquera, Begur, Roses, Camprodon o Pals una misma empresa de Sant Cugat del Vallès. El periodista de Llagostera Marc Sureda, socio fundador de la empresa de comunicación local Notidig y del portal Canal Ajuntament, conoce de cerca el tema. Con su equipo y varios colaboradores sobre el terreno trabaja con una decena de consistorios gerundenses, de entre 100 y 15.000 habitantes. "Hay algunas cosas que sí que se pueden hacer a distancia, pero se debería mejorar la redacción de cláusulas para favorecer la capacidad de respuesta en 30 minutos o un radio de actuación de 30 o 40 km. No tiene sentido tener que hacer 250 km para ir a hacer una fotografía. Estas cosas deberían puntuar, igual que el idioma", argumenta. La ley de contratación sí que permite incorporar condiciones como estas en el pliego de las bases, pero muchos técnicos y secretarios de ayuntamientos optan por la fórmula genérica y las eluden.

La empresa Canal Ajuntament dando cobertura a un acto en Santa Coloma de Farners.

Además, Sureda defiende la importancia de la proximidad en la comunicación de un ente local: "Es un tema bastante delicado para no conocer el territorio, cómo funcionan las instituciones, la realidad del municipio, quién gobierna, las entidades... Todo esto no se valora". Y, sobre el peso de la valoración económica a la baja, manifiesta: "Hay quien revienta los precios y así no se puede ofrecer un servicio de calidad. Cuando el precio cuenta un 50% o un 60%, ya no me presento. Con este sector no nos haremos ricos, pero se tiene que pagar bien para que salgan los números para todos". Finalmente, el profesional lamenta que cuando se renueva un concurso, muchos licitadores toman como referencia el precio del anterior ganador sumando el IPC y lo bajan un poco más, y así sucesivamente cada 4 años. "Nos estamos tirando piedras a la teja", concluye.

Una empresa de ingeniería gana un plan de cooperación internacional

En algunos cursos, el precio incluso llega a ocupar el 100% del baremo, de manera que gana inequívocamente la oferta económica más barata, siempre que no incurra en baja temeraria. Es el caso del contrato menor de menos de 15.000 € para el plan estratégico de relaciones internacionales del 2027 al 2037 del Ayuntamiento de Girona para los próximos 10 años, que salió a concurso público en octubre del 2025. Se presentaron 8 aspirantes y ganó una microempresa de Sant Feliu de Pallerols... ¡de ingeniería! Sin trayectoria visible en este ámbito, será la responsable de elaborar dos planes directores de internacionalización durante 10 años. La segunda del ranking era una empresa de innovación de Asturias y solo la mitad de las aspirantes tenían trayectoria acreditada en planes de internacionalización. En esta misma línea, otro caso polémico reciente es del concurso de venta de libros a las escuelas de Girona, diseñado por la Diputación, que en noviembre pasado ganó una empresa de inversiones de Barcelona, sin experiencia en el sector, hecho que ha causado mucho malestar entre el gremio de libreros, que pide “sentido común” a la hora de hacer los pliegos de condiciones.

La fachada del Ayuntamiento de Girona.

"Si entras en las reglas de la licitación pública, bienvenido a la libre concurrencia", sentencia Josep Maria Aguirre, profesor de la Universitat de Girona especialista en derecho administrativo. Aguirre explica que, para valorar los concursos, la ley distingue entre criterios evaluables automáticamente y criterios con margen de subjetividad. El criterio automático más habitual es la oferta económica y a menudo acaba teniendo más peso, justamente para garantizar la igualdad de oportunidades y no entrar en valoraciones subjetivas. "Como criterio automático el precio es el que da menos problemas, pero entonces muchas empresas optan por presentar ofertas muy ajustadas y esto reduce tanto el margen que, en algunos casos, las empresas que ganan no pueden asumir los costes y se retiran cuando se tiene que ejecutar el servicio", acaba el profesor.

Más allá de los concursos: convenios o servicios tasados

Estas son las reglas de las licitaciones públicas, basadas en la libre concurrencia, pero no necesariamente todas las relaciones entre administraciones y prestadores de servicios deben pasar por un concurso. Hay otras figuras jurídicas que permiten perfilar la contratación sin incurrir en adjudicaciones a dedo. Por ejemplo, se pueden tasar determinados servicios a entidades sin ánimo de lucro o empresas de inserción, como ocurre en algunos trabajos de jardinería o de correos. También está la opción de los convenios, como, por ejemplo, el que liga al Cine Club Torroellenc a la gestión del Cinema Montgrí, que es propiedad del Ayuntamiento, desde hace más de 40 años. O la situación de los paradistas de los mercados municipales, como los mayoristas de MercaGirona, que ahora el Ayuntamiento de Girona ha dotado de seguridad jurídica con una concesión hasta 2037, fijando unas condiciones que garanticen que sean productores de proximidad. Lo mismo ocurre con los paradistas del Mercado del León.

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