Francia

Francia ya tiene presupuestos, ¿pero esto salva al gobierno?

El primer ministro logra una tregua política tras sacar adelante las cuentas y superar todas las mociones de censura

El primer ministro francés, Sebastien Lecornu, el lunes en la Asamblea Nacional.
04/02/2026
3 min

ParísTres meses después de su nombramiento como primer ministro francés, Sébastien Lecornu ha logrado lo que no lograron los dos anteriores jefes de gobierno: aprobar los presupuestos y ofrecer una cierta estabilidad política en Francia. Su llegada como primer ministro fue muy polémicapero ha sido capaz –contra todo pronóstico– de dotar al país de unas cuentas imprescindibles para su estabilidad económica y de evitar la censura. Las dos mociones rechazadas la noche del lunes por la Asamblea Nacional fueron el último obstáculo para los presupuestos. "Podemos pasar página", resumía un diputado macronista.

Tras superar diez mociones de censura en tres meses, la supervivencia de Lecornu y su gobierno, al menos a medio plazo, parece garantizada. Esta (frágil) tregua política es el gran mérito del primer ministro, una figura muy cercana a Emmanuel Macron y aparentemente sin ambiciones presidenciales. "Soy un monje-soldado", ha dicho en más de una ocasión, haciendo referencia a su vocación de servicio en el país y fidelidad al presidente de la República. De hecho, años antes de ser jefe del gobierno francés estuvo a punto de convertirse en monje.

Aprobar los presupuestos implica que, si no hay sorpresas, Lecornu puede continuar como primer ministro hasta las próximas elecciones legislativas, que previsiblemente serán después de las presidenciales del próximo año. Si el presidente, claro, decide mantenerle en el cargo. La victoria del primer ministro da algo de oxígeno a Macron –que apostó por él contra todo y todo el mundo– y permite dinamizar la actividad en la Asamblea Nacional, hasta ahora muy centrada en las cuentas con debates interminables. Sobre la mesa hay leyes pendientes, como la de la eutanasia o la del sector agrícola.

Ignorar la extrema derecha

A diferencia de sus dos antecesores, Michel Barnier y François Bayrou, dos políticos con mayor bagaje político que el actual primer ministro, Lecornu decidió ignorar la extrema derecha de Marine Le Pen y apostar por un pacto con los Socialistas para intentar sacar adelante los presupuestos. La jugada le salió bien. Barnier y Bayrou, en cambio, cometieron el error de mirar hacia la extrema derecha, socio siempre oportunista e imprevisible.

Sin embargo, hablar de éxito sería excesivo. La victoria –lo reconoció él mismo– tiene un sabor amargo. Lecornu logró sacar adelante los presupuestos, pero lo hizo rompiendo las promesas que había hecho. Cuando fue nombrado habló de gobernar de forma diferente, abriendo la puerta al diálogo y al consenso, y se comprometió a no utilizar el artículo 49.3 de la Constitución, una herramienta que permite al gobierno aprobar leyes importantes sin someterlas a votación en la Asamblea. Finalmente, ante el riesgo de perder la votación, optó por aprobar las cuentas de 2026 haciendo uso del 49.3. Tal y como habían hecho sus antecesores.

"Es un triple fracaso", apunta Le Monde. El diario se refiere a los tres compromisos de Lecornu que no ha respetado: no utilizar el 49.3, aprobar los presupuestos antes del 31 de diciembre y situar el déficit por debajo del 5% del PIB a finales de este año. Para evitar la censura, el primer ministro ha tenido que realizar unas cesiones a los socialistas que implican gastar más de lo previsto, con lo que no está previsto que el déficit sea inferior al 5%.

Lecornu ha ignorado las sesiones maratonianas de debate presupuestario en la Asamblea para acabar cerrando un acuerdo político de no censura, a cambio de medidas como suspender la reforma de las pensiones, y negando el voto a los diputados. "Este presupuesto negociado en parte fuera del hemiciclo, durante reuniones a puerta cerrada entre el gobierno y algunos grupos políticos, tranquiliza provisionalmente a los mercados, pero no resuelve nada de fondo", afirma muy crítico Le Monde.

Estabilidad política

Ciertamente, el gobierno sigue siendo minoría en la Asamblea Nacional y tendrá los mismos problemas para aprobar los presupuestos del 2026. Con todo, se aleja la amenaza de elecciones legislativas y se vislumbra algo más de estabilidad política que hasta ahora. En cualquier caso, el próximo año hasta las presidenciales, previstas para la primavera del 2027, no será fácil para Macron ni para Lecornu. Hay varios políticos a punto de entrar en la carrera presidencial, y no pondrán las cosas fáciles al gobierno.

Entre los futuros candidatos presidenciables, como el exministro conservador Bruno Retailleau o el ex primer ministro Édouard Philippe, está el temor de que Lecornu, que siempre ha presumido de no tener grandes ambiciones políticas, acabe cambiando de opinión ya última hora decida ser el candidato heredero. En la política francesa nada se puede descartar.

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