(Des)cubierta

El bar con alma que la ciudad de Gerona esperaba

El irlandés Steve Rigney reconvierte la antigua Fonda Coll en una cafetería de estética vintage con espacio para espectáculos

Steve Rigney en el Soul, el bar que ha abierto en Girona.
13/02/2026
3 min

GeronaNo se sirven drinks, sino bebidas. No dispone de kitchen, sino de cocina. Los clientes podrán disfrutar de buena música, no de music, y encontrarán buen rollo en lugar de vibas. Con esta declaración de intenciones se anuncia en las redes el nuevo Soul, un local que el pasado sábado abrió puertas junto al Barri Vell de Girona y que pese a su nombre y el hecho de que lo regente un irlandés, Steve Rigney, quiere marcar distancias con los numerosos establecimientos anglófilos destinados especialmente al núcleo de vecinos por la ciudad de bicicletas que últimamente se han enseñado. Y éstos, los clientes locales, son precisamente los que quiere captar al Soul. Las guiños dirigidas a estos clientes no faltan en el establecimiento: una gran litografía de un san Jorge matando al dragón en la pared, unas figuritas de unos caganers colgadas sobre la puerta de acceso a los servicios, cervezas artesanas de proximidad, bocadillos hechos con productos comprados en la carnicería de enfrente, el carnicería de delante, cartel en catalán que invita al cliente a entrar: "Anímate".

El Soul es cafetería, bar y también lounge, en este caso sí, en inglés, porque su propietario cree que es la palabra que mejor define una de las características que hace "único" el local en la ciudad: la de espacio acogedor con grandes sofás pensados ​​sobre todo para disfrutar de las sesiones de música en vivo, espectáculos culturales y actuaciones de monologuistas que se programarán los viernes y sábados por la noche en un futuro. "Hemos decidido optar por una apertura pausada, una soft opening: es decir, levantar la persiana e ir incorporando actividad poco a poco", explica Fernanda Díaz, mánager del Soul. Steve Rigney ya tiene en mente una nueva propuesta para sumar al Soul a medio plazo: las catas de gastronomía diversa, que cocinarán diferentes chefs que se irán invitando periódicamente al B&B. Espíritu artista. Él pinta –como aficionado, dice–, y entre los muchísimos cuadros que llenan las paredes del Soul hay varios hechos por él. "La decoración del local es un reflejo de mi personalidad", dice Rigney, que fue casi un operario más a lo largo del año y pico que duraron las obras para reconvertir la sede de la antigua Fonda Coll en el Soul.

La decoración del Soul es un reflejo de la personalidad de su propietario, amante del arte y del 'vintage'.

Nostalgia por la antigua Fonda Coll

Ocupar la antigua Fonda Coll pesa. Las trabajadoras del Soul lo han podido comprobar estos primeros días de actividad con los comentarios de los clientes: "¡Qué bonito, pero muy diferente a cómo era antes!", decía un hombre de avanzada edad entre la admiración y la nostalgia, con el recuerdo todavía en la memoria de los abundantes y humildes menús que había saboreado en la antigua fonda. Otro de los clientes prometía traer una foto del antiguo establecimiento. "La colgaremos aquí", le respondía Fernanda Díaz señalando uno de los pocos espacios vacíos de unas paredes apretadas de cuadros, pósters, espejos y objetos de todo tipo que aportan al local una estética vintage que recuerda el local de un alcantarillado. "Hemos hecho un local nuevo pero no queremos borrar el pasado", afirma Díaz.

Rigney recuerda que mientras se hacían las obras ya se detenían muchos nostálgicos de la Fonda Coll preguntando qué tipo de negocio le sustituiría. "Yo le he dado una vida nueva, y eso era un reto. Y una vez abierto, mucha gente de Girona me ha dicho que éste es el local que esperaban en la ciudad desde hacía tiempo. Es el mejor cumplimiento que me podían hacer", asegura.

Atrás, pero presente en la memoria de muchos, queda esa fonda que bajó la persiana en el 2016 y que había sido, especialmente en los años del boom de la construcción, "el gran lugar de reunión de los obreros que trabajaban en la ciudad, un grupo de operarios que no sólo chalaban de lo lindo en el comedor, sino que chaban de lo lindo al comedor, sino que se servían en el bar", escribe Jordi Nierga en el libro Hostales, fondas y hoteles, publicado por la editorial Gavarres.

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