Homenotes y danzas

El ingeniero que creó un gigante tecnológico nipón

Namihei Odaira apostó por el talento para convertir a Hitachi en una gran multinacional

El ingeniero Namihei Odaira
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Una de las consecuencias directas del trágico accidente de ferrocarril sucedido a principios de 2026 en el sur de España es que mucha gente habrá descubierto que la firma japonesa Hitachi también fabrica trenes; de hecho, son el proveedor del operador italiano de alta velocidad Iryo, un convoy del que fue uno de los dos trenes involucrados en la catástrofe. Tradicionalmente, aquí hemos relacionado a Hitachi mucho más con la electrónica y, en concreto, con los equipos de alta fidelidad, pero la realidad es que hace muchas décadas que se dedican a la producción de trenes. Como sucede en la mayoría de las multinacionales japonesas, cuando buscamos sus orígenes, encontramos datos asombrosos. Esto se debe a que sus inicios no están vinculados ni a la electrónica ni a los ferrocarriles, sino a una mina de cobre en la antigua provincia japonesa de Hitachi.

  • 1874-1951

Justo con el cambio de siglo, el joven ingeniero Namihei Odaira entró en la firma Fujita & Co, para trabajar en la mina de cobre de Kosaka. Una de sus primeras iniciativas fue construir una planta eléctrica que alimentara toda la maquinaria de la mina y que sustituyera a todos los artilugios de vapor que funcionaban hasta ese momento. En apenas dos años cumplió su propósito, para gran satisfacción del propietario, el emprendedor y político Fusanosuke Kuhara. En 1904, Odaira abandonó la empresa para pasar a ser ingeniero de Tokio Dento, una firma que tenía la intención de construir la principal planta eléctrica del país. El prestigio ganado allí propició que Kuhara lo contratara de nuevo para electrificar la mina de cobre que explotaban en Hitachi.

Esta nueva etapa se inició en 1906 y culminó con éxito, por lo que Odaira se centró en una obsesión personal: desde que había entrado en el mundo de la industria había observado que toda la maquinaria se fabricaba con piezas producidas en el extranjero, sin que Japón tuviera ningún papel en la innovación técnica. Este propósito culminó en 1910 cuando la empresa produjo el primer motor eléctrico de 5 caballos con factura totalmente nipona. Un hito que empujó al departamento de Odaira a pasar de la simple reparación de maquinaria foránea al diseño y producción de máquinas propias. La fecha marca el inicio de la existencia de Hitachi como empresa tecnológica y en Odaira como fundador del negocio. Por cierto, dado que el término geográfico Hitachi podía descomponerse en dos conceptos –Hi (sol) y Tachi (persona de pie)–, pensaron que la imagen corporativa de la compañía recién nacida significaría "Quitámonos con el sol".

Una de las principales metas de Odaira en sus años en la compañía fue fomentar la formación de los ingenieros de la empresa y la creación de un equipo con el máximo talento posible. Para ello, puso en marcha la escuela de aprendices, que se convertiría en la cantera de técnicos de la empresa (dentro del plan de formación, ofrecían incluso comida y ropa a los jóvenes talentos captados de las universidades).

El estallido de la Primera Guerra Mundial alteró los planes de la compañía, que tuvo que cortar los vínculos con los países europeos, donde todavía se abastecía de algunas partes de sus productos. Tener que encargarse de todo el proceso de fabricación desembocó en toda una serie de problemas en la calidad del producto final, pero Odaira supo sacar provecho de esta crisis, porque le sirvió para idear a dos nuevos departamentos que más tarde serían clave en cualquier industria, como son el control de calidad y el área de investigación y desarrollo.

El conflicto bélico finalizó, pero no los problemas para Hitachi, que en 1919 vio cómo su sede central de Tokio –estrenada sólo dos años antes– quedaba del todo destruida por un incendio pavoroso. El empuje de nuestro protagonista permitió que Hitachi no sólo se recuperara del golpe, sino que tuviera un gran impulso a partir de 1920, cuando se separó de la casa matriz de Kuhara. Cuatro años después fabricaron su primera locomotora eléctrica, abriendo una línea de negocio que permanece hasta nuestros días. Más tarde vendrían los ventiladores, los equipos de producción de fertilizantes, los ascensores, las neveras y los pequeños electrodomésticos, hasta que en 1947, cuando ya sobrepasaba los setenta años de vida, Odaira decidió jubilarse. El retiro le ocurrió en una modesta casa de madera, hasta que le llegó la muerte sólo cuatro años más tarde.

Hoy en día, Hitachi es un gigante mundial que opera en los sectores de la energía, la movilidad, la industria, la salud, la construcción y también en el ámbito digital.

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