Pandemia
Internacional 15/11/2021

Austria confina a los no vacunados en su casa

Con una tasa de inmunización del 65%, una de las más bajas de la UE, se han disparado los ingresos en las UCI

ARA
3 min
Un momento de la manifestación antivacunas  en Viena.

BarcelonaA partir de mañana los austríacos que no tengan la pauta completa de vacunación ni hayan pasado el covid-19 en los últimos seis meses no podrán salir de casa si no es para ir a trabajar, al médico o al supermercado. Lo ha acordado este domingo el gobierno (una coalición de conservadores y verdes) en una reunión de emergencia con los presidentes de regiones, ante el aumento exponencial de contagios y de ingresos en las UCI. Los no vacunados se tendrán que confinar, exactamente en las mismas condiciones que se impusieron en las primeras oleadas de la pandemia, antes de que en Europa hubiera disponibilidad de vacunas.

Con el centro y el este de Europa como epicentro de la pandemia otra vez, Austria es uno de los países con una peor tasa de contagios, con una incidencia acumulada a siete días de 815 casos por cada 100.000 habitantes (en Catalunya son 49,67).

“No hemos tomado esta decisión a la ligera, sino porque es estrictamente necesario”, se ha justificado el flamante canciller austríaco, Alexander Schallenberg. “De hecho, hemos dicho a un tercio de la población que no podrá salir de casa si no es por determinadas razones. Es decir, una drástica reducción de los contactos entre los vacunados y los no vacunados”, ha añadido. La medida se alargará al menos diez días y están exentos de cumplirla los menores de 12 años y los que hayan superado recientemente el coronavirus.

Ultraderecha y antivacunas

El objetivo es incrementar el porcentaje de vacunados, uno de los más bajos de la UE: un 65% de la población tiene la pauta completa (el porcentaje incluye a los menores de 12 años, que todavía no se vacunan) y muchos austríacos se muestran escépticos, animados por el ultraderechista Partido de la Libertad, la tercera fuerza en el Parlamento de Viena. Otro partido nuevo que también es antivacunas, llamado Pueblo, Libertad y Derechos Fundamentales (MFG), obtuvo tres escaños en septiembre en el Parlamento de la Alta Austria, la región con menos inmunización del país. Coincidiendo con la reunión de emergencia ha habido manifestaciones en Viena contra las vacunas, un nuevo ejemplo del peso del movimiento antivacunas en el centro de Europa. En Bulgaria o Rumanía la desconfianza en las instituciones se contagia: la inmunización es del 23% y el 35%, respectivamente.

El gobierno austríaco ya hacía semanas que presionaba a los no vacunados. En el trabajo ya es obligatorio presentar un certificado que acredite la inmunización, que se ha superado la enfermedad o un test negativo reciente, que no paga el sistema público. En el ocio las restricciones todavía son más drásticas y en los acontecimientos culturales, en los bares y en los restaurantes solo se permite la entrada de vacunados y recuperados. Después de que se impusieran estos requisitos, se vieron colas en algunos centros de vacunación.

Austria no es el único país que ha decidido volver a las restricciones ante la evolución epidémica. Holanda anunció el viernes que volvía al confinamiento generalizado, aunque parcial. Desde el sábado, los bares y restaurantes y las tiendas esenciales tienen que cerrar a las ocho de la tarde y los establecimientos no esenciales a las seis de la tarde; las reuniones en casa no pueden superar las cuatro personas; el teletrabajo vuelve a ser más que recomendable, y no hay público en los estadios.

En Alemania la semana que viene el gobierno federal decidirá con los lands si endurece las restricciones. Berlín ya ha puesto a Austria en la lista de países de alto riesgo, los visitantes de los cuales están obligados a mantener una cuarentena de 10 días al llegar a Alemania: todo un golpe a la industria del turismo de invierno austríaca. En Australia, con un 83% de población de más de 16 años vacunada, también se han establecido medidas específicas para los no inmunizados: en algunos estados se ha hecho obligatoria la vacuna en determinadas profesiones y en otros se les ha prohibido pisar los restaurantes, cosa que también ha provocado protestas. En Singapur (85% de inmunización) se ha optado por obligar a los que han rechazado la vacuna a pagarse los gastos de medicamentos.

¿Y quién lo controla?

Varias voces, incluso dentro del partido de gobierno, ya han advertido de que el confinamiento de los no vacunados será difícil de aplicar, porque no es lo mismo encerrar a toda la población en casa que confinar solo a una minoría. Habrá controles policiales aleatorios con multas de hasta 1.450 euros a los que no tengan certificado covid ni justificación para estar fuera de casa. “Desde el lunes todo el mundo que vive en Austria tiene que saber que puede ser controlado por la policía”, ha advertido el ministro del Interior, Karl Nehammer.

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