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El espacio como reto musical, a debate en Sala de Ensayo

'Un lugar ideal para la música', el videopodcast del Palau de la Música Catalana, habla de la belleza y la acústica de los espacios con la arquitecta Benedetta Tagliabue y el organista Juan de la Rubia

Un momento de la grabación del videopodscat del Palau
Redacció
21/03/2026
4 min

¿Existe un lugar ideal para la música? En Sala de Ensayo, Juan de la Rubia, músico, organista titular de la Basílica de la Sagrada Familia, y Benedetta Tagliabue, arquitecta, autora de auditorios y salas de conciertos, entre otros, hablan de cómo las paredes crean espacios que nos permiten escuchar música. La obra de Johann Sebastian Bach, Pasacaglia y fuga en do menor 582, una obra catedralicia para órgano, acompaña el debate del videpódcast del Palau de la Música Catalana: Un lugar ideal para la música.

El Palau, joya arquitectónica y casa de la música por excelencia, es el punto de partida de la conversación. ¿Qué música evoca? Para Benedetta Tagliabue "es más la música de la arquitectura que una pieza específica que haya oído aquí, aunque realmente muchas veces escuchando la música entras en un estado de beatitud que te acompaña, pero siempre con la belleza que te rodea. Ésta es la gran diferencia del Palau". Inevitablemente, las paredes del Palau te envuelven y eso "hace que la música cambie también y, seguramente, la sentimos de otra manera, porque al fin y al cabo todo se mezcla", dice Juan de la Rubia, quien describe el Palau como una sala de música única en el mundo.

El Palau de la Música fue construido como sede para el Orfeó Català, hace más de cien años. Lluís Domènech i Montaner puso todos sus conocimientos arquitectónicos, siguiendo la corriente modernista, y teniendo en cuenta toda la complejidad acústica. Benedetta Tagliabue habla de esa dificultad desde la propia experiencia. "En China estamos diseñando un auditorio y un conservatorio completo, con tres salas de conciertos: una para ópera, otra para conciertos y la tercera para música más contemporánea, y todo el tema acústico es muy complicado, casi una cuestión misteriosa".

Juan de la Rubia lo corrobora desde el punto de vista del organista. "Es una cuestión superimportante, porque, en el caso de los órganos, éstos no sólo están en los auditorios, de hecho donde sobre todo los hay es en las iglesias, en las catedrales con acústicas que probablemente no fueron pensadas principalmente para hacer música". Como en la Sagrada Família, donde la acústica es tan reverberante. El reto, por tanto, es también el instrumento y para los músicos, el propio confort acústico.

Música y arquitectura, dos disciplinas hermanas

El Palau es, para Tagliabue, un edificio "absolutamente único y maravilloso". Lo mismo piensa Juan de la Rubia desde la perspectiva acústica, a pesar de reconocer algunas excepciones. Teniendo en cuenta que "cada música tiene su propia acústica", el organista asegura que el intérprete debe adaptarse siempre a las condiciones de la sala. "Hay que ser camaleónico", afirma, y ​​ajustar los repertorios a cada espacio.

Desde el punto de vista de la construcción, Benedetta Tagliabue admite que, como arquitectos, "es verdad que pensamos más en los que vienen a escuchar que en los que hacen música. Pero siempre diseñamos lugares que sean especiales, que generen emoción, y eso se obtiene a través de formas, de colores", sin dejar. La belleza del espacio, dice, debe convivir con la música de forma armónica, como hacían los renacentistas, "locos" en el estudio de la proporción áurea como nexo entre ambas artes. San Agustín, señala Juan de la Rubia, ya hablaba, también, de "arquitectura y música como disciplinas hermanas".

Con todo, hay que tener en cuenta que cada órgano es diferente y cada edificio, sala de concertas o iglesia también. "Un órgano es un instrumento que muchas veces queda dentro de la arquitectura, dentro del diseño de la sala o se incrusta de algún modo en la sala de conciertos. No es un instrumento que tú puedas sacar como un piano y volver a ponerlo, sino que imagino que los arquitectos lo tienen muy en cuenta dentro del diseño de las salas", apunta De la Rubia.

En Shenzhen, donde Tagliabue construye el conservatorio, diseña también un órgano. "Es emocionante, y el constructor del órgano nos deja muchísima libertad. No sólo es un instrumento maravilloso, sino que queremos que sea también bellísimo". Como dice De la Rubia, "los tubos que se ven son la fachada porque precisamente la acústica está dentro" y lo primero que debe hacer "es entrarte por los ojos". "Gerhard Grenzing, organista alemán afincado en Catalunya desde hace muchos años, dice que un órgano debe caerte de espaldas primero cuando lo ves y después cuando lo sientes. Y si eso es así, es un buen instrumento", añade.

Barcelona, ​​ciudad musical

Arquitectónicamente hablando, Barcelona es, de hecho, una ciudad con un fuerte estatus musical. Desde la construcción del Palau de la Música para el Orfeó Català, pasando por el Liceu, marcado por la pasión wagneriana, hasta Montserrat y su Escolanía, "siempre he interpretado que Barcelona es un sitio muy musical", asegura Benedetta Tagliabue. Juan de la Rubia comparte esa visión. "Como valenciano, me sentí acogido en Barcelona precisamente por esta variedad y por el Palau de la Música", afirma, subrayando el papel fundamental de la Escuela Coral del Palau en el desarrollo artístico desde la infancia, "sin la necesidad de contar con ningún instrumento, sino sólo con el canto".

Si la música necesita un lugar ideal, parece claro que lo mejor es escucharla entre las cuatro paredes de la sala que los arquitectos diseñan y los músicos habitan. "A mí me parece que la música tiene muchísima dignidad, y mantenerla en un segundo plano, como algo que te acompaña de fondo, es algo abusar de algo tan noble", explica Tagliabue. "La música es un acto colectivo e ir a un concierto es fantástico por el alma y debemos cultivarlo", resume Juan de la Rubia.

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