Unión Europea

La UE se resquebraja en la defensa del 'Made in Europe'

Francia pide restringir las licitaciones públicas a empresas europeas, mientras que Alemania e Italia se muestran reacios

El canciller alemán, Friedrich Merz, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el jefe de la República de Francia, Emmanuel Macron.
12/02/2026
3 min

BruselasEs un debate que cada cierto tiempo vuelve a la Unión Europea y siempre acaba formando los mismos bloques de estados miembros. Los países más históricamente proteccionistas, que encarna sobre todo a Francia, apuestan por destinar la financiación pública a compras e industrias con sello europeo. En cambio, los socios comunitarios de tradición más aperturista y de libre comercio, como Alemania o Países Bajos, abogan por ser menos restrictivos con las inversiones públicas y privadas.

Esta discusión le ha vuelto a poner sobre la mesa el presidente francés, Emmanuel Macron, ante los ataques constantes de Donald Trump en la UE, lo que supone un claro enfriamiento de las relaciones transatlánticas, y la amenaza creciente de que el bloque comunitario considera que es la industria china. Por eso, el buy European, que es tal y como se ha bautizado la operación francesa para presionar al resto de socios, será uno de los principales temas de la cumbre informal de líderes europeos que tiene lugar en el castillo de Alden Biesen, cerca de la ciudad belga de Lieja.

En este contexto, la UE busca nuevos socios comerciales alternativos en China y Estados Unidos, y en pocos días ha ratificado el acuerdo con el Mercosur –Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia– y ha cerrado un pacto con la India. Y, además, el club europeo quiere incrementar su autonomía y estar menos expuesto a las potencias extranjeras, especialmente la china y la estadounidense.

Francia, a la que también se ha sumado España, defiende que la manera de potenciar la industria y la competitividad europeas es hacer que la financiación pública y parte de lo privado tengan que invertirse dentro del bloque europeo. Macron dice que no se trata de "proteccionismo" sino de "protegerse", tal y como asegura que ya hace China, que mantiene un mercado mucho más cerrado que la UE, o EEUU.

Ahora bien, el canciller alemán, Friedrich Merz, que ha vuelto a cerrar filas con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, es más partidario de una preferencia europea en, por ejemplo, las pujas públicas, pero no quiere cerrar del todo el mercado europeo. Tanto Alemania como Italia son potencias exportadoras y temen que una cláusula Made in Europe como la que propone Francia suponga un reto para sus industrias, tanto por una cuestión de suministro de algunos productos como por un potencial incremento de precios.

Más allá de los Estados miembros, la Comisión Europea también está dividida. Mientras que el comisario de Mercado Interior, el francés Stéphane Séjourné, defiende con uñas y dientes la posición de París, la presidenta del ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, se ha pronunciado abiertamente a favor del posicionamiento de Berlín y Roma. De hecho, Bruselas ya propuso que Ucrania pueda utilizar el préstamo de 90.000 millones de euros para comprar armamento fuera de la UE en caso de que la industria europea no pueda suministrarlo con la misma celeridad y precio, una excepción que Francia quería evitar a toda costa.

Por otra parte, el canciller alemán y la primera ministra italiana, que se han vuelto unos grandes aliados dentro de la UE, quieren que en la cumbre europea de este martes el debate se centre más en encontrar la manera de reducir la burocracia en el bloque comunitario, y facilitar la vida a los inversos y al sector privado. Von der Leyen ya ha impulsado varias medidas en este sentido y ha asegurado que Bruselas seguirá presentando propuestas legislativas para disminuir aún más el papeleo y la regulación.

Una UE a diferentes velocidades

Hay más consenso en la necesidad de una UE que actúe más rápido y no se atasque en debates eternos. Por este motivo, cada vez son más los socios, incluida la propia Comisión Europea, que abogan por abandonar el dogma de la unanimidad y, por tanto, evitar que las ovejas negras del bloque, como Hungría o Eslovaquia, puedan encallar medidas clave, tanto en materia de competitividad como, por ejemplo, relativas a la guerra de Ucrania.

Von der Leyen no sólo ha puesto sobre la mesa la posibilidad de dejar de lado la unanimidad en algunos casos, sino que en la carta previa a la cumbre europea también defendió a una UE a varias velocidades. Es decir, que cada país se agrupe a las iniciativas que considere convenientes, pero que, si algún socio no quiere sumarse, no se deje de salir adelante. La zona euro o el espacio Schengen son claros ejemplos de una UE a medida para los intereses y voluntades de cada estado miembro.

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