Sánchez y sus aliados señalan "el enemigo": millonarios, especuladores, tecnócratas y Donald Trump
Los líderes progresistas plantean reformar la ONU para renovar la apuesta por el multilateralismo
BarcelonaDonald Trump es millonario, un magnate inmobiliario, tiene intereses directes en las empresas tecnológicas y... es Donald Trump. El presidente de los Estados Unidos encarna en sí mismo todas las características del "enemigo" que este fin de semana ha señalado la izquierda reunida en Barcelona, con Pedro Sánchez como anfitrión, que se ha erigido en el referente del movimiento progresista internacional. "Cuando gobernamos los socialistas, los estados no se arrodillan ante las élites, las ponemos en su sitio", ha exclamado para cerrar las cumbres del fin de semana ante las 6.500 personas que llenaban el pabellón 8 de la Feria de Barcelona. El compromiso del líder español, pero también de los jefes de estado y de gobierno que se han reunido allí, es "resistir" ante el empuje de la ultraderecha, pero también "construir" juntos un nuevo mundo multilateral. "Les torceremos el brazo a los que se creen intocables. A los millonarios que explotan a la gente y juegan con la codicia; a los especuladores que juegan con los ahorros y las casas de la gente, y a los tecnólogos que se llenan la bolsa a costa de la salud de las democracias y la salud mental de nuestros jóvenes", ha reafirmado Sánchez, entonando desde el escenario el "No a la guerra" que ha seguido todo el auditorio.
El presidente español se había marcado el objetivo de hacer de Barcelona la ciudad anti-Trump por excelencia y desde el viernes, con la bilateral España-Brasil, hasta este sábado, ha sido el gran protagonista. "Gracias, presidente Sánchez", han ido expresando uno a uno los invitados a los tres foros que, en paralelo, han reunido a partidos, gobiernos y activistas socialistas y progresistas de todo el mundo. El plato fuerte del fin de semana se había fijado para el sábado por la mañana. Más de una veintena de gobiernos han pasado por la IV Reunión en Defensa de la Democracia, que se ha celebrado junto a la Global Progressive Mobilisation, la cumbre socialista. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha sido el invitado estrella, junto a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum –que ha invitado a Sánchez a México, evidenciando la mejora de las relaciones entre los dos estados–; y el colombiano, Gustavo Petro. Los presidentes de Uruguay, de Sudáfrica, de Lituania, de Irlanda, de Albania, de Barbados y de Cabo Verde completan los jefes de estado o de gobierno. También han participado vicepresidentes y ministros de Alemania, el Reino Unido, Ghana, Austria y Botsuana y embajadores, hasta casi una veintena de países.
"La democracia no puede darse por segura", ha alertado Sánchez. A su lado, el expresidente de Chile Gabriel Boric ha añadido que "la democracia no es el estado natural de las cosas". Y si está en peligro es, dicen, porque alguien se la está poniendo. Donald Trump y Benjamin Netanyahu –algunos, como Sánchez, incluyen a Vladímir Putin– se habrán dado por aludidos. La solución, todavía muy indeterminada, implica "reformar las Naciones Unidas", empezando porque, por primera vez en la historia, sean encabezadas por una mujer.
Trump no ha podido contenerse y, una vez más, ha ofrecido a Sánchez lo que necesita: un enemigo que le tenga en cuenta. "¿Alguien ha visto lo mal que lo está haciendo España? Sus cifras financieras, además de no contribuir apenas en nada a la OTAN ni a su defensa militar, son absolutamente horribles. ¡Es triste de ver!" ha escrito el presidente de los Estados Unidos en su red social Truth.
"Ataques al sistema multilateral; intentos de impugnar las reglas del derecho internacional; peligrosa normalización del uso de la fuerza; desigualdad y desinformación". Son los principales "peligros" a los que se enfrenta el sistema democrático, ha apuntado Sánchez. La conjura es pasar de la diagnosis compartida a la acción y aquí es donde entra el plan para reformar la ONU. El gobierno español dará apoyo para que una mujer latinoamericana sea la próxima secretaria general. "Es una cuestión de justicia y también de credibilidad". Dos de las candidatas cumplen la condición de mujer y latinoamericana: la expresidenta chilena Michelle Bachelet –que no cuenta con el apoyo del nuevo presidente del país– y la exvicepresidenta de Costa Rica Rebeca Grynspan. Los dos hombres con quienes compiten son el expresidente de Senegal Macky Sall y el diplomático argentino Rafael Mariano Grossi.
En un discurso encendido para cerrar la reunión, Lula da Silva ha subrayado que los estados reunidos en Barcelona no pretenden "crear una nueva internacional", sino simplemente hablar de "multilateralismo" porque es un tema del cual, asegura, "no se puede discutir en las Naciones Unidas". "¿Por qué? Porque hoy la ONU no representa aquello para lo que se creó. Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad [los Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido y China] han pasado de garantizar la seguridad del mundo después de la Segunda Guerra Mundial a transformarse en los señores de la guerra". Ramaphosa ha reclamado que África también tenga asiento en el Consejo de Seguridad.
Reforzar el multilateralismo
De la reunión de este sábado salen varios compromisos como el refuerzo y la reconfiguración del multilateralismo, amenazado por el imperialismo de Rusia y los Estados Unidos; la gobernanza digital, para regular mundialmente las tecnológicas, y la agenda democrática, basada en ofrecer respuestas a la ciudadanía en forma de justicia social, cohesión, igualdad de oportunidades, participación de los jóvenes, igualdad de género e inclusión. "El verdadero riesgo es que la democracia se vacíe por dentro mientras se la ataca por fuera", ha alertado Sánchez. "Creemos en un orden basado en reglas, en la cooperación, y en instituciones legítimas, pero también sabemos que el sistema multilateral debe renovarse con urgencia para reflejar la realidad del mundo del siglo XXI", ha añadido el presidente español.
La presencia de la presidenta mexicana ha sido una de las noticias relevantes del evento, que demuestra el deshielo de las relaciones con España. Ella y Sánchez se han reunido de forma bilateral una vez acabada la cumbre. La "lucha permanente por la paz" en un mundo "herido por la guerra y la desigualdad" tiene una propuesta concreta por parte de la presidenta mexicana: que las Naciones Unidas amparen un nuevo fondo para la reforestación del mundo a partir del 10% del dinero que ahora se destina a armamento.
En general, los líderes políticos han preferido desmarcarse de la etiqueta antitrumpista, algunos con más vehemencia, como el ministro de Justicia de la República Dominicana, Antoliano Peralta –ha subrayado que si él pensara que es una cumbre anti-Trump, "no habría venido"– y otros, como Petro, negando simplemente que sea una cumbre "en contra" y defendiendo el componente propositivo del encuentro. "Tanto la agresión a Irán como la extensión de la guerra en Oriente Medio son de los peores pasos que ha dado cualquier gobierno, más allá del genocidio de Gaza", ha denunciado en referencia a Estados Unidos y a Israel. Lula todavía ha sido más claro: "No nos gustan los emperadores que se creen que son los reyes del mundo". El presidente brasileño ha insistido en que "individualmente" los estados "no tienen salida" y que "ningún país, por grande que sea, puede imponer sus reglas a los demás".
Asistentes y ausentes
Después de pasar por Nueva York (en dos ocasiones, amparada por la ONU), por Santiago de Chile y ahora por Barcelona, la próxima cumbre En defensa de la democracia ya tiene la nueva destinación: será México. Han repetido respecto a la cumbre del pasado septiembre en Nueva York representantes de España, Brasil, México, Colombia, Uruguay, Albania, Cabo Verde, Guatemala y Noruega, además de un representante de la ONU –se había anunciado también António Costa, el presidente del Consejo Europeo, aunque no ha estado finalmente en la foto de familia–. Los nuevos países que se han sumado a este grupo en defensa de la democracia son Alemania –con el vicecanciller Lars Klingbeil–, el Reino Unido –con el viceprimer ministro David Lammy–, Lituania –con la primera ministra Inga Ruginiené–, Irlanda –con la presidenta Catherine Connolly–, Sudáfrica, Austria, Barbados, Botsuana, Ghana, Australia, Eslovaquia, Namibia y la República Dominicana. Aunque estaba el expresidente Boric, el nuevo gobierno de José Antonio Kast ha dejado el grupo y tampoco han estado Bolivia, Honduras, Senegal y San Vicente y las Granadinas.
No está Venezuela y, si algún día acaba gobernando el país, la premio Nobel de la paz María Corina Machado queda claro que tampoco estará. Ella se ha abrazado al PP, el viernes con Alberto Núñez Feijóo y el sábado con Isabel Díaz Ayuso, y se ha negado a reunirse con Sánchez. "Lo que ha pasado en estas últimas horas en Barcelona es la demostración por la cual esta reunión [con Sánchez] no es conveniente", ha dicho este sábado. "Creo que los hechos han evidenciado lo que previamente yo había expresado".