Israel comienza a bombardear Beirut después de una orden de evacuación sin precedentes

Miles de personas huyen de la capital libanesa frente a una nueva escala de la guerra regional

Atasco de coches para salir de Beirut tras la orden de evacuación de Israel en el sur de la ciudad.
05/03/2026
3 min

Beirut"Beirut se parecerá en breve a Khan Yunis". Con estas palabras, el ministro de Finanzas de Israel, el ultra Bezalel Smotrich, ha lanzado este jueves una advertencia de que ha precipitado el caos en la capital libanesa. Horas después, el ejército israelí ha emitido una orden de evacuación sin precedentes para los suburbios más poblados del sur de Beirut, instando a los civiles a abandonar su casa para salvar sus vidas. Mientras los últimos preparativos militares se aceleraban y los aviones de combate sobrevolaban la región, la ciudad se preparaba para lo que muchos temían: un bombardeo masivo que empezó a última hora del día.

El ejército israelí ha anunciado que ha empezado a atacar la "infraestructura" del grupo chií libanés Hezbollah en la zona de Dahiye, los barrios del sur de Beirut. La instrucción de evacuación de Israel afecta a barrios densamente habitados como Ghobeiry, Haret Hreik, Hadath, Burj al-Barajneh y Chiyah, históricamente considerados bastiones de Hezbollah.

Las calles se han transformado este jueves en rutas de evacuación improvisadas y miles de familias se han agolpado en coches, autobuses o caminando hacia el norte, cargando solo lo imprescindible. Vecinos que compartían panaderías y cafés hace apenas días han huido de lo que había sido su barrio sin saber si podrán volver.

Las escenas han sido de angustia, con grandes atascos en las carreteras principales que conectan Beirut con el norte, estaciones de servicio abandonadas, refugios improvisados ​​en estacionamientos y escuelas llenas de familias desplazadas. Según cifras oficiales y de organismos internacionales, más de 80.000 personas han sido desplazadas internamente al Líbano desde que estalló esta fase del conflicto la madrugada del lunes, con muchos durmiendo en la calle o en albergues saturados.

Los bombardeos israelíes, que se intensificaron tras la respuesta de Hezbollah a ataques contra Irán, han golpeado tanto al sur del país como a las áreas urbanas de Beirut. Edificios residenciales han sido destruidos y el paisaje urbano del Dahiyeh, el distrito sur de la capital, muestra señales de humo y ruinas. El Ministerio de Salud libanés dijo este jueves que 123 personas murieron y 683 resultaron heridas desde el inicio de la escalada regional esta semana, y que es probable que estas cifras sigan aumentando a medida que se reciben más víctimas.

En el sur de Líbano, la presión militar es palpable. Más allá de los ataques aéreos, fuerzas israelíes han penetrado en territorio libanés en algunas áreas cercanas a la frontera, mientras Hezbollah sigue afirmando que ha atacado tropas enemigas con cohetes y sistemas antitanques.

Alerta de las organizaciones humanitarias

La dimensión humanitaria de la crisis ha generado alertas entre organizaciones internacionales. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU y grupos como Human Rights Watch expresaron su preocupación por las órdenes de evacuación masiva y advirtieron de que obligar a civiles a desplazarse sin garantizar rutas seguras ni condiciones de retorno plantea riesgos graves para la población.

El gobierno libanés, bajo la dirección de Nawaf Salam, intenta recuperar el control de su territorio en medio del caos. Ha prohibido la actividad de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y ha reinstaurado la obligación de visado para ciudadanos iraníes, medidas con las que busca limitar la influencia de fuerzas externas en un momento crítico.

Mientras tanto, la presión también se nota desde fuera: el ejército israelí ha dado a los representantes iraníes en Líbano sólo 24 horas para abandonar el país antes de ser considerados objetivos militares. La advertencia pesa sobre la política y la seguridad interna, recordando a los libaneses que la escalada regional no conoce fronteras y que cada decisión, dentro o fuera de Beirut, puede cambiar el curso de sus vidas.

A escala regional, la escalada en Líbano se inscribe en un conflicto más amplio que enfrenta a Israel y Estados Unidos con Irán y sus aliados. Durante la jornada, se han registrado ataques de represalia iraníes contra bases y objetivos vinculados a Estados Unidos a varios países del Golfo, junto con intentos de ataque dirigidos a intereses israelíes en la región. La tensión se extiende al espacio marítimo estratégico del estrecho de Ormuz, donde recientes incidentes han afectado a rutas comerciales y han elevado los precios del petróleo.

Analistas advierten que cada movimiento militar podría abrir nuevos frentes en Oriente Medio, y la sensación dominante es de máxima incertidumbre: los países del Golfo, Israel e Irán están directamente implicados en un juego de acción y reacción que podría redefinir los límites de esta guerra regional. Beirut, con sus evacuaciones masivas y su población atrapada, se convierte así en un reflejo de lo que ocurre más allá de sus fronteras: una región a punto de un conflicto abierto, con consecuencias imprevisibles para toda la zona.

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