Conflicto en Ucrania
Internacional 26/01/2022

Los Estados Unidos y la OTAN dan un 'no' oficial a la exigencia rusa de parar la expansión de la OTAN

Ofrecen diálogo a Moscú a pesar de que siga el despliegue de tropas en Ucrania y Bielorrusia

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El secretario de Estado  de los EE.UU., Antony Blinken, en Alemania.

Barcelona / BruselasLa pelota vuelve a estar en el campo ruso, si es que no lo ha estado siempre desde que Putin empezó a acumular tropas en las fronteras de Ucrania. Los Estados Unidos y la OTAN han puesto por escrito su no a una de las principales exigencias de Rusia: impedir la entrada en la Alianza de países como Ucrania, Georgia o Moldavia. La política de puertas abiertas es un principio irrenunciable para Occidente que, aún así, ha recalcado también negro sobre blanco que la puerta del diálogo y la diplomacia está más que abierta para discutir otras cuestiones como el control de armas, tanto de misiles como armamento nuclear, transparencia en las actividades militares y un calendario de reuniones. "Es posible llegar a acuerdos con Rusia", ha dicho el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

La Casa Blanca y la sede de la Alianza en Bruselas se han coordinado para hacer llegar todas estas cuestiones por escrito a Putin y también para comunicarlas, dejando clara así su unidad ante el desafío ruso. Pocos minutos antes que Stoltenberg, Antony Blinken, el secretario de Estado de los EE.UU., ha dejado la pelota en el tejado de Putin: "Ahora depende de Rusia decidir cómo responde, nosotros estamos preparados para un caso u otro".

El embajador de los EE.UU., John Sullivan, ha entregado personalmente al Kremlin los papeles que, de hecho, son la respuesta oficial a las demandas que el Kremlin envió a Washington y Bruselas a finales del año pasado. Estas exigencias pasan sobre todo por garantizar que Ucrania no formará nunca parte de la OTAN, y que se vetará cualquier otra ampliación de la alianza hacia el espacio ex soviético, unas demandas que han sido rechazadas una y otra vez. Blinken, a preguntas de los periodistas, ha dejado claro que la respuesta sigue siendo no: "No puedo ser más claro: la puerta de la OTAN se mantiene abierta".

Las opciones del diálogo

Para los aliados hay varias cuestiones de las que se puede (y hace falta) hablar con Rusia: mayor transparencia y control de armas a través de reuniones regulares informativas en el marco del Consejo OTAN-Rusia; reducir las amenazas cibernéticas y espaciales; prevenir los incidentes aéreos y cumplir con los acuerdos sobre armas químicas y biológicas. Por todo ello, la OTAN ha ofrecido establecer un calendario de encuentros con los representantes del Kremlin de ahora en adelante e, incluso, reestablecer los puentes de representación diplomática torpedinados en 2014 con la anexión de Crimea. "Hay áreas en las que podemos dialogar si Rusia está dispuesta a hacerlo de una manera seria", ha insistido el secretario Blinken. El jefe de la diplomacia norteamericana decía tener constancia de que el gobierno ruso "está abierto al diálogo y prefiere la diplomacia", de forma que lo emplazaba a hacer el próximo movimiento y dar una respuesta al documento que ha recibido este miércoles.

Más tensión todavía

Ahora bien, estos movimientos llegan en un momento en el que la tensión está lejos de rebajarse. En la madrugada catalana, Biden había advertido de que no descartaba imponer sanciones que afecten al propio Putin personalmente y Blinken ha asegurado después que en caso de que el Kremlin opte por una invasión o por acciones militares agresivas dentro de Ucrania, las sanciones que están preparadas, en coordinación con los aliados europeos, "irán directas hacia sectores que le preocupan espacialmente a Putin, incluida la capacidad financiera de Rusia y su habilidad de desarrollar tecnología por sectores como Defensa". Y, en respuesta, Putin ya ha avisado de que esto supondría romper todos los puentes. El portavoz de Putin ha asegurado que decisiones de este tipo serían "destructivas" para las relaciones entre Rusia y Occidente.

También la OTAN constata que el Kremlin está lejos de aflojar: "Las tensiones aumentan. Vemos más tropas no solo alrededor de Ucrania sino también en Bielorrusia, donde están desplegando miles de tropas, centenares de aviones y otros instrumentos con altas capacidades militares. Dicen que son ejercicios pero no hay ningún tipo de transparencia. Todo esto se añade a nuestras preocupaciones y demuestra que no hay desescalada sino todo lo contrario". Occidente ve las orejas al lobo y sigue repitiendo que lo tiene todo listo en caso de que Putin responda negativamente a sus ofertas de diálogo, pero al mismo tiempo también defiende que es más necesario que nunca buscar una solución política al conflicto.

Mientras, sin embargo, Occidente no es "naíf", en palabras de Stoltenberg, y por eso los EE.UU. enviarán más suministros militares tanto a Ucrania como a las repúblicas bálticas de Estonia, Letonia y Lituania. Los 8.500 soldados que los EE.UU. tienen en la región del este de Europa siguen estando, ha dicho, en estado de alerta y "preparados" para cualquier acción si la OTAN decide activar la alianza. También la OTAN, con Francia al frente, tiene lista una unidad con 5.000 soldados y varios países han reforzado la zona. Blinken, además, también ha confirmado los movimientos que el gobierno norteamericano está haciendo para negociar con proveedores energéticos y asegurar que ningún país de Europa sufre en caso de que Moscú decida cortar la llave del gas natural. Se está buscando una respuesta coordinada con los aliados para proveer de gas al continente en caso de necesidad y "evitar una disrupción del suministro energético al mundo". En este sentido, Blinken ha reclamado al Kremlin que "no use su gas natural como arma más de lo que ya lo ha hecho".

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