Economía 28/02/2022

Excluir a Rusia del Swift: caos inicial y posible rebote en contra de Occidente

La congelación de las transacciones con el banco central del país también golpeará con fuerza a la economía rusa

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Colas de personas para sacar dinero de un cajero a Santo Petesburg

Barcelona / BruselasLa decisión de los aliados occidentales de aislar a Rusia por la vía financiera a través de la congelación de transacciones del banco central ruso y de la exclusión de algunas entidades financieras del país de la Sociedad de Telecomunicaciones Financiera Global Interbancaria (Swift, por sus siglas en inglés) puede provocar cierto caos en los mercados a partir de este lunes, cuando abren las bolsas, y puede comportar un aumento del precio del petróleo y el gas, además de agravar la crisis de suministros, que ya se había mostrado con fuerza con la recuperación después del primer impacto de la pandemia.

El primer impacto podría ser un encarecimiento del precio del gas y el petróleo en Europa –el barril de Brent superará los 100 dólares, según una decena de analistas consultados por Reuters– y podría aumentar las tensiones inflacionistas en el Viejo Continente. De aquí que el Banco Central Europeo (BCE) ya saliera al paso el pasado viernes en la reunión de ministros de Finanzas de la UE, en que su presidenta, Christine Lagarde, recordó que la institución no solo está analizando la situación a fondo, sino que "asegurará" que todos los ciudadanos europeos tengan acceso rápido a liquidez y que "está preparada para tomar cualquier decisión necesaria para garantizar la estabilidad de precios y la financiera en la zona euro".

Posible efecto bumerán

Las reticencias occidentales a usar esta carta tienen que ver también con el miedo de que tenga un "efecto bumerán" y acabe impactando en sus economías, tal como alertan algunos expertos y también fuentes europeas. "Tiene un coste para Occidente", avisa el catedrático en economía financiera y contabilidad de la Universitat Pompeu Fabra Xavier Freixas, especializado en banca y sistemas financieros. "Lo que no sabemos es qué intensidad tendrá el efecto rebote. No está nada claro que al final el coste para los que imponen la sanción no acabe siendo enorme y poco previsible", dice a su vez el catedrático de economía de la UPF José García Montalvo.

En una economía globalizada en la que Rusia es uno de los principales socios comerciales de la UE y viceversa, son muchas las empresas europeas, británicas y también de Estados Unidos que mantienen intensas relaciones comerciales con el país exsoviético. Por eso, la exclusión del sistema Swift provocará previsiblemente que muchas compañías occidentales no puedan cobrar sus facturas de los clientes rusos o comprar a proveedores de este país. "El coste para Estados Unidos y para Europa puede ser muy alto", alerta Xavier Freixas, a la vez que prevé que "en los próximos tres meses las empresas rusas sufrirán mucho".

Una medida quirúrgica

Por eso, algunos países como Alemania, que dependen intensamente de la energía rusa, o Italia, con fuertes vínculos económicos con el país, se han opuesto a la medida hasta el último momento y han presionado para que la medida fuera tan quirúrgica como fuese posible. Según fuentes comunitarias, Bruselas trabaja al máximo para aplicarla de forma que los efectos colaterales sean los mínimos. Por eso solo se aplicará a las entidades seleccionadas, que todavía no se han revelado, y está previsto, por ejemplo, que las transacciones energéticas no se vean afectadas. La medida está acordada políticamente, pero hace falta que se publique en los documentos legales para que entre en vigor, un ingente trabajo técnico que según una segunda fuente comunitaria concluirá de manera "inminente", concretamente este lunes, según el vicepresidente económico de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis.

De hecho, según Freixas, no es una medida tan definitiva como se puede llegar a pensar. Para este catedrático, excluir a los bancos rusos del código Swift es "cortar la autopista principal" del dinero del país, pero buscarán otros caminos. Para José García Montalvo, "todo pasa por esta cañería y si se desconecta tiene consecuencias para todas las partes". A pesar de todo, Freixas sí que ve la posibilidad de cierta situación caótica en los mercados al principio y una afectación para cualquier transacción con Rusia.

Además, fuentes comunitarias reconocen que Rusia ya está buscando alternativas y, de hecho, así lo apunta Freixas. Analistas consultados por Reuters explican que se podrá volver a sistemas más antiguos, pero válidos, como el télex o el fax. Moscú también podría desviar parte de su comercio exterior hacia China –el régimen de Vladímir Putin y el chino de Xi Jinping tienen firmado un acuerdo comercial– o buscar alternativas a los bancos, como las fintech o las criptomonedas. Para García Montalvo, las criptomonedas, que utilizan el blockchain , son prácticamente imposibles de embargar y ofrecen la posibilidad de comerciar sin pasar por el sistema financiero occidental y sin utilizar dólares. "Los rusos tienen rublos digitales y los podrían usar para sustituir los canales financieros occidentales", dice, además de alertar de que incluso podrían lanzar ciberataques para obtener más criptodivisas.

A todo esto es importante no perder de vista el enorme impacto que también puede tener la medida aprobada definitivamente este viernes en el ámbito técnico para congelar las transacciones del banco central ruso con Occidente, lo cual implica congelar unos 630.000 millones de dólares de activos. El objetivo es devaluar el rublo y hacer subir la inflación rusa para ahogar la economía. Tanto Freixas como García Montalvo creen que, posiblemente, Putin ya tiene pensado su plan ante estas sanciones occidentales, especialmente porque cuando tuvo lugar la invasión de Crimea ya se había hablado de la posibilidad de excluir a los bancos rusos del Swift. Freixas lo resume con claridad: un bloqueo puede hacer que Europa no pueda comprar gas y que el sistema financiero ruso se colapse. "Nosotros pasaremos frío, y ellos pasarán hambre", sintetiza, pero cree que Putin ya lo sabe y esto no lo ha parado.

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