Negocios

Las empresas ven el absentismo y los impuestos como retos de 2026

Las patronales catalanas anticipan un nuevo ejercicio positivo en general pero con asignaturas pendientes para mejorar la competitividad y la productividad

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10/01/2026
6 min

BarcelonaLa coyuntura es positiva. Las perspectivas de crecimiento siguen siendo buenas de cara a este recién estrenado 2026. En términos generales, las empresas españolas son más optimistas que el resto de europeas, aunque existen una serie de variables que enturbian el potencial de las compañías, como una fiscalidad y un absentismo laboral –especialmente las bajas– que consideran muy elevados, según destacan las organizaciones patronales. Son elementos esenciales, afirman, para mejorar la competitividad y la productividad.

Un punto destacado que se ve como positivo son las exportaciones –una vez superado el primer susto de los aranceles en las políticas comerciales que Donald Trump ha puesto en práctica en EE.UU.–, a pesar de la inestabilidad geopolítica, según se desprende de los resultados de la encuesta Perspectivas empresariales 2026 que elaboran anualmente las cámaras de comercio europeas, entre ellas la de España, presidida por José Luis Bonet.

Evolució de l'absentisme laboral
Dades anuals. La dada del 2025 és fins al tercer trimestre

Las empresas no financieras venían ya de saldos positivos en el 2024, con un resultado ordinario neto que creció el 8,2%, menos que el 9,5% del ejercicio anterior, pero todavía a buen ritmo. La cifra neta de negocio experimentó una aceleración y pasó de una situación de práctica estabilidad en 2023 a aumentar un 2,3% en 2024. Esta evolución era todavía positiva en los tres primeros trimestres de 2025, según la central de balances del Banco de España.

Según dos tercios de las empresas encuestadas, entre las principales preocupaciones empresariales destacan los costes laborales. La escasez de personal cualificado y las cargas administrativas completan el podio de desafíos que manifiestan los representantes de las compañías. A estos factores se suma el agotamiento de los fondos Next Generation, que han sido un verdadero estímulo para el crecimiento y que con su desaparición en 2026 pueden conducir a una paulatina desaceleración.

También preocupa la situación de socios comerciales clave como Alemania, Francia y Austria, que muestran saldos negativos en sus perspectivas, lo que podría afectar a las exportaciones españolas. La economía española entra en 2026 con expectativas sólidas pero con señales de una posible moderación en el ritmo de crecimiento, en un contexto global marcado por la incertidumbre en potencias como Estados Unidos y China.

También la Cámara de Comercio de Barcelona mantiene una visión positiva al aumentar del 2,6% al 2,9% la previsión de crecimiento de 2025 para Catalunya y mantener en el 2,4% la estimada para 2026. Esta entidad, presidida por Josep Santacreu que, al mismo tiempo es el presidente del Consejo General de Cámaras, que agrupa las trece existentes siendo los factores de impulso de la economía catalana. Esta evolución se sustentará en el crecimiento demográfico, del empleo, de beneficios empresariales y de la reactivación de la construcción. La Cámara y AQR-Lab siguen viendo un mercado laboral en efervescencia.

Copa Navidad en la sede de Foment del Treball.

Según el informe de BBVA Research Situación Cataluña. Segundo semestre 2025, persistirán los problemas de oferta en la industria, algunos servicios y la construcción. A medida que se ha reducido la tasa de paro, a las empresas les es más difícil encontrar trabajadores con una formación online con lo que necesitan. A la falta de capital humano en algunos sectores, en particular en la construcción, se une un problema de relevo generacional a corto y medio plazo. Otros problemas (especialización, accesibilidad a la vivienda...) también pueden estar afectando.

Este mismo estudio afirma que las proyecciones demográficas más recientes sugieren que la moderación de los flujos migratorios ralentizará el crecimiento demográfico, sobre todo de la población en edad de trabajar. Catalunya mantiene un mayor dinamismo demográfico y migratorio en la actualidad, pero también aquí se podría observar una desaceleración que puede generar algunos cuellos de botella en el mercado laboral, según BBVA Research.

Uno de los elementos de coincidencia entre las dos patronales catalanas son las cargas impositivas. Fomento del Trabajo, presidida por Josep Sánchez Llibre, defiende "un marco fiscal más competitivo que reduzca la presión sobre la actividad productiva e incentive la inversión". Esta organización persiste en su reclamación de suprimir el impuesto de patrimonio, limitar la de sucesiones y donaciones, reducir la fiscalidad de los autónomos y la eliminación del impuesto extraordinario en la banca. Por su parte, Pimec, a cuyo frente está Antoni Cañete, denuncia que "las pymes siguen aguantando una presión fiscal desproporcionada" y apuesta por "una fiscalidad adaptada a la realidad de nuestro tejido empresarial", que se basa en las pymes y microempresas. Por eso insiste en "la importancia de legislar pensando en pequeño".

El hecho es que la tributación depende mucho de la dimensión. Las grandes compañías pagaron un tipo medio efectivo del 8,87% sobre los beneficios; las microempresas, del 15,32%; las pequeñas, del 18,65%, y las medias, del 16,92%, según los datos de la Agencia Tributaria estatal sobre el ejercicio 2023. En todo caso, el pasado año entró en vigor una reducción progresiva de los tipos impositivos según la dimensión de las empresas. Las micropymes tributan inicialmente al 19% para los primeros 50.000 euros de beneficio y al 21% para el resto. Luego bajan al 17% de 2027 en adelante. Las que facturan más de un millón, al 23%, y más tarde bajarán al 22% en 2027, 21% en 2028 y al 20% en 2029. Y las mayores se quedan en el 25%.

Antoni Cañete, presidente de Pimec, junto a Oriol Amat, catedrático de la UPF y autor del informe, ayer en Barcelona.

Otra de las grandes asignaturas pendientes tiene que ver con el mercado laboral, el talento y la formación. Según Fomento, "sufrimos escasez de profesionales, reto demográfico y absentismo creciente. Es necesario reforzar la negociación colectiva, evitar la reducción legal de la jornada y el control horario por ley, impulsar un plan contra el absentismo y apostar por el reskilling (reciclaje profesional), la FP dual y la atracción de talento internacional". Pimec, por su parte, destaca que "se hace imprescindible dar respuesta a grandes problemáticas que arrastra el tejido empresarial. Por un lado, el elevado absentismo laboral que exige una mirada transversal y la aplicación de medidas concretas. Por otro, la baja productividad de las pymes catalanas, que se sitúa un 8% por debajo de la media europea y condiciona su competitividad".

Un estudio del Banco de España destaca que “desde la pandemia se ha observado un aumento en el número de trabajadores en situación de incapacidad temporal (IT). La tasa se sitúa por encima del 6% (con datos del tercer trimestre de 2025), con una tendencia creciente en los últimos años. que acudiera al puesto de trabajo. Incluye las horas pactadas no trabajadas por causas no previstas, que va de la IT por enfermedad común o accidente no laboral a permisos retribuidos, por nacimiento, adopción, cuidado de menores o ausencias por conflictos laborales

costes y productividad y reclaman medidas para controlar posibles fraudes. En cambio, los sindicatos destacan la vertiente de la salud y los derechos. Fomento, otros elementos de preocupación son la necesidad de trabajar por una vivienda asequible, que "es un problema transversal y exige seguridad jurídica, eliminar la reserva del 30% y activar pactos público-privados para movilizar suelo". Esta organización empresarial calcula que es necesaria una inversión anual de 5.500 millones de euros en infraestructuras y acelerar en la implantación de las energías renovables, alargar el ciclo nuclear y mejorar la gestión hídrica.

También apuesta por mayor inversión en investigación y desarrollo para incrementar la competitividad de las empresas, desplegar la inteligencia artificial y reforzar las competencias digitales, especialmente en las pymes, con colaboración público-privada. Y la simplificación de trámites, reducción de burocracia y un plan de choque para descongestionar la justicia, como base para generar confianza y facilitar la inversión empresarial.

El presidente de la Cámara, Josep Santacreu, en una imagen de archivo.

Pimec considera que en 2026 nos brinda una nueva oportunidad para reforzar la competitividad de las pymes y profesionales autónomos, que tendrán que hacer frente a importantes desafíos en un contexto marcado por la incertidumbre y los cambios acelerados. También debe remarcarse una reivindicación clave: "La necesidad de una financiación justa para Catalunya, que sea tractor y no extractor para evitar gripar el motor de la economía".

"Afrontar estos debates es imprescindible si queremos que nuestras empresas ganen dimensión. Desde Pimec destacan que el 94% de las empresas catalanas tienen menos de diez trabajadores y las pymes representan el 99,8% del total, mientras sólo un 0,2% son grandes empresas, una proporción muy inferior a la de economías como Alemania. Para superar este déficit es estructural impulso al crecimiento empresarial que favorezca la competitividad de nuestro tejido empresarial, recuerda la organización que preside Antoni Cañete.

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