España se asegura el combustible para los aviones para el verano
Las reservas de queroseno tocan los 90 días y las compañías aéreas españolas descartan cancelar vuelos
MadridCon la guerra en Oriente Medio totalmente abierta, el Estado se blinda con combustible para los aviones para el verano, cuando el tránsito aéreo se incrementa por el turismo, lo que presiona al alza el precio, ya tenso por el conflicto. Las reservas de queroseno –el producto petrolífero que utiliza la aviación– se sitúan en 90 días si se tienen en cuenta las reservas operativas (las existencias que guardan las empresas petroleras y los aeropuertos para asegurar el suministro diario de este combustible fósil) y las reservas estratégicas (el inventario en manos del Estado). Esto quiere decir que si a partir de mañana dejara de llegar o producirse queroseno en el Estado, hay reservas hasta principios del mes de agosto. Esta cantidad roza las reservas obligatorias con las que el Estado y la industria deberían contar en un contexto normal (92 días equivalentes a las ventas o consumo computable), pero después del acuerdo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para que los países miembros liberaran parte de sus reservas de barriles de petróleo, se redujeron 4 días de la cantidad obligatoria.
maximizando la producción en las refinerías españolasmaximizando la producción en las refinerías españolas y dando prioridad a las importaciones de terceros países.
"Quiero enviar un mensaje de máxima tranquilidad [a la población]", decía Aagesen después del último encuentro. La ministra reconocía que la situación en la mayoría de países europeos es crítica, pero que en el estado español es diferente: "Lo que está pasando en Europa no se corresponde con lo que pasa en España. El suministro está garantizado". De nuevo, Aagesen ponía sobre la mesa que el Estado juega con ventaja en cuanto a la producción de este combustible para los aviones: es uno de los tres estados miembros de la UE con más capacidad de refinamiento de petróleo. En concreto, el 80% del queroseno que se consume en España se produce en las ocho refinerías repartidas por todo el territorio español, entre ellas la refinería que Repsol tiene en Tarragona, y solo se importa un 20% del combustible.
En cuanto al resto de combustibles fósiles, desde las materias primas (petróleo y gas) hasta los otros derivados del crudo, la exposición del Estado al bloqueo del estrecho de Ormuz también es mínima. De hecho, en el caso del gas natural no se preveía que este 2026 llegara combustible desde los países del golfo Pérsico. Y las importaciones de petróleo solo suponen en torno al 5%.
Nervios en Europa
Las alarmas por un posible desabastecimiento de este combustible las lanzaron hace tiempo las compañías aéreas. Algunas, como la alemana Lufthansa, han anunciado ya un recorte de vuelos. "Asia depende mucho de la producción y refinerías del golfo [Pérsico] y es probable que la siguiente afectada sea Europa", aseguraba el consejero delegado de Chevron, Mike Wirth, esta semana a la agencia Reuters.. De momento, en el caso español las compañías aéreas también han decidido enviar un mensaje de tranquilidad, en línea con el gobierno. Iberia, Vueling, Volotea y Air Europa tienen intención de mantener con normalidad la planificación de sus vuelos de cara al verano. Además, no prevén sufrir interrupciones en cuanto al suministro de este combustible. "Los planes de la compañía para este verano no contemplan cancelaciones por la subida de los precios del fuel", indicaban desde Iberia. Las compañías también han asegurado que no añadirán recargos adicionales a los billetes ya comprados. La excepción será Volotea que ya anunció un recargo de hasta 14 euros por persona y vuelo para minimizar el impacto del alza de los precios.
Con todo, el nerviosismo sí que planea sobre otros estados miembros de la Unión Europea. "El mundo se enfrenta a la que podría ser la crisis energética más grave de la historia", afirmaba este martes mismo el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, y anticipaba que Bruselas ya se está "preparando". Hace días que hay reuniones para ver cómo se pueden preparar los países para afrontar una posible falta de queroseno en algunos estados y la semana que viene hay una nueva reunión de los ministros de Energía. "España será solidaria, pero también queremos tener las diferentes soluciones sobre la mesa para analizarlas con detalle", ha dicho la Aagesen esta semana. El gobierno español, pues, se abre a compartir reservas propias para ayudar a otros países, pero antepondrá que no se ponga en riesgo la seguridad del suministro en España.
Además de compartir un nivel de reservas o explorar compras conjuntas, desde el ministerio explican que pueden entrar en juego otras opciones, como incrementar el nivel de tankering que se permite a los aviones, y que se sitúa en el 10%. Esta, sin embargo, es una práctica altamente contaminante: supone que las aerolíneas puedan cargar más combustible fósil (queroseno) en un aeropuerto de origen si el precio en el aeropuerto de destino es más caro o hay escasez. Supone un ahorro de costes para las compañías, pero provoca más consumo de queroseno y más contaminación. En todo caso, el Estado pretende que Bruselas ponga las luces largas y no solo se quede en las soluciones a corto plazo. Por eso sigue presionando para que se dé un impulso a la transición ecológica a través del apoyo fiscal y económico. Por ejemplo, el gobierno español quiere que las inversiones verdes no computen en la deuda, es decir, en el cumplimiento de las reglas fiscales, y se tenga más margen fiscal. Pero también quiere alargar los fondos europeos para invertir en la red eléctrica.