Financias personales
Economía 13/03/2022

Consejos para rebajar las facturas de la luz y el gas

Optar por la tarifa regulada o revisar la potencia contratada puede aligerar el coste de la energía

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Fotos de recurso para hablar de electricidad precio de la luz, etc.

La invasión rusa de Ucrania ha encarecido todavía más el precio de la luz, que esta semana ha tocado máximos históricos. ¿Cómo lo tenemos que hacer para aligerar, aunque sea solo un poco, el coste de la electricidad?

Optar por la tarifa regulada y evitar las tarifas planas

La tarifa regulada por el Estado o PVPC (precio voluntario al pequeño consumidor) es, en principio, la más económica, sobre todo en comparación con las tarifas planas. No obstante, esto puede cambiar si los precios continúan escalando y las empresas comercializadoras mantienen los precios de sus ofertas. A pesar de que es la más barata, solo unos 10,7 millones de usuarios tienen contratada la tarifa PVPC, ante unos 16,8 millones que se mantienen en el mercado libre. Asimismo, la tarifa regulada permite a muchas familias pedir al Estado el bono social, que representa un descuento mínimo del 25% en la factura.

También con el gas la tarifa regulada es más barata a pesar de que en este caso se denomina TUR (tarifa de último recurso).

Ajustar los termostatos

Las calefacciones, sean de gas, de gasóleo o eléctricas, son una fuente de consumo energético muy importante. En este sentido, es importante no gastar más de lo que es necesario para calentar la casa, por lo que poner el termostato al nivel correcto puede ayudar a reducir el gasto de manera muy notable. Asimismo, siempre es mejor tenerlo a temperaturas razonables, como por ejemplo 20 o 21 grados, sin llegar a subirlo más. Estas temperaturas son cómodas si se va con un jersey o algún tipo de chaqueta. Si lo que se quiere es ir con camiseta y pantalones cortos por casa, habría que subir el termostato, pero con más consumo y, por lo tanto, una factura más hinchada.

Buen aislamiento en ventanas y puertas

Las viviendas más antiguas son seguramente las que más sufren por la poca eficiencia energética. Una reforma para cambiar ventanas o puertas para que ajusten mejor y minimicen la pérdida de calor es una buena inversión. Cuanto más caros estén el gas y la electricidad, más rápido se amortizará, gracias a un consumo menor con el tiempo.

Asimismo, también se puede aprovechar el calor residual de los radiadores: Cuando se apaga un aparato calefactor, emite calor durante un rato hasta que se enfría del todo, lo que se puede aprovechar. Por ejemplo, se puede apagar un radiador del comedor un rato antes de ir a dormir y continuará calentando, no es necesario mantenerlo encendido.

Cuidado con los programas de los electrodomésticos

El frigorífico es el electrodoméstico que más electricidad consume, por dos razones. La primera es que necesita un consumo elevado para mantenerse frío y la segunda es que está siempre en funcionamiento, a diferencia, por ejemplo, de otros electrodomésticos que se usan más puntualmente, como la lavadora o el lavavajillas. Subir la temperatura del congelador y la nevera es una buena manera de reducir este consumo.

En cuanto a la lavadora, la secadora y el lavaplatos, la mejor manera de tener bajo control el consumo es optimizar las horas en las que se ponen en funcionamiento, con objeto de aprovechar las horas valle, cuando la tarifa es más barata, una máxima que en realidad vale para otros aparatos eléctricos con un consumo elevado, como por ejemplo la plancha o el horno. Además, también hay que mirar los programas más eficientes –a menudo marcados como eco–, así como las temperaturas. Una lavadora puede consumir un 25% menos con un programa de 20 grados que con uno de 40 y, si la ropa no tiene muchas manchas o no está demasiado utilizada, el resultado en términos de pulcritud será exactamente el mismo. No hay que limpiar más a fondo ni la ropa ni los platos cuando pueden quedar igual de limpios con un programa más corto o menos potente que el que ponemos habitualmente.

Lo mismo se puede decir con la ducha: duchas cortas y a una temperatura cálida, pero no hirviendo, permiten gastar menos gas o electricidad, según el tipo de calentador de agua que tengamos.

Revisar la potencia contratada

Una parte de la factura de la luz se debe a la potencia que se tenga contratada, que varía según el tipo de vivienda y la dependencia de la electricidad: No es lo mismo un piso en el que todo funciona con electricidad que uno que combina la instalación eléctrica con calefacción, termo y cocina a gas. En cualquier caso, tener contratada la potencia que toca nos evitará pagar más en la parte fija de la factura, que es la que no tiene relación con el consumo.

Evitar el 'standby'

Cuando están apagados, la televisión, los reproductores de música o los microondas acostumbran a tener encendido una pequeña luz (a menudo un LED) para indicar que están en standby. Algunos estudios apuntan que puede llegar a representar un 7% del consumo eléctrico mensual, por lo que es recomendable apagarlos del todo o desenchufarlos siempre que sea posible.

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