Las bajas por salud mental se triplican en la última década
Pimec atribuye el fuerte incremento de las incapacidades temporales al "colapso" de los CAP
BarcelonaDe 2013 a 2025 las bajas médicas que cogen los trabajadores catalanes se han más que duplicado y, de éstas, las que eran por motivos de salud mental casi se han triplicado, en este caso entre 2015 y 2024. Los datos se extraen de un informe presentado por la patronal Pimec por una de las grandes preocupaciones actuales del empresariado. Mientras hace trece años en Catalunya se cerraban un total de 773.000 bajas, en el 2024 esta cifra se disparó hasta los 2.093.000. El estudio expone que el Principado ha pasado de tener una media de 3,8 horas de baja laboral por incapacidad temporal (IT) por mes y trabajador –este indicador excluye las vacaciones y otros permisos, como el de maternidad o por motivos personales– a las 8 horas registradas en el tercer trimestre del pasado año, un incremento del 110%.
Aun así, la mayoría de estas ausencias en el trabajo son cortas. En más de un 75% de los casos, las bajas no superaron los 15 días de duración. De hecho, la patronal también constata que si bien el número de incapacidades temporales no ha parado de aumentar (+170% entre 2013 y 2024), la duración se ha reducido: son 27,2 días, el segundo dato más bajo entre las comunidades autónomas, sólo superados por los 26,5 días de Navarra. Paradójicamente, la comunidad foral y Cataluña son los territorios con mayor incidencia media mensual mensual de las bajas, de 56,4 y 52,6 trabajadores por cada 1.000, respectivamente. "Tenemos un problema estructural. No puede que nos metamos en una autopista, vemos los coches contra dirección y pensamos que los locos son ellos", ha lamentado el presidente de Pimec, Antoni Cañete. De todas formas, aseguró que los empresarios no pretenden "penalizar" que un empleado se ponga enfermo, sino evitar que se haga un mal uso del sistema.
Del retrato robot de las personas que no pueden trabajar por un problema médico se desprende que la incidencia es más alta entre los más jóvenes: en la franja de 16 a 24 años se piden 68 bajas por cada 1.000 afiliados, mientras que en el global de la población catalana la cifra baja a 40. condicionante demográfico: el envejecimiento de la población. "A mayor edad incrementan los riesgos osteomusculares, y este envejecimiento de la población trabajadora aumenta más las bajas, porque hay más desgaste físico", ha dicho. Las personas mayores de 55 años son las que piden bajas más largas, con 58 días de media.
Listas de espera más largas en Cataluña
Si nos fijamos en el motivo por el que los trabajadores piden la baja, las más comunes son las enfermedades osteomusculares, seguidas de las mentales y traumas y causas externas. Estas tres categorías representan un tercio de todos los procesos, sumando el 66,4% de todos los días de baja acumulados. En el caso de la salud mental, hemos pasado de 62.523 casos en 2015 a 182.753 en 2024; y los días totales en tratamiento por esta patología se han triplicado (+228%). Ginesta ha atribuido en parte este incremento a la falta de profesionales especializados en salud mental en los centros de atención primaria, por lo que los pacientes deben esperar más tiempo para ser atendidos.
El agravio de las listas de espera es generalizado en el caso catalán. En 2024 había 24,6 pacientes esperando ser atendidos por cada 1.000 habitantes, mientras que en España eran 17,9. En concreto, ese mismo año había 141 días de espera en los procesos quirúrgicos y 104 en las consultas externas a Cataluña; en cambio, en el conjunto del Estado eran 124 y 100 respectivamente. Según la patronal, uno de los elementos que explican ese tiempo de espera es la inversión en sanidad. En este indicador, Cataluña se encuentra en la cola respecto al resto de comunidades autónomas, con un gasto público del 5,7% respecto al total del PIB, sólo por encima del 4,2% Madrid.
Desde la patronal también han apuntado que en el fondo de este fenómeno está el "colapso" de los CAP catalanes, donde hay "un cuello de botella a tratar". En este sentido, Cañete ha defendido que para que el sistema sanitario catalán sea "eficaz y eficiente" es necesario incorporar las mutuas que colaboran con la Seguridad Social y las farmacias. Por ejemplo, que estas últimas se conviertan en puntos donde el paciente pueda realizar pruebas de diagnóstico sencillas –como ya ocurrió con la cóvido– y que sean quienes comuniquen al sistema la baja, para descongestionar los centros públicos. Que las mutuas tengan mayor poder a la hora de dar bajas es una reivindicación histórica del empresariado, pero la propuesta también plantea controversias, porque estos mismos actores pueden estar interesados en que los empleados vuelvan antes al trabajo para no asumir el coste de la baja.
Según los cálculos de la patronal, estas ausencias supusieron un coste directo –en prestaciones, complementos y cotizaciones– para las empresas de 2.527,89 millones de euros en el 2024. A esta suma Pimec añade el coste de oportunidad, es decir, lo que una compañía dejó de producir por ab 28.758,19 millones. Finalmente, estiman en 12.742,59 millones el coste para las empresas de sustituir a los empleados que no acuden al trabajo porque están enfermos.