¿Qué hay detrás del mínimo histórico de jóvenes parados en España?
La población menor de 25 años que ni trabaja ni busca trabajo está en máximos de los últimos 20 años
BarcelonaHa sido el dato más destacado en el balance de el paro registrado en España durante el 2025. Los parados menores de 25 años cayeron en diciembre hasta un total de 176.852, la menor cifra de la serie histórica. La buena marcha del conjunto del mercado de trabajo también ha contribuido, especialmente desde la salida de la pandemia, a rebajar uno de los agravios que el Estado arrastra de la Gran Recesión en materia laboral.
En 2013 la tasa de paro juvenil alcanzó un récord del 55,5% en España –el 50,2% en Cataluña–. Desde entonces, este indicador se ha reducido hasta más de la mitad. En la última edición de la Encuesta de Población Activa (EPA) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), la del tercer trimestre de 2025, se situó en el 25,4%. Aún así, este nivel sigue dejando a España como el país con mayor paro juvenil de la Unión Europea, donde la media es del 14,8%. Paradójicamente, los países que más se acercan al dato estatal son Suecia (24,2%) y Finlandia (22%), dos economías escandinavas con un modelo de estado del bienestar firme en el que ha crecido el desempleo en los últimos años.
Que haya menos parados jóvenes es una buena noticia, pero ¿qué explica más allá de este dato? Si bien es cierto que la población activa joven española –aquellos que trabajan o buscan trabajo activamente– ha remontado en los últimos años de recuperación pospandémica y récords de ocupación, hay que tener en cuenta que este conjunto de personas es ahora un 22% menor que en 2008. Esto es importante porque la tasa de paro se calcula sobre la población activa y, por tanto, cualquiera varía.
A este elemento se añade el factor demográfico: aunque la población española de entre 16 y 24 años ha aumentado un 3,6% desde el inicio de la crisis, se ha reducido un 19,1% en los últimos 30 años. Los nacidos en el 2008 –que tienen ahora 17 años y apenas han superado la edad legal para trabajar– son la cohorte más numerosa, pero las generaciones previas no lo son tanto y en las siguientes que se incorporarán al mercado laboral ya se vuelve a notar la caída de la natalidad.
Para redondearlo, falta un indicador clave, que no sólo explica qué jóvenes quedan fuera del mercado de trabajo, sino sobre todo por qué. La población inactiva de menos de 25 años –aquellos que ni trabajan ni buscan trabajo– se encuentra en máximos de los últimos 23 años en España. En el tercer trimestre de 2025 este colectivo sumaba 2,8 millones de personas. Este incremento de la población inactiva entre los jóvenes no tiene que ver con el desánimo por encontrar trabajo, sino que también indica cambios de tendencia en esta etapa de la vida, como el alargamiento de los estudios y una entrada más tardía en el mercado de trabajo.
Alargar la etapa de estudiante
"En la transición desde el sistema educativo se encuentran con dos dificultades: en primer lugar, la falta de experiencia; pero también que, si la situación económica se lo permite, los jóvenes intentan esperar a encontrar una primera oferta laboral que se adecue a sus expectativas. Si a esto sumas que les ofrecen el salario mínimo, tardan tiempo hasta llegar a un trabajo de lo que han estudiado" de remarca. Raúl Ramos.
Basta con mirar la tasa de abandono escolar temprano de las personas de 18 a 24 años, que publica el INE: desde 2010, se ha reducido prácticamente a la mitad, pasando del 33,6% al 15,8% en los hombres y del 22,6% al 10%2 en la mujeres el. estas edades ya no es la misma", indica el catedrático de derecho laboral de la UB Jordi Garcia. El peso de los jóvenes sobre el total de ocupados españoles tampoco ha recuperado los niveles precrisis y ahora se sitúa en torno al 6,6%.
Sin embargo, el académico también cree que incide en la bajada de los parados jóvenes el hecho de que los servicios públicos de empleo estén "desconectados de la realidad y de las empresas" y que este colectivo no los vea como una vía efectiva para encontrar trabajo. Por su parte, los menores de 25 años que no trabajan ni buscan trabajo y tampoco están estudiando han aumentado en un ligero 1,6% desde 2014, según la EPA.
Los jóvenes son todavía uno de los grupos sociales con más dificultades para acceder al mercado de trabajo y, cuando consiguen entrar, lo hacen con peores condiciones salariales. A raíz de los cambios introducidos en la última reforma laboral, los que ya tienen un contrato indefinido (51,3%) superan a los que todavía tienen uno temporal (48,6%), lo que implica una mayor estabilidad laboral. Sin embargo, Ramos señala que no hay pruebas de que esto haya reducido la rotación en los contratos y alerta de que, entre los más jóvenes, las bajas indemnizaciones hacen que las empresas despidan más fácilmente a trabajadores fijos con poca antigüedad.