Internacional 02/03/2022

La guardia pretoriana chechena se despliega en Ucrania

Miles de soldados de las fuerzas más cercanas al presidente Kadírov se han unido a las tropas rusas en la invasión en Ucrania

Cristina Domingo Dorado
3 min
La cabeza de la República Chechena, Ramzan Kadyrov, asiste a una ceremonia de firma después de las conversaciones entre Rusia y Aràbia Saudita al Palacio Real Saudí de Riad

Barcelona“Ha llegado el momento de tomar una decisión concreta e iniciar una operación a gran escala y en todas direcciones en el territorio de Ucrania. En mi opinión, las tácticas escogidas en Ucrania son demasiado lentas [...] y no son efectivas”. Así valoraba la invasión rusa Ramzan Kadírov, líder de la república rusa de Chechenia, que dos días después del inicio del ataque anunció que enviaba efectivos a Ucrania para luchar junto a las tropas de su amigo Vladimir Putin. En un mensaje a través de Telegram, Kadírov declaraba: “El presidente (Putin) ha tomado la decisión correcta (de entrar en Ucrania) y cumpliremos sus órdenes bajo cualquier circunstancia”. A través de las redes sociales –en canales estrechamente ligados a la maquinaria de propaganda de Moscú– se difundió que entre 10.000 y 70.000 soldados del que se considera el cuerpo más brutal y sanguinario con el que puede contar el Kremlin estaban preparados para desplazarse hacia territorio ucraniano. Aunque estos números parecen destinados a actuar a favor de la propaganda del Kremlin, sí que se ha confirmado la llegada de algunos grupos de chechenos. Concretamente, se habrían desplegado los soldados que se conocen como los kadirovtsi, los leales al presidente. Pertenecen a una fuerza que no responde ante el ministerio de Defensa, sino solo ante Kadírov.

La primera prueba de su llegada la proporcionó él mismo en su canal de Telegram, el 26 de febrero, a través de un vídeo donde se veía un militar colocando una bandera chechena con la imagen de su padre, Ajmat Kadírov, presidente de la república asesinado en 2004. “Alabado sea Alá. Den la bienvenida a Rusia”, escribió en la publicación.

La postura de Kadírov, en línea con la versión oficial del Kremlin, es que no son allá para luchar en contra del pueblo ucraniano, sino que están “en contra de quienes nos mataron y quienes nos quieren matar". "Nuestra posición es garantizar la seguridad de nuestro estado y nuestro pueblo. Y no queremos que ataquen Rusia utilizando a Ucrania”, ha asegurado en referencia al gobierno de Volodímir Zelenski. También a través de sus redes sociales, el líder checheno reconoció este martes las primeras bajas de su ejército: “Desafortunadamente, ya hay pérdidas [...]. Dos (soldados) han muerto y seis más han resultado heridos de diversa gravedad”. Kadírov se ha manifestado a favor de continuar con la invasión y advierte: “En la guerra se mata y se destruye. Sin esto no se consigue nada, por desgracia”. También afirma que si los ucranianos no se rinden, “tendremos que acabar aquello que hemos empezado, y de forma inmediata”. 

Soldados chechenos en Ucrania

Una estrategia para desmoralizar a la resistencia

La brutalidad con que han actuado en otros contextos los soldados chechenos hacía pensar que incrementaría el pánico de la población ucraniana, que, por el contrario, parece haberse unido en la resistencia a la invasión rusa. Estos soldados se han formado en guerras como la de Siria y también han estado involucrados en la guerra en el Donbás desde el 2014.

El régimen de Kadírov está bajo el punto de mira por la brutalidad de sus políticas, y tanto el presidente como algunos miembros de su entorno han recibido sanciones de Estados Unidos y otros países. En 2018 la OSCE (la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) creó una misión de investigación para aclarar las violaciones de derechos humanos presuntamente cometidas en Chechenia en los años anteriores. Entre ellas, las detenciones, torturas y asesinatos de personas del colectivo LGTBI, activistas de derechos humanos, y miembros de la prensa independiente. La conclusión de la misión fue que se habían producido "acosos, persecución, detenciones arbitrarias o ilegales, torturas, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales", y que en la República Chechena la ley está “dictada de facto por el poder y el estado de derecho no es efectivo”. La misión confirmaba que reinaba un “estado general de impunidad en cuanto a las violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad”.

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