La sombra de Merkel sigue marcando la política alemana
Los conservadores y la extrema derecha quieren dar portazo definitivo al modelo de puertas abiertas a los refugiados de la excanciller

BerlínLa sombra de la excancillera Angela Merkel pocos días antes de las elecciones en Alemania es alargada. Aunque la conservadora abandonó la cancillería hace más de tres años, su política migratoria ha centrado todas las críticas en esta campaña electoral y ha dado alas a la extrema derecha, que va segunda en los sondeos de intención de voto. La cuestión migratoria se ha convertido, junto a la economía, en uno de los temas centrales de la campaña electoral.
A los alemanes les preocupa mucho la integración de los inmigrantes recién llegados a la sociedad alemana, especialmente la de los musulmanes. La política de las deportaciones y el cierre de fronteras se han colocado en el centro del debate político, tras varios ataques mortales en los últimos meses en Alemania perpetrados por migrantes. Ataques que han agitado la campaña.
En agosto del 2024, el ataque de un sirio con arma blanca en un festival dejó tres muertos y ocho heridos en Solingen. En diciembre, un saudí atropelló con su coche a una multitud en el mercado navideño de Magdeburgo, donde hubo seis muertos y más de 200 heridos. En enero, un afgano atacó con un cuchillo a varias personas en un parque de Aschaffenburg y asesinó a un adulto y un niño. Y el pasado 13 de febrero, un atropello múltiple en Múnich por parte de un solicitante de asilo afgano en una manifestación sindical dejó dos muertos.
El partido de extrema derecha y antiinmigración Alternativa para Alemania (AfD) ha utilizado de forma partidista estos ataques para intentar sumar más votos. "Todo el mundo debe volver a sentirse seguro en nuestro país. Algo debe cambiar en Alemania. Necesitamos un cambio en la política migratoria", exigió la candidata ultra Alice Weidel tras el atropello de Múnic.
Los conservadores de la CDU-CSU y la extrema derecha han prometido a los votantes que si votan por ellos darán el portazo definitivo al modelo de puertas abiertas a los refugiados de la excancillera Merkel, que la coalición semáforo del socialdemócrata Olaf Scholz ha mantenido.
Merkel abrió sus puertas entre 2015 y 2016 a 1,2 millones de refugiados y solicitantes de asilo, la mayoría sirios, cosa que no fue comprendida por todos dentro y fuera del país. Aunque muchos alemanes colgaron entonces el cartel de "refugiados bienvenidos", ahora la ultraderecha y la CDU-CSU prometen un cambio en la política migratoria.
Merkel contra su propio candidato
La excancillera, generalmente muy discreta, irrumpió este mes en la campaña electoral alemana por criticar al candidato de su propio partido, Friedrich Merz (CDU), después de que éste coqueteara con la extrema derecha en cuestiones migratorias. Merz logró aprobar en enero en el Bundestag, la cámara baja del Parlamento alemán, un plan de cinco puntos sobre inmigración gracias a los votos de la extrema derecha.
En una inusual crítica pública a su sucesor como líder del partido conservador, Merkel cargó contra los planes de Merz de rechazar a los refugiados en las fronteras alemanas. "No creo que la política de refugiados de los últimos diez años haya sido un error", dijo la excancillera, que pidió a los partidos políticos alemanes moderación y compromiso, tras el acalorado debate electoral sobre la política migratoria.
En el último cara a cara televisivo con Scholz, Merz entonó el mea culpa de su partido en materia migratoria. El candidato de la CDU-CSU criticó la política de Merkel, sin nombrarla, y aseguró que su partido "ha corregido ese rumbo". "No habrá ninguna cooperación con la AfD. Esto es claro y definitivo", reiteró muchas veces Merz, tras las críticas de Merkel y de la izquierda.
El canciller socialdemócrata Olaf Scholz y otros candidatos de izquierda acusaron a Merz de haber roto "el cordón sanitario" en la extrema derecha al haber aceptado los votos ultras. Scholz consideró que Merz cometió "un fallo imperdonable".
Para evitar ser acusado de racista, Merz dejó claro esta semana que Alemania "debe seguir siendo un país abierto a la migración hacia el mercado laboral, hacia la ciencia, hacia la investigación. En ningún momento debe surgir la impresión de que este país está empezando a volverse xenófobo", escribió en las redes sociales.
Merkel ya defendió su legado en su libro de memorias Libertad, publicado a finales de noviembre en España por la editorial RBA, justo antes de que arrancara la campaña electoral. Sus detractores todavía le reprochan no sólo su política migratoria de puertas abiertas, sino también la falta de reformas económicas de peso durante su mandato. También que condujera a Alemania a una dependencia irresponsable del gas ruso y decidiera abandonar la energía nuclear, tras el accidente nuclear de la central japonesa de Fukushima I.