Hombres y mujeres

El banquero que fue amigo del archiduque Carlos, Mussolini y el mariscal Tito

Camillo Castiglioni ejerció de banquero y empresario y era considerado el hombre más rico de Europa central

Camillo Castiglioni, industrial italoaustríaco, inversor bursátil y pionero de la aviación austríaca. Fotografiados en 1920.
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El domingo 21 de mayo de 1922, los aficionados catalanes al motor tenían una cita ineludible en el calendario porque en aquella fecha se celebraba la segunda edición del Trofeo Armangué de coches. La competición estaba bautizada en honor a Josep Maria Armangué Feliu, pionero de la velocidad que murió prematuramente en un accidente de aviación (le dedicamos un perfil de esta serie el 25 de septiembre de 2022) y servía para reunir a pilotos tanto locales como extranjeros. La principal atracción de la carrera eran los prometedores Austro-Daimler, especialmente el pilotado por Alfred Neubauer, que había hecho un papel muy digno en la Targa Florio disputada unas semanas antes. Al final de la primera vuelta por el circuito tarraconense, cuando Neubauer había marcado el mejor tiempo, un trágico accidente con varios muertos obligó a detener la carrera y el checo se quedó sin victoria. Nunca sería una gran estrella sobre las pistas, pero sí que fue un jefe de carreras fundamental de Daimler durante muchos años. Quien le había dado la posibilidad de entrar en el mundo de la velocidad y quien financiaba el equipo de competición de Austro-Daimler era Camillo Castiglioni, un banquero considerado el hombre más rico de Europa central en los tiempos de la Primera Guerra Mundial.

  • 1879-1957

Nacido en la ciudad de Trieste, hoy Italia, pero entonces parte del Imperio Austrohúngaro, era el hijo del gran rabino de la ciudad. Después de una juventud con cierta tendencia a la disipación, el padre lo envió a Estambul, donde tenía un pariente, para que aprendiera de negocios. De vuelta a Europa, instalado en Viena, aprovechó las vinculaciones de la familia con el mundo del caucho para empezar a trabajar en una multinacional del sector que tenía vínculos precisamente con un fabricante de neumáticos de la capital otomana. Fue el primer contacto con la industria del automóvil que más tarde lo haría millonario. En esta etapa vienesa frecuentó la corte real, hasta el punto de trabar amistad con el archiduque Carlos.

Muy pronto se aficionó a la naciente industria aeronáutica, como lo prueba su implicación en la creación del Wiener Aero-Club, fundado tres años antes del primer vuelo de los hermanos Wright. Al ver las grandes posibilidades de negocio que ofrecía tanto la afición a los globos aerostáticos como la flamante aviación, puso en marcha su propia empresa aeronáutica. La experiencia acumulada en el sector fue clave, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, para situarse en una posición de privilegio en cuanto a la fabricación de aviones de combate a través de su firma, la Hansa und Brandenburgische Flugzeugwerke. El siguiente paso fue, como empezamos al inicio, la adquisición del fabricante de coches Austro-Daimler, que le hizo ganar mucho dinero. Más tarde repetiría la operación con otra marca de automóviles, BMW, que desarrolló hasta convertirse en una de las grandes de Europa, un plan en el que tuvo la colaboración clave de su jefe de ingeniería, Ferdinand Porsche, que más tarde construiría su propio proyecto con gran éxito. Durante el conflicto bélico había multiplicado su patrimonio especulando en los mercados financieros, pero en 1924 sus apuestas sobre divisas resultaron equivocadas y dos años más tarde su imperio financiero se derrumbó como un castillo de naipes llevándose también el Depositenbank austriaco, que él presidía. Disponer de pasaporte italiano le fue muy útil para poder huir de las autoridades financieras austriacas.

En la ciudad de Milán intentó empezar de nuevo, y allí fundó un banco que le permitió volver a construir su fortuna. También estableció lazos muy estrechos con Mussolini, a quien, según algunas fuentes, intentó convencer –sin conseguirlo, como se sabe– de que se mantuviera neutral durante la Segunda Guerra Mundial. Por cierto, justo al acabar la gran conflagración europea, y por causa de su amistad con el mariscal Tito, consiguió un préstamo internacional que salvó in extremis las finanzas de Yugoslavia, pero posteriormente Tito no le abonó la comisión pactada y la relación acabó en los tribunales y con un gran edificio de Belgrado embargado para saldar la deuda.

Tanto en su época austriaca como en la italiana destacó por destinar grandes cantidades de dinero al arte y a la cultura, prueba de ello es el apoyo financiero que proporcionó al Theater in der Josefstadt, en Viena, y también al Mozarteum, en Salzburgo. Su colección de obras de arte fue la más importante de Europa en su tiempo, pero quedó del todo fragmentada a raíz de su caída a mediados de los años veinte.

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