El artista transatlántico que difumina fronteras desde el Empordà

Lluís Lleó, establecido en Serra de Daró después de tres décadas en Nueva York, presenta en la galería AWL Girona una exposición en solitario de su obra más reciente

El artista Lluís Lleó, en su estudio en Serra de Daró.
17/07/2026
4 min

Sierra de Daró (Bajo Ampurdán)Después de 30 años viviendo y trabajando en Nueva York, el artista Lluís Lleó (Barcelona, 1961) ha decidido establecerse en el Empordà. En Serra de Daró, entre el castillo del Montgrí y el poblado ibérico de Ullastret, tiene su estudio, que ocupa la mitad de una nave industrial de grandes dimensiones, diáfana y amplia, con el techo altísimo, desde donde continúa explorando nuevas líneas de creación, en la frontera híbrida entre pintura, escultura e instalación. Con un pie en la llanura ampurdanesa, pero siempre con la mirada abierta al mundo, Lleó acredita una trayectoria internacional de primer nivel. Mientras trabaja con galeristas y comisarios de México y Venecia, este mes de julio acaba de inaugurar en la galería AWL de GironaVer con las manos, una exposición de piezas muy potentes, que son un reflejo muy vivo de su momento actual de madurez.

Una exposición de luz

Ver con las manos no es una retrospectiva ni una recopilación de obra antigua, sino una muestra de la obra más reciente, concebida en el estudio de Serra de Daró. "Los artistas pasamos por muchos valles de sombra, pero este es un momento de sol y de luz", explica Lleó. Las piezas, algunas de ellas expuestas en una sala teñida de un amarillo muy vivo, irradian armonía y a la vez tensión. También se articulan sobre un relieve, tanto físico como metafórico, que aporta muchas capas de lectura y de profundidad. "Quiero ir muy adentro de las cosas, profundizar en los grandes misterios", continúa el artista. Son pinturas con una base de escultura, o esculturas con lienzos pintados. Cuadros sobre papel en vez de papeles sobre cuadros: "¿Dónde está la línea divisoria entre disciplinas? Quizás no existe. Para mí ir de la pared al suelo y viceversa es normal. Todo es pintura, pero expresada con soportes y maneras diferentes", argumenta. Las obras son extremadamente sensoriales, piden ser vistas y experimentadas en directo, pero rehúyen la idea del arte como objeto decorativo y de consumo inmediato. "Este modelo de la pieza que queda bien sobre el sofá cada vez se está estableciendo más, pero yo huyo a toda velocidad de eso", acaba.

La exposición 'Mirar amb les mans' de Lluís Lleó en Girona.

La conexión con el galerista Pepe Baena

La galería gerundense AWL, escondida en un primer piso camino de Santa Eugènia, tiene una clara vocación comercial. La regenta Pepe Baena, con quien Lleó ha establecido una relación muy fructífera e inspiradora. Baena, que ha trabajado muchos años en los mercados artísticos de Londres, Sudamérica y Nueva York, fue a ver a Lleó en su estudio en el Empordà y de seguida congeniaron: "La mayoría de galeristas lo primero que quieren saber es cómo venderemos y a quién venderemos las piezas, pero él se interesó por entender lo que hacía. De hecho, me ayudó a entender mi propia obra", relata Lleó. Aquella sintonía le convenció rápidamente y, cuando recibió la propuesta de exponer en AWL, no dudó: "Visualicé de seguida como un tren parado en una estación delante de mí con las puertas abiertas", manifiesta. Para el artista, esta colaboración va más allá de una relación comercial y responde al convencimiento de que "encontrar en el camino a una persona más joven, de otra generación y de otra manera de ver las cosas puede ser muy importante" en la trayectoria de un artista consolidado, que tiene el riesgo de caer en el estancamiento y la monotonía. Y acaba: "Lo que hace posible el arte es el coleccionista y el público, es igual o más poderoso el observador que el artista".

El Empordà como centro neurálgico

Pasar de vivir en el bullicio social y artístico de Nueva York a la calma del Empordà supone un cambio radical de vida. Durante su estancia en la ciudad de los rascacielos, Lleó venía cada verano al Baix Empordà a descansar y renovar energías. Nueva York le daba la ambición, la exigencia y los contactos. Y el Empordà, el momento de pausa y reflexión. Ahora, se ha establecido definitivamente, pero continúa con el ojo puesto en todo lo que pasa en los grandes polos artísticos del mundo, viajando y estableciendo proyectos internacionales, convencido de que el artista debe huir de la comodidad y la desidia: "Para un artista, el Empordà es un lugar ideal, pero no puedes estar aquí todo el rato", reconoce. Para Lleó, Serra de Daró no es un destino fijo sino una base desde la cual pivota todo lo demás. De hecho, su obra ya tiene este componente de fusión de mundos, espacios y culturas: "Es una obra transatlántica, de ir y volver, no es ni totalmente americana ni totalmente europea", define. Confluyen en ella desde la abstracción de Rothko o Pollock hasta las vanguardias germánicas o el informalismo geométrico de Kazimir Malévich.

Lluís Lleó, en su estudio en Serra de Daró.

De Ampurias a Madremanya

León viaja a menudo, pero el sentimiento de pertenencia y admiración por el lugar privilegiado del Empordà es fuerte y sincero. Vive en lo alto de la colina de Sant Iscle de Empordà, dentro del mismo término de Serra de Daró. Le cautiva especialmente todo el entorno de Empúries, "con el mar, las ruinas y toda aquella coincidencia de tantas cosas mágicas" llenas de historia. También, fuera del litoral, el encanto y la tranquilidad de los pueblos interiores alimentan su imaginario: "Madremanya, Sant Martí Vell y Monells, con calles y lugares que la mayoría de la gente no sabe que existen, con sus noches silenciosas y las Gavarres cerca", describe. Todo un paisaje que, insiste, le fascina, pero no lo atrapa ni lo ata con cadenas, sino todo lo contrario: "Es el mejor lugar donde tener los pies y, desde aquí, partir allá donde haga falta", acaba.

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