Estados Unidos

La Fed sube los tipos de interés y su presidente se aboca a un choque con Trump

Es la primera vez que la Reserva Federal incrementa el precio del dinero desde 2023, cuando todavía gobernaba Joe Biden

El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, este miércoles en la sede de la institución en Washington.
16/09/2026 - 20:57 h.
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WashingtonLa luna de miel entre el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, y el presidente estadounidense, Donald Trump, se ha acabado. La Reserva Federal ha anunciado este miércoles que sube los tipos de interés en torno al 3,75% y el 4%, lo que supone un incremento de más de 0,25 puntos respecto al 3,5% previo. La decisión ha sido unánime: 12 votos a favor, y cero en contra. Se trata de la primera vez que el banco central estadounidense volvía a subir los tipos desde 2023, cuando Joe Biden todavía era presidente. Un paralelismo que, probablemente, tampoco guste al actual mandatario estadounidense.

Después de nueve meses de relativa calma, Warsh ha notado por primera vez los pinchos de su nueva silla: Trump, quien le nombró en el cargo esperando obediencia, había vuelto a presionar a la Fed para que recortara los tipos de interés. Pero el actual escenario económico, con la inflación bordeando el 3,4% (lejos del objetivo del 2%) y un mercado de trabajo estable, pero no especialmente vigoroso (la tasa de paro sigue en torno al 4%), apuntaba en otra dirección.

En la comparecencia posterior a la decisión, Warsh ha señalado cómo a pesar de que los niveles de ocupación son "consistentes" y están "en buena forma", la inflación ha seguido "por encima de los objetivos". "Nuestro principal objetivo es mantener los precios estables. Simplemente, la inflación es demasiado alta y lo ha sido por demasiado tiempo", ha expuesto el presidente de la Fed. Warsh ha señalado el quórum en la votación para subir los tipos como una "muestra de nuestra determinación para conseguir una estabilidad de los precios".

Ahora bien, buena parte de este aumento de la inflación en los últimos meses también ha venido espoleado por la guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz. Warsh ha reconocido que aumentar los tipos no resuelve automáticamente el problema en Oriente Medio, "no podemos influir en el precio de ningún producto en concreto", pero sí que "podemos asegurarnos de que cualquier cambio en los precios relativos no se extienda ni provoque efectos de segundo y tercer orden sobre la economía". Irónicamente, el escenario que afronta hoy la Reserva Federal bajo el mandato de Trump no es tan diferente del que tenía con Biden: ahora es la guerra de Irán la que obliga a subir los tipos, entonces era la guerra de Ucrania.

Aunque no había llegado al mismo nivel de agresividad verbal que empleó con Jerome Powell cuando todavía dirigía el organismo, durante las últimas semanas Trump había hecho notar su impaciencia. "Me encantaría ver unos tipos de interés más bajos", dijo el presidente estadounidense en un acto en la Casa Blanca el 29 de julio. Entonces, alabó a Warsh - "es fantástico", dijo-, y culpó a la junta de la Fed diciendo que estaba "politizada" y que "quieren mantener los tipos altos".

El pasado 4 de septiembre, con la reunión de la Fed ya en el horizonte, Trump pisó el acelerador. "Deberíamos estar pagando el tipo de interés más bajo del mundo", dijo el mandatario, después de que el informe del índice de precios al consumidor mostrara que la inflación no se estaba ralentizando. El republicano se quejó de que los tipos de interés más altos cuestan más dinero al país en lo que respecta a su deuda. "Deberíamos estar al 1% o al medio punto porcentual", dijo. "No deberíamos estar al 4%".

En la última reunión de la Fed celebrada en julio, Warsh optó por la prudencia y congeló los tipos después de que el alto el fuego entre Irán y los EE. UU. se rompiera. Desde entonces, la Casa Blanca no solo ha seguido intercambiando fuego con los ayatolás, sino que los hutíes también han amenazado con bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb, y Trump ha decidido iniciar una guerra comercial de desgaste con Canadá, el segundo país del que más productos importan los Estados Unidos.

El martes, el precio del petróleo crudo de los Estados Unidos llegó a los 106 dólares por barril, mientras que los precios de la gasolina se mantienen un 45% por encima de los niveles de febrero, cuando comenzó la guerra con Irán. Los precios del diésel han alcanzado el nivel más alto de la historia, hecho que ejerce presión sobre los agricultores y los camioneros que dependen de él.

El aumento de los tipos de interés llega también después de que el pasado mes de agosto el departamento del Tesoro anunciara que la deuda pública de los Estados Unidos se ha elevado hasta los 40 billones de dólares.

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