Laboral

Los trabajadores extranjeros han supuesto la mitad del crecimiento del PIB desde 2022, según Funcas

La inmigración ocupa los trabajos que nadie quiere: menos productivos y con bajos sueldos

Un temporero cosechando fruta en Alcarràs.
N.R.M.
12/02/2026
2 min

MadridLa llegada de trabajadores extranjeros no sólo ha supuesto un impulso para la economía española y la catalana en los últimos años, sino que ha "facilidad" que las personas no extranjeras se incorporen a trabajos más productivos y mejor remunerados. Los primeros ocupan, pues, los puestos de trabajo que los trabajadores de origen no quieren. Así lo constata el centro de estudios y análisis Funcas a través del informeLa inmigración en España: retos, impacto y políticas publicado este jueves, y en el que cifra en un 47% la aportación de los trabajadores extranjeros al crecimiento de la economía española desde el 2022. Es decir, casi la mitad del incremento del producto interior bruto (PIB, el indicador que mide el tamaño de una economía) de los últimos cinco años se explica por la llegada de población migrante.

Funcas destaca que la población extranjera que reside en el Estado ha escalado desde cifras marginales hasta ser "un componente estructural ineludible de la demografía y el mercado laboral español". Y lo ejemplifica a través de la población activa, que es la que trabaja o busca trabajo activamente: desde 2019 ha crecido un 7,8%, lo que equivale a unos 1,8 millones de nuevos trabajadores, que en su práctica totalidad son de origen extranjero. "Se trata de un choque de oferta incomparable con las grandes economías europeas que ha impulsado el potencial productivo" de España. Además, "el sesgo sectorial y ocupacional de la fuerza laboral extranjera ha permitido el crecimiento de actividades que se enfrentaban a una escasez de mano de obra", se desprende del estudio.

Retos de futuro

Sin embargo, esta transformación del mercado laboral –y, por tanto, de la realidad social y económica de España y Cataluña– también plantea algunos desafíos, señala Funcas. Aunque es cierto que la Seguridad Social registra desde hace tiempo un incremento de los trabajadores migrantes en sectores de alto valor añadido, en concreto en actividades profesionales científicas y técnicas, el hecho de que mayoritariamente ocupen puestos de trabajo menos productivos y con sueldos más precarios "no permite resolver" ninguno de estos dos retos estructurales de la economía española.

En la misma línea se ha pronunciado el centro de estudios Fedea, que este jueves también ha publicado un informe en el que se reconoce que la inmigración ha sido "clave" para responder al envejecimiento demográfico de la población –incluso en un futuro, "sin inmigración el envejecimiento sería mucho más intenso, el informe–. Aunque no sería "suficiente" para revertir el impacto negativo. En concreto, ha mitigado un 60% del deterioro del dividendo demográfico, un concepto clave para determinar su potencial crecimiento económico.

Para Fedea, la "capacidad real de compensar" la caída de la natalidad, y por tanto el impacto en cuestiones como el sostenimiento del estado del bienestar, dependerá de la "integración de la política migratoria con las políticas de empleo, educación e innovación". "En un escenario de envejecimiento, la inmigración podría desempeñar un papel de apoyo demográfico, si bien el reto principal radica en la capacidad del sistema económico para transformar esta aportación en prosperidad económica duradera", concluye en el estudio, que sitúa la mejora de la productividad como reto principal.

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