Todo esperando la paz o al menos una 'no guerra'

Buques esperando en el estrecho de Ormuz ante la costa de Musadam, en Omán, el pasado sábado.
19/04/2026
2 min

Si no vuelve a haber cambios de última hora, los negociadores de los Estados Unidos y de Irán se volverán a reunir en Islamabad para reanudar las conversaciones de paz, antes de que expire el alto el fuego la noche del martes al miércoles. El estrecho de Ormuz continúa bloqueado, pero la tregua de diez días ha dado un poco de respiro a todas las partes, y también a los mercados. A pesar de la retórica y las amenazas continuadas de Donald Trump y su equipo de destruir aún más Irán, lo cierto es que hay cierta coincidencia entre los analistas sobre el hecho de que a todas las partes, también a los Estados Unidos, les conviene más detener un conflicto que está provocando una crisis económica de dimensiones globales.

Los países del Golfo y también los aliados asiáticos han salido muy perjudicados. Los primeros, porque directamente los ataques de represalia de Irán han ido contra ellos y, por lo tanto, esto ha destruido de golpe su imagen de refugio de paz y seguridad para los superricos del planeta. Los segundos, porque después del batacazo de los aranceles ahora han recibido con la subida de precios de un combustible que básicamente les llega desde el estrecho ahora bloqueado por la guerra. Pero aunque estas dos zonas han resultado perjudicadas, el conflicto está afectando a todo el mundo y, aunque se acabara mañana mismo, las consecuencias económicas serán graves igualmente. Cuanto más se alargue, sin embargo, será peor, y como fichas de dominó puede crear toda una serie de crisis que no serán solo energéticas, sino también alimentarias y de suministro general para empresas y consumidores.

Esto es, pues, lo que está en juego en Islamabad, y a pesar de las presiones internacionales que reciben ambas partes para llegar a un acuerdo, lo cierto es que es difícil prever un resultado. Sobre todo, por la imprevisibilidad de Trump, que no atiende a la lógica y ha desmantelado toda la estrategia diplomática e incluso militar tradicional de su propio país. Que se haya llegado hasta aquí, sin embargo, demuestra que no ha salido bien en sus objetivos iniciales. Se podría decir que hay un empate técnico en que la superioridad aérea de los Estados Unidos e Israel ha conseguido destruir buena parte del país, pero no ha podido doblegar ni al régimen ni tampoco su capacidad de respuesta. La Guardia Revolucionaria tiene más poder que nunca, el régimen se mantiene, la represión a su castigada población puede haberse incrementado aún más y el uranio sigue en Irán. Además, el bloqueo del estrecho se ha convertido en su principal arma y le ha dado un poder del cual hasta ahora el mundo no era lo suficientemente consciente.

Las negociaciones de Pakistán tienen como principal objetivo parar la escalada, reabrir el estrecho y hacer ver que se está trabajando en un acuerdo de larga duración. Difícilmente se puede esperar un acuerdo claro que dé seguridad a la zona, que sería lo deseable. Pero esta no guerra ya sería un triunfo a partir del cual ir avanzando hacia el retorno a una cierta normalidad. Retomar las hostilidades abiertas, en cambio, sería entrar en una espiral bélica que, directa o indirectamente, puede arrastrar medio mundo a un conflicto absurdo y dramático.

stats