Cabaret Pop

Liza Minnelli dispara contra todos en sus memorias: Lady Gaga, sus maridos y sus adicciones quedan al descubierto

La protagonista de 'Cabaret' ha sobrevivido a tantas décadas y a tantas desgracias que su autobiografía es casi un manual de supervivencia

Lady Gaga y Liza Minnelli en los Oscar de 2022
05/04/2026
6 min

BarcelonaEn perspectiva, la ceremonia de los Oscars de 2022 la podemos calificar como una fuente de cotilleo de calibre monumental. Porque, tal como acabamos de saber, la misma velada que se convirtió trágicamente histórica porque Will Smith subió al escenario a darle una bofetada a Chris Rock porque había hecho un chiste sobre su esposa, Jada Pinkett, se coció una traición ni más ni menos que a Liza Minnelli. Tal como nos ha explicado la artista en sus memorias, que ha titulado muy hábilmente Kids, wait till you hear this! –"Niños, ¡esperad a oír esto!", en castellano, la última musa histórica de Hollywood no guarda un buen recuerdo de aquella noche, en la que la Academia la había invitado a dar el Oscar más preciado de la noche, el de mejor película, cosa que hizo al lado ni más ni menos que de Lady Gaga.

Aunque así de entrada podría parecer que el contexto que le habían preparado era el ideal para que hiciera una entrada triunfal, la hija de la mítica Dorothy de El mago de Oz y de Vincente Minnelli considera que la noche no estuvo a la altura de lo que debería haber estado. La culpa sería de un cambio de planes de última hora que iba contra lo que se había pactado previamente, que era que la protagonista de Cabaret estaría sentada al lado de Gaga en una típica silla de director de cine. “Inexplicablemente, me ordenaron —ni siquiera me lo pidieron— que me sentara en una silla de ruedas o que, si no, no apareciera [en la ceremonia]. Me dijeron que era por mi edad y por seguridad, porque podría resbalar de la silla de director, cosa que es una tontería. Les dije que no me trataran así. Mi copresentadora [Lady Gaga], sin embargo, insistió en que no subiría al escenario conmigo si no estaba en silla de ruedas”, dice Minnelli, que asegura que se sintió "humillada" por su compañera de escenario porque la trató "como si fuera idiota".

'Show must go on'

“Me rompió el corazón. [Sentada en la silla de ruedas] Estaba mucho más abajo de lo que habría estado en la silla del director. No podía leer fácilmente el teleprompter que tenía delante. ¿Cómo te sentirías si te sacaran en silla de ruedas, contra tu voluntad, para actuar ante un público en directo y no pudieras ver con claridad? Así que, cuando me tropecé con algunas palabras, Gaga, que estaba a mi lado, no perdió el tiempo para interpretar el papel de heroína bondadosa para que todos lo vieran. «Te tengo», dijo, inclinándose sobre mí”, recuerda amargamente la artista. A pesar de aquel cambio de planes, ella tiró adelante, como cabía esperar de alguien con un ADN tan 100% hollywoodiense como el suyo.

La verdad es que quizá había anhelado tanto aquel momento que, visto después desde casa y/o leído después en la prensa, le supo mal que no saliera perfecto. Si bien es cierto que quizá no podía leer bien el teleprompter por la silla donde la hicieron sentar, quizá ciertos problemas de visión también ayudaron. De hecho, si se recupera aquel vídeo se puede sobreentender que el problema de Minnelli no acaba de ser solo el de la lectura del guion, sino más amplio, como de ubicación dentro de la escaleta y también de falta de reflejos. Si no puedes leer exactamente lo que te toca pero sabes que debes dar paso a la lista de candidatos, puedes improvisar la frase, cosa que aquel día a nuestra estimada y admirada Liza le costó.

Rotunda

En cualquier caso, el afecto de Hollywood y de los espectadores de todo el mundo por ella fue incuestionable aquella noche. Y en el hipotético caso de que no saliera de 10 –por culpa de ella o de quien fuera– tampoco pasó nada. Porque en este punto de la película Minnelli tiene el cielo ganado. Y si alguien no lo tiene claro, puede confirmarlo leyéndose sus memorias, que están a la venta en Estados Unidos desde hace 20 días y no dejan de generar titulares, cosa que es normal si tenemos en cuenta que no se ha dejado nada en el tintero. A alguien que tiene tan interiorizado qué es ser una estrella se le debe agradecer tanta sinceridad. Con 80 años que acaba de cumplir, esta mujer que algunos querían hacer pasar por demasiado senil ha entendido los signos de los tiempos mejor que nadie: en el mundo de los realities y las redes sociales solo puedes salir victorioso si dices las cosas claras.

En cuanto a sus cuatro matrimonios fallidos, no se ha guardado nada. De su primer marido, Peter Allen, con quien se casó a los 21 años, explica que un día al volver de unas compras se lo encontró en su propia cama “teniendo sexo apasionado". "Con un hombre", matiza. La escena dice que provocó que "ambos" se pusieran "a llorar". "Él me dijo por primera vez que me quería más que a nadie, pero que era gay". Conocer el drama de aquel homosexual la convirtió en una activista hasta hoy día y, lejos de odiarlo, fueron amigos hasta que él murió. Cuántas divas no se han casado con un fan gay. La diferencia es que ella se enteró...

"No estaba sobria cuando me casé con aquel payaso"

Del tercer marido, el escultor Mark Gero, explica que vivió una época de maltratos y de control. Además, esto coincidió con dos abortos. “La incapacidad de convertirme en madre es una tragedia que nunca superaré”, dice al respecto. Finalmente, de su cuarto marido lamenta haber celebrado una boda de 3,2 millones de dólares con Michael Jackson de padrino, que solo le sirvió para que él le vaciara las cuentas. “Claramente, no estaba sobria cuando me casé con aquel payaso”, resume sobre David Gest, del cual añade: "Usaba más maquillaje que yo. Siempre que buscaba mis pestañas postizas, revisaba su baño". “Al casarme con este individuo me llevé una versión de saldo de los peores errores que cometió mi madre con los hombres”.

Liza con su cuarto marido, David Gest

Minnelli también tiene palabras para los hombres con los que no se casó. Quizás las más destacadas son para Martin Scorsese, de quien dice que eran "el secreto mejor guardado del set de rodaje". La actriz se refiere a la película New York, New York, donde comenzó una historia de amor y de pasión entre ellos que "tenía más capas que una lasaña". "Ambos éramos italianos. Apasionados. Intensos... Marty se convirtió en un consumidor cada vez más empedernido de cocaína. Y yo estaba a su lado. Raya tras raya. Nada bueno podía salir de aquello", rememora.

Cruda y sinceramente

Si no es taca a la hora de reconocer fracasos amorosos de todo tipo, tampoco es autocomplaciente cuando habla de adicciones. Por ejemplo, narra cómo en el año 2000 mintió cuando dijo que la encefalitis viral que casi lo envía al otro barrio se debía a una picadura, ya que en realidad el problema era su adicción al OxyContin, un potente analgésico de la familia de los opioides. También es muy transparente cuando habla de los hechos que protagonizó en 2003, cuando acabó borracha y prácticamente en coma etílico en una acera de Nueva York, la ciudad donde llegó con 500 dólares prestados por Frank Sinatra cuando tenía 16 años y donde casi encuentra una muerte tan indigna. “Cientos de personas pasaron por encima o alrededor de mi cuerpo... ¿Vieron a una persona sin techo o se fijaron mejor y vieron a Liza Minnelli?”, se pregunta antes de decir que fue Liz Taylor quien la llevó a rehabilitación de una vez por todas y que ahora por fin ha hecho limpieza.

Pero la vida de Liza Minnelli es también excepcional por más motivos que todos los tropiezos que ha sufrido. Después de haber sobrevivido a las adicciones de su madre –con la que también huían de los hoteles a medianoche porque no podían pagar– y a las suyas propias, Minnelli tiene grandes historias que contar. Por ejemplo, que con 19 años ganó un Tony por un papel protagonista en Broadway que su madre siempre había deseado y nunca obtuvo. Y también es épica por todos los titulares que tiene siempre a punto: "Yo fui la primera nepobaby" o "Probablemente me enterrarán vestida de Halston. No me incinerarán, ¿por qué arruinar un look genial?". Studio 54 cerró en febrero de 1980, pero ella, actitudinalmente, sigue viviendo allí. Pero sobria. ¿Dónde hay que firmar?

stats