Se ha acabado la discusión sobre el gasto de las pensiones?
La Seguridad Social lanza una herramienta para elaborar las proyecciones del sistema, pero Bruselas lo continuará haciendo a su manera
MadridLa Seguridad Social ha dado un paso adelante a la hora de hacer diagnósticos sobre el sistema de las pensiones tan completos como sea posible y sin la necesidad de depender de informes externos. El ministerio que pilota Elma Saiz acaba de lanzar una nueva herramienta que le permitirá hacer proyecciones casi en tiempo real tanto del gasto como de los ingresos del sistema. El objetivo es observar si es sostenible o no, sobre todo a largo plazo. Pero ¿se ha acabado la discusión sobre lo que es una de las cajas de los truenos de la política económica? En paralelo a la Seguridad Social, Bruselas hace el mismo ejercicio, pero a su manera.
"Era incomprensible que, teniendo una de las bases de datos más poderosas y útiles de la administración [pública], no contáramos con nuestra propia herramienta", ha defendido la ministra de la Seguridad Social, Elma Saiz, este jueves durante la presentación del nuevo modelo. Una de las principales diferencias entre la nueva herramienta bautizada con el nombre INTegraSSy los cálculos que hacen organismos como la Autoridad Fiscal (Airef) o el Banco de España es el hecho de que el ministerio no utilizará muestras (bases de datos trabajadas), sino el universo de la población pensionista del Estado. Además, el nivel de desglose por parte de la Seguridad Social también es más alto: características del pensionista, datos por género o régimen y tipo de jubilación, entre otros. "Constituye una de las principales ventajas", indican desde este departamento.
La supervisión del sistema de pensiones español es importante por los retos que debe afrontar y que tensionan el gasto, en especial el futuro –hay que recordar que la Seguridad Social supone una parte relevante de los recursos públicos, y por eso siempre está bajo la atenta mirada de Bruselas, que a la vez hace sus propias proyecciones–. Entre estos retos se encuentra el de una población en España cada vez más envejecida o la jubilación de la generación del baby boom, la más numerosa, en los próximos años. Ambas cosas suponen un desafío para el sistema que despierta fantasmas: ¿se podrán pagar las pensiones?, ¿el sistema será equitativo o supondrá una factura demasiado cara para las generaciones futuras?
Diferentes proyecciones
Después de la presentación de la nueva herramienta, el gobierno español mantiene su "optimismo", en palabras de la misma ministra, en cuanto a las respuestas de las dos preguntas. Desde la Seguridad Social se aferran a las reformas de 2021 y 2022, pero también a la evolución de los datos macroeconómicos y demográficos (la población crecerá mucho más de lo previsto por la llegada de personas extranjeras), para reiterar que el sistema es sostenible. Utilizando la nueva herramienta, el ministerio sitúa el gasto medio neto en pensiones en el 14% del PIB durante el período de 2022 a 2050, año que se prevé de máxima tensión por la salida completa del mercado laboral de todas las personas que forman parte del baby boom. A partir de entonces, comenzaría a descender. Se trata de una proyección mucho más moderada en comparación con las que han elaborado otros organismos. La Autoridad Fiscal, por ejemplo, la sitúa en el 14,4% del PIB y la Comisión Europea, en el 14,6% después de una última revisión (inicialmente, el ejecutivo comunitario la situó por encima del 15% del PIB).
Pero estas proyecciones apuntan a un período de tiempo muy largo, y mientras tanto pueden pasar cosas que cambien los planes. Por eso, uno de los problemas de esta visión tan a largo plazo es el grado de incertidumbre, tal como ha reconocido el mismo vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo: "Somos conscientes de la enorme incertidumbre". Para dar credibilidad y diluir las dudas, el gobierno español explica que la herramienta también tiene en cuenta cambios imprevisibles. "Analiza posibles choques e incorpora un simulador sobre el impacto de medidas [vinculadas al sistema de pensiones] que se tengan que aprobar", ha dicho Saiz.
Con todo, la última gran reforma de las pensiones debe pasar cada tres años un examen de la Airef. El primero fue la primavera del 2025 y la conclusión que se extrajo fue que con los cambios del 2021 y el 2022 se cumplía con la "regla de gasto" del sistema de las pensiones, pero que la sostenibilidad "no mejoraba", a parecer del organismo. Para justificarlo, la Airef se fija en el crecimiento del dinero que se gasta para cubrir las prestaciones, sobre todo las pensiones por jubilaciones, y que se ve impulsado por la revalorización de las pensiones con la inflación.