Hablemos de dinero

"Más que ahorrar dinero, pienso que ya ganaré"

La sumiller Meritxell Falgueras explica su relación personal con el trabajo y el dinero

Meritxell Falgueras, comunicadora y sumiller.
Júlia Riera Rovira
11/09/2026 - 08:02 h.
3 min

La comunicadora y sumiller Meritxell Falgueras (Barcelona, 1981) ha crecido entre vinos, botellas y etiquetas: “Recuerdo a mi abuela, a mi madre, a mi padre, a todo el mundo trabajando en la tienda y yo haciendo los deberes detrás de las cajas”. Su primer trabajo también fue en el negocio familiar, el Celler de Gelida, en Sants: “Durante los veranos, con mi hermano, teníamos que envolver botellas para que las etiquetas antiguas, de antes de la guerra, no se estropearan”.

Hoy es la quinta generación al frente de una tienda con más de 5.000 referencias. Pero su actividad va mucho más allá del negocio familiar. Falgueras ha convertido su doble vocación –las letras y el vino– en una carrera que combina comunicación, formación, asesoramiento a restaurantes y hoteles, catas y eventos. “Mientras estudiaba humanidades, por la tarde me formaba para ser sumiller”. También completó su formación en el extranjero, con estancias en Italia, Francia, Inglaterra y los Estados Unidos.

Con solo 25 años ganó la Nariz de Oro de Cataluña, en 2006, y en 2011 fue reconocida como sumiller del año. Ha publicado seis libros y en 2021 obtuvo el premio al mejor libro de educación vinícola en los Gourmand World Awards por #ConVinoConTodo. “Mi lema es hablar de vino casi sin hablar de vino”, explica. Por eso aborda también cultura, actualidad y feminismo.

Falgueras señala que es difícil distinguir quién hace negocio en el sector del vino. “El campesinado, al final, es lo más importante”, afirma, y recuerda que los agricultores dependen mucho de la añada. “Y los restaurantes duplican o triplican el precio del vino, pero también lo hacen con el pescado”, destaca.

En su caso, también se dedica a hacer cartas gastronómicas de restaurantes: “Es una cosa que hizo mi padre, hizo la carta de El Bulli, por ejemplo, y que he continuado yo ahora asesorando a hoteles y restaurantes”. Es la parte más rentable de su profesión aunque le obliga a moverse constantemente. Viene de hacer formaciones en Canadá y tiene previstas estancias en México y en los EE. UU.

La mirada del consumidor

La sommelier asegura que normalmente un vino caro es sinónimo de bueno, aunque no siempre es así: “Mi trabajo es que la relación calidad-precio-placer sea la mejor”. “De hecho, un vino de 100 no es diez veces mejor que uno de 10”. El coste adicional puede reflejar una selección más cuidadosa, una vendimia determinada o una elaboración más artesanal. Pero, llegados a los vinos de precios muy elevados, entran en juego otros factores. “¿Qué tiene un vino de 20 a 1.000 euros? Son pocas botellas y gente dispuesta a pagarlo, y un storytelling, una marca o una historia detrás”.

Como creadora de cartas de vinos, sabe que la mirada del consumidor suele ir directa a los precios: “El vino más vendido es el segundo más económico”. El primero puede hacer que el cliente se sienta demasiado tacaño; el segundo transmite la sensación de haber elegido una buena relación calidad-precio.

A la hora de gastarse el dinero en un restaurante, Falgueras también tiene las prioridades claras: “Yo prefiero invertir en un vino antes que gastármelo en una langosta o en productos que sé que puedo comprar en la tienda de mi barrio”. En su caso, calcula que el gasto entre comida y vino se puede situar en un 50-50.

En cuanto a finanzas personales, asegura que ahorrar estando separada y con dos hijos no es fácil: “Más que ahorrar, pienso que ya lo ganaré”. Los principales gastos familiares están vinculados a la educación de los hijos. El resto es una inversión en calidad de vida, viajes, teatro y actividades culturales.

Falgueras también es fundadora de Dones del Vi, un colectivo que agrupa a profesionales del sector, desde enólogas y propietarias de bodegas hasta periodistas y sumilleres: “Cuando yo estudiaba solo había dos chicas. Ahora doy clase y hay más mujeres que hombres”. Aun así, todavía queda camino por recorrer.

Ahora afronta otro reto familiar y ciudadano: su padre, Antoni Falgueras, será el pregonero de las Fiestas de la Mercè de este 2026. Ella le acompañará en este momento: “Asumo el reto con mucha responsabilidad. Es una gran oportunidad, no lo habíamos ni puesto en la carta de los Reyes”. “Queremos dar voz a las tiendas auténticas que hacen de Barcelona otra ciudad”.

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