Italia
Internacional  /  Europa 26/10/2022

Meloni reniega del fascismo y promete fidelidad a la UE y la OTAN

La flamante primera ministra impulsará una reforma constitucional presidencialista

3 min
La nueva primera ministra italiana Giorgia Meloni es aplaudida por los miembros de su gabinete después de su primera intervención al parlamento

RomaLa flamante primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha asegurado este martes que Italia mantendrá sus compromisos con la OTAN y la Unión Europea y ha garantizado su apoyo a Ucrania ante la invasión rusa. Lo ha dicho durante su primer discurso en la cámara de los diputados, antes de someterse a un voto de confianza que ha superado con 235 votos a favor, el primer paso para conseguir la investidura, que este miércoles se repetirá en el Senado.

Durante casi una hora y media de intervención, interrumpida varias veces por los aplausos de los diputados del bloque de derechas, Meloni ha recordado los desafíos a los que el país se enfrentará en los meses próximos y ha avanzado las bases del programa con el que aspira a gobernar los próximos cinco años, al frente de una coalición de derechas de la que también forman parte la Liga, de Matteo Salvini, y Fuerza Italia, de Silvio Berlusconi. Incluye, entre otras cuestiones, una amnistía fiscal y aumentar la búsqueda de gas en su mar territorial para hacer frente a la crisis energética.

La líder del partido ultraderechista Hermanos de Italia ha reconocido que hay curiosidad para saber cuál será la posición internacional del nuevo ejecutivo italiano, y por eso no ha tardado en abordar el argumento y reafirmar su compromiso con las instituciones europeas, que incluye el respeto a las "normas en vigor" en materia presupuestaria. La primera ministra italiana ha asegurado que su gobierno no pretende "sabotear a la Unión Europea", sino favorecer una "integración más eficaz" que permita "afrontar los desafíos" a los que se enfrenta "con espíritu constructivo, pero sin complejos de inferioridad".

Reforma presidencialista

En su primer discurso en el Parlamento, Meloni ha propuesto una reforma constitucional para introducir un sistema semipresidencialista al estilo francés, uno de los caballos de batalla de su partido, que garantice estabilidad política. "En los últimos años, Italia ha tenido un gobierno cada dos años", ha recordado, y ha responsabilizado de esta anomalía política a la "débil" capacidad negociadora de Italia en el contexto internacional, que perjudica las inversiones extranjeras.

Acompañada por sus dos vicepresidentes, Matteo Salvini y el número dos de Fuerza Italia, Antonio Tajani, Meloni ha anunciado que la mayoría parlamentaria de derechas que apoya a su ejecutivo “no limitará las libertades de los individuos": "Veremos, sobre derechos y abortos, al final, quién mentía durante la campaña electoral sobre nuestras intenciones”, ha asegurado.

La llegada de Meloni al poder después de que su partido fuera el más votado dentro de la coalición de derechas que ganó las elecciones el 25 de septiembre rompió dos barreras históricas. A los 45 años, la líder de Hermanos de Italia es la primera mujer que llega a jefa de gobierno, y a la vez la primera posfascista en asumir esta responsabilidad.

Dos claves que no han pasado desapercibidas durante el discurso del nuevo presidente del consejo de ministros italiano –en masculino por expreso deseo de la interesada–. “Con una mujer premier se ha roto el techo de cristal pesado”, ha dicho Meloni. Y ha citado –solo con el nombre– a algunas de las mujeres que “por impulso o por amor” abrieron las puertas a otras mujeres en Italia, como la educadora Maria Montessori, la premio Nobel Grazia Deledda o Tina Anselmi, primera mujer en ocupar un ministerio.

Meloni se ha dejado para el final intentar acabar con la ambigüedad que ha rodeado siempre su figura política y la de su formación, donde algunos de sus miembros no esconden la admiración por el líder fascista Benito Mussolini. Entre ellos, el actual presidente del Senado y cofundador de Hermanos de Italia, Ignazio La Russa. La primera ministra, que durante la campaña electoral tuvo que hacer frente a críticas en este sentido después de que saliera a la luz un antiguo vídeo en el que proclamaba que el Duce fue “el mejor político italiano de los últimos 50 años”, ha asegurado que "nunca" ha sentido simpatía por "ningún régimen dictatorial, incluido el fascismo".

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