Internacional 27/08/2021

Muyahidines, talibanes, Al-Qaeda y el Estado Islámico: la galaxia islamista de Afganistán

Los diferentes grupos rivalizan por el control del territorio

Ricard G. Samaranch
3 min
Víctimas de un atentado cerca de una escuela del este de Kabul el mayo pasado.

TunisLa compleja realidad de la sociedad afgana hace que, incluso dentro del campo del islamismo político, haya una gran diversidad de grupos y movimientos. Antes de que los talibanes aparecieran y dominaran la escena política a mediados de los años 90, esta la ocupaban los llamados muyahidines, es decir, las milicias populares que combatieron y expulsaron a las tropas soviéticas del país en 1989. Por su raíz, la palabra hace referencia a "aquellos hacen la yihad" o guerra santa. Por eso, en el mundo islámico se utiliza para definir a combatientes con unas fuertes convicciones religiosas. A pesar de que no solo se suele asociar a Afganistán.

Muyahidines

Según el historiador Ali Olomi, los inicios de los muyahidines afganos se encuentran en los años 70, cuando se generó un movimiento de resistencia en algunas zonas rurales ante la política de reformas del presidente socialista Dawud Khan, especialmente la reforma agraria. Como eran un conjunto de milicias locales más que un movimiento político organizado y centralizado, incluía una gran diversidad ideológica. Pero un componente muy importante era el islamismo.

Por ejemplo, Gulbuddin Hekmatyar, que hoy forma parte, junto con el expresidente Hamid Karzai, de la delegación que negocia un nuevo gobierno de transición con los talibanes, era un ferviente seguidor de Sayid Qtub, el más radical de los líderes de los Hermanos Musulmanes en Egipto. Otros jefes del movimiento no tenían una ideología tan definida, pero muchos tenían unos valores profundamente conservadores. Una vez derrotados los soviéticos y caído el gobierno al que apoyaban en 1992, empezó una cruenta guerra civil entre las diversas facciones de los muyahidines que provocó una gran destrucción en el país.

Talibanes

Es en este contexto de caos cuando el imán de un pueblo del sur del país, el mulá Omar, creó a los talibanes en 1994. Habiendo estudiado él mismo en las madrazas deobandís, de perfil ultraconservador, fue entre los estudiantes de estas donde reclutó a sus primeros seguidores. Muchos de ellos eran huérfanos o desplazados después de tantos años de guerra. Su crecimiento fue espectacular, y se explica porque muchos combatientes muyahidines islamistas y de la etnia pastún, la misma que Omar, desengañados con el comportamiento y la corrupción de sus líderes, se alistaron a los talibanes. El traspaso parecía incluso natural, puesto que la ideología de los unos y los otros no era tan diferente.

Los talibanes pasaron entonces a ser una milicia más en esta guerra de todos contra todos. Pero sus conquistas en el campo de batalla fueron muy rápidas, y llegaron a controlar buena parte del país en un par de años. En el norte, sin embargo, resistió hasta la invasión de los Estados Unidos un grupo de muyahidines o señores de la guerra, la llamada Alianza del Norte, liderada por el carismático Ahmad Shah Masud, asesinado pocos días antes del 11 de septiembre de 2001 en un ataque suicida de Al-Qaeda. Cuando los Estados Unidos empezaron la intervención en Afganistán en octubre de 2001, en respuesta a los atentados de Al-Qaeda del 11 de Septiembre, bombardearon el país y delegaron la invasión terrestre a esta facción de muyahidines, también islamistas radicales, a los que armaron y financiaron.

Al-Qaeda

Al-Qaeda tiene un vínculo íntimo con Afganistán, puesto que fue el país donde nació. Un grupo de voluntarios árabes que habían llegado a Afganistán para hacer la yihad contra los soviéticos decidió, hacia el final del conflicto, crear una organización que movilizara a milicianos yihadistas para luchar en otros conflictos, como el de Palestina o el de Cachemira. A principios de los 90, la organización se instaló en Sudán, invitada por su gobierno, que en 1996 los expulsó. Entonces, con los talibanes ya controlando buena parte de Afganistán, decidieron volver, y empezó así una relación simbiótica con este grupo gracias a su afinidad ideológica. Para empezar, los ayudaron en su guerra contra parte de los muyahidines.

Estado Islámico

La relación entre los talibanes y Al-Qaeda ha sido tan estrecha históricamente que, cuando los líderes de Al-Qaeda en Irak se escindieron para crear el Estado Islámico, los talibanes se mantuvieron fieles a sus aliados y combatieron a la nueva marca yihadista. Por eso, el EI tiene una presencia marginal en Afganistán. Los talibanes lo consideran un enemigo y ha habido enfrentamientos violentos entre sus respectivos militantes. Creado hace seis años por talibanes pakistaníes desafectos, el Estado Islámico de la provincia de Khorasan, conocido como ISIS-K, ha perpetrado decenas de ataques en Afganistán este año. Según un informe reciente de la ONU, tendría entre 1.500 y 2.000 combatientes, la mitad de los que había llegado a tener en 2016. Desde junio de 2020, sin embargo, su nuevo líder, Shahab al Muhajir, está intentando recomponer el grupo, y la retirada norteamericana ,pactada con los talibanes, puede darle un nuevo aliento.

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