La formación profesional sigue ganando peso entre los estudiantes en Cataluña. Este pasado septiembre, el proceso de asignación de plazas alcanzó una cifra récord: 81.479 alumnos obtuvieron plaza en algún ciclo formativo. En total, más de 96.000 personas participaron en la preinscripción, un dato que confirma el crecimiento sostenido de estos estudios en los últimos años. Este hito "situa a Catalunya al frente de las comunidades autónomas españolas con más músculo en cuanto a las enseñanzas profesionalizadoras", destacó la consejera de Educación y Formación Profesional, Esther Niubó, a principio de curso.
Ahora, cuando ya se encara la recta final del curso académico, muchos chicos y chicas se plantean si la formación profesional puede ser el camino para seguir estudiando y prepararse para el mercado laboral. Pero exactamente, ¿qué son estos estudios y en qué se diferencian del resto de itinerarios?
La práctica, en el centro
Concretamente, la formación profesional es un conjunto de enseñanzas orientadas a preparar al alumnado para ejercer una profesión cualificada. A diferencia de otros itinerarios más académicos, estos estudios combinan formación teórica con prácticas en empresas y permiten adquirir las competencias técnicas propias de cada sector. La oferta se organiza en diferentes familias profesionales, como administración y gestión, informática, sanidad o servicios socioculturales, y se adapta a los distintos niveles formativos de los estudiantes.
Si ponemos la lupa, dentro del sistema de formación profesional existen diferentes itinerarios. Por un lado, los programas de formación e inserción (PFI), dirigidos a jóvenes que han dejado la educación secundaria obligatoria y quieren seguir formándose o acceder al mercado laboral. También existen los ciclos formativos de grado básico, de grado medio y de grado superior, que son los estudios más habituales dentro de la FP y que permiten especializarse en un ámbito profesional concreto.
Los ciclos formativos tienen una duración aproximada de 2000 horas, distribuidas en dos cursos académicos. Una parte de ese tiempo se dedica a la formación en el centro educativo y otra a la formación práctica en empresas, conocida como formación en centros de trabajo. Además, una vez finalizado un ciclo formativo también es posible realizar cursos de especialización, que permiten profundizar en áreas profesionales muy concretas.
Los ciclos más solicitados
La formación profesional se organiza en 24 familias profesionales, que abarcan ámbitos muy diversos, desde la sanidad o la informática hasta el comercio, la educación o la industria. Los datos de preinscripción del pasado curso permiten hacerse una idea de cuáles son los estudios más codiciados por los estudiantes.
En el caso de los ciclos formativos de grado medio, el más solicitado fue Cuidados auxiliares de enfermería, con 9.152 peticiones, seguido de Gestión administrativa (5.007) y Sistemas microinformáticos y redes (4.721). Por lo que se refiere a los ciclos formativos de grado superior, el más solicitado fue Administración y finanzas, con 4.273 solicitudes, seguido de Educación infantil (4.038) e Integración social (2.368).
La FP gana peso, también, entre las mujeres
Un informe de la Agencia FPCAT apunta a que estos estudios mejoran las oportunidades laborales de las mujeres y contribuyen a reducir la brecha salarial.
La formación profesional se está consolidando como una vía cada vez más relevante para mejorar la calificación y oportunidades laborales de las mujeres en Cataluña. Así lo apunta el informe Análisis de la formación profesional en Cataluña con perspectiva feminista , elaborado por la Agencia Pública de Formación y Cualificación Profesionales de Cataluña (FPCAT), que analiza la participación femenina en estos estudios y su impacto en las trayectorias profesionales.
El estudio, hecho público en marzo coincidiendo con el 8-M, constata que la presencia de mujeres en el conjunto del sistema de formación profesional es ligeramente mayoritaria. A pesar de este equilibrio global, el análisis también muestra que todavía existen diferencias importantes según la familia profesional escogida. En concreto, trece familias profesionales se consideran claramente masculinizadas, con una presencia de mujeres igual o inferior al 40%, mientras que seis son mixtas y otras seis se encuentran feminizadas. Entre las familias más masculinizadas se encuentran, por ejemplo, actividades físicas y deportivas o el ámbito agrario, mientras que en las feminizadas destacan administración y gestión, artes y artesanías o artes gráficas.
El informe apunta también a una evolución positiva en las oportunidades laborales de las mujeres con formación profesional. Entre 2014 y 2024, la ventaja en empleo de las mujeres con FP respecto a las que tienen calificaciones inferiores ha crecido de forma significativa: ha pasado del 11,2% al 24,3%. Paralelamente, entre 2014 y 2022 la brecha salarial se ha reducido en 6,4 puntos porcentuales.