Internacional 17/12/2021

Lituania repatria a todos sus diplomáticos en China

El gobierno lituano argumenta que las tensiones entre los dos países hacen temer por la seguridad de sus delegados

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El presidente de Lituania, Gitanas Nausėda.

LituAnia, un país de menos de tres millones de habitantes, protagoniza el último capítulo del deterioro de las relaciones diplomáticas entre China y la Unión Europea. El estado báltico ha ordenado la retirada de todos sus diplomáticos en Pekín, y lo ha justificado asegurando que sufría por su seguridad. En el centro de las disputas, que empezaron en verano, está la isla de Taiwán, que China reivindica como territorio propio y que es uno de los temas de tensión habituales del gigante asiático con los países occidentales ante cualquier gesto que sugiera que Taiwán es un país independiente.

Las tensiones estallaron cuando Lituania permitió a Taiwán abrir una misión diplomática con el nombre de Oficina de Representación de Taiwán en Lituania, la primera vez que se utiliza el nombre de la isla para una de sus delegaciones en Europa (otras misiones en Europa y en los Estados Unidos usan el nombre de la capital, Taipeh, para evitar una referencia propia a la isla). En agosto, China exigió a Lituania retirar a su embajador en Pekín, a la vez que anunció que retiraría a su enviado en Vilna, y a mediados de noviembre rebajó el estatus diplomático de la delegación lituana en Pekín.

Según ha explicado este jueves el ministro de Exteriores lituano, Gabrielius Landsbergis, las autoridades chinas habían pedido a los diplomáticos lituanos que entregaran sus credenciales, cosa que elevó la preocupación del gobierno báltico, que temía que este movimiento supusiera la pérdida de la inmunidad de sus delegados en China y pusiera en riesgo su seguridad.

El ministerio de Asuntos Exteriores chino ha asegurado que las preocupaciones sobre la seguridad de sus diplomáticos son infundadas. "Que los diplomáticos lituanos destacados en China estén preocupados por su seguridad o que se haya prohibido a los empleados chinos trabajar para ellos es completamente falso", ha dicho el portavoz del ministerio, Wang Wenbin, en una rueda de prensa. "Si la parte lituana no se enfrenta a la realidad, si no reflexiona y corrige los errores y rehúye su propia responsabilidad, solo desafiará todavía más las relaciones bilaterales", ha añadido.

Sanciones económicas

Lituania, que es miembro de la Unión Europea y de la OTAN, tiene el apoyo explícito de los Estados Unidos, que tiene su propia guerra diplomática y comercial con China. Este jueves, el gobierno báltico ha afirmado que pedirá la ayuda de los líderes europeos ante la presión de China. "Queremos que este conflicto quede claro a nuestros socios europeos y que las acciones económicas sean cuanto más amplias mejor", ha dicho Asta Skaisgiryte, asesor del presidente de Lituania, en la televisión pública del país.

Lituania hace meses que alerta de que sus exportaciones se están viendo afectadas por las coerciones de China y que sus solicitudes de importación a este país están siendo rechazadas. Según el Financial Times, después de la apertura de la embajada de facto de Taiwán, China impuso sanciones económicas a Lituania. Bloqueó todas las exportaciones lituanas a China eliminando al país de la lista de países de la administración aduanera. Lituania volvió a formar parte de la lista al cabo de unos días, pero los funcionarios nacionales y de la UE dijeron que las exportaciones se mantuvieron bloqueadas. Además, las empresas chinas han cancelado pedidos de productos lituanos y de proveedores lituanos, según dijo la delegación de la UE en Pekín.

El 8 de diciembre, el alto representante comunitario por Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrell, y el vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea y titular de Comercio, Valdis Dombrovskis, advirtieron a China de que la UE está dispuesta a responder ante medidas de coerción económica contra cualquier estado miembro. Ese mismo día, la Comisión propuso una nueva herramienta legal para sancionar a los países que intenten ejercer presión política a la Unión a través de coerción económica o comercial.

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