Los Kennedy, la estirpe marcada por las muertes prematuras y traumáticas
La muerte de Tatiana Schlossberg, limpia de John F. Kennedy, se suma a la larga lista de tragedias que ha sufrido una de las familias más relevantes de EE.UU.
BarcelonaSi en el Reino Unido tienen los Windsor y sus desventuras para acompañar las crónicas de cada época de la historia del país, en Estados Unidos pueden repasar gran parte de su historia moderna de la mano de la familia Kennedy y la avalancha de descalabros que han afectado a esta mítica alcurnia política. La última miembro en ocupar titulares por una mala pasada del destino ha sido la periodista especializada en asuntos climáticos Tatiana Schlossberg, hija de Caroline Kennedy y, por tanto, neta del expresidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy. Según comunicaba su familia a través de la Fundación Biblioteca John F. Kennedy un día antes de finalizar el año, la joven ha fallecido a 35 años a raíz de una forma poco habitual y agresiva de leucemia. "Nuestra amada Tatiana ha muerto esta mañana. Siempre vivirá en nuestros corazones", decía el comunicado que revelaba el deceso.
La noticia ya estaba prevista por los medios, ya que Schlossberg –que llevaba ese apellido por parte de su padre (el artista Edwin Schlossberg) pese a que se había casado con el urólogo George Moran– había anunciado en noviembre que sufría la enfermedad en un artículo en la revista The New Yorker en el que revelaba también que los médicos le habían dado una esperanza de vida de menos de un año. Schlossberg explicó que la leucemia mieloide aguda que le afectaba le había sido diagnosticada tras dar a luz por segunda vez, en mayo del 2024. Este hecho dice que le llevó inmediatamente a pensar que los suyos no tendrían prácticamente ningún recuerdo de ella. "Mi primer pensamiento fue que mis hijos, cuyas caras veo constantemente en mi mente, no me recordarán", escribía antes de revelar que el tratamiento que se había practicado incluía un trasplante de médula ósea y quimioterapia, prácticas que finalmente no han podido salvarle.
Por último, también lamentaba provocar un sufrimiento extra a su madre y su familia en general. "A lo largo de toda mi vida he intentado ser buena: una buena estudiante, una buena hermana y una buena hija, y proteger a mi madre y no disgustarla ni enfadarla nunca. Ahora he añadido una nueva tragedia a su vida, a la vida de nuestra familia, y no hay nada que pueda hacer para evitarlo", señalaba. El texto –titulado Una batalla con mi sangre– supuso una sacudida en el seno de su mediática familia, no sólo por profundizar en su leyenda negra, sino porque también criticaba abiertamente con ella. Robert F. Kennedy Jr., fichado por Donald Trump como secretario de Salud en su última administración, por sus posiciones completamente anticientíficas y antivacunas.
Mil desgracias previas
Tatiana Schlossberg, que deja atrás a un hijo de tres años y una hija de uno, era hija de Caroline Kennedy, la única hija viva de los cuatro que tuvo el presidente John Fitzgerald Kennedy con Jacqueline Kennedy. En 1956, el 35 presidente de Estados Unidos y su famosísima esposa tuvieron una primera hija llamada Arabella, que nació muerta. En 1957 la pareja dio la bienvenida a Caroline, actualmente única superviviente de los descendientes directos de la icónica pareja presidencial. En 1960 nacía John F. Kennedy Jr., que murió con su esposa Caroline Bessette y la hermana de ésta en un trágico vuelo en el que él pilotaba una avioneta, en 1999 frente a la costa de Martha's Vineyard. El último miembro de la familia, un bebé llamado Patrick, murió en 1963, dos días después de su nacimiento, a raíz de problemas respiratorios causados por un nacimiento prematuro. De hecho, también murió antes de tiempo Jackie Kennedy –entonces también de apellido Onassis–, que traspasó a raíz de un linfoma no Hodgkin con 64 años.
Este conjunto de desgracias son las que afectaron a la estricta familia nuclear del presidente JFK, pero la alargada sombra de la tragedia se extiende sobre la familia mucho más allá de ese ala. De hecho, el primer evento trágico que hay sobre ellos es el que protagonizó el hermano mayor de JFK, llamado Joseph P. Kennedy Jr., el primogénito de los nueve hermanos Kennedy. Nacido en 1915, murió con 25 años cuando durante la Segunda Guerra Mundial una bomba que llevaba en el avión que pilotaba explotó antes de ser lanzada sobre el objetivo. Murieron él y su copiloto. El segundo hermano Kennedy fallecido fue el presidente de EEUU. Con apenas 46 años y cuando todavía ocupaba la presidencia del país, sufrió el magnicidio más conocido de la historia. La tercera de los hermanos marcada por la desgracia fue Rosemary Kennedy, nacida en 1918 con problemas mentales ya la que se sometió a una lobotomía fallida en 1941. Vivió toda su vida recluida en un centro psiquiátrico y murió en 2005 con 87 años.
Los accidentes aéreos como telón de fondo
En la lista de los hermanos Kennedy fallecidos antes de tiempo también aparece Kathleen, nacida en 1920 y muerta en 1948, con sólo 28 años, en un accidente aéreo. Volaba de Londres a París para encontrarse con su padre, del que se había distanciado a raíz de su voluntad de casarse con William Cavendish, marqués de Hartington, algo que él desaprobaba. Quería reponer puentes con él, que le había retirado la palabra. Su padre fue el único Kennedy de toda la extensa familia que acudió al entierro, organizado íntegramente por la familia Cavendish. Finalmente, también hay que recordar al senador Robert F. Kennedy, nacido en 1925 y asesinado en Los Ángeles en 1968. El ciudadano palestino-estadounidense Sirhan Sirhan le disparó cuando RFK celebraba la victoria en las primarias demócratas de California, un triunfo que hacía prever la suya. La motivación del asesinato fue el explícito apoyo del político a Israel.
La maldición de los Kennedy, como muchas veces lo han señalado los medios, no acabó ahí y se ha trasladado también a posteriores generaciones de la familia. RFK no tuvo que ver cómo dos de sus 11 hijos –la más pequeña, llamada Rory, no llegó a conocerle porque el político fue asesinado antes de que naciera– murieron antes de tiempo en circunstancias muy traumáticas. En 1984, David A. Kennedy murió por sobredosis con sólo 28 años y en 1997 Michael LeMoyne Kennedy, activista político y abogado de formación, murió en un accidente de esquí en Aspen con sólo 39 años.
En 2011, Kara Anne Kennedy –hija del senador Ted Kennedy, también hermano de JFK– murió a la edad de 51 años de un ataque al corazón. Siete años más tarde, Christopher Kennedy Lawford, primogénito de Patricia Kennedy –también hermana de JFK–, murió también de un ataque al corazón mientras practicaba yoga en Vancouver, en Canadá. Tenía 63 años. En agosto del 2019, Saoirse Kennedy Hill, de 22 años, sufrió una sobredosis accidental de los medicamentos que tomaba a raíz de su depresión crónica, tal y como señaló la autopsia. Era la hija única de Courtney Kennedy, hija de RFK. En 2021, la también limpia de Robert F. Kennedy, Maeve McKean y el hijo de ésta, Gideon, desaparecieron en un accidente en canoa en la bahía de Chesapeake, en el estado de Maryland. Sus cuerpos fueron hallados sin vida 5 días después de su desaparición. Ella tenía 40 años y el niño, 8.