Rusia ataca a Ucrania con un misil balístico hipersónico Oréshnik pero sin carga nuclear
El ministerio de Defensa ruso asegura que ha bombardeado "infraestructura vital" ucraniana en la región de Lviv, fronteriza con Polonia
BarcelonaRusia lanzó esta madrugada un ataque a gran escala con misiles y drones contra Ucrania que causó al menos cuatro muertos y diecinueve heridos en Kiiv, según informaron las autoridades locales. La ofensiva, que ha afectado a varias regiones del país, ha incluido el uso de un misil balístico hipersónico Oréshnik, con capacidad nuclear, aunque iba equipado con ojivas convencionales.
El ataque, que se ha producido tres días después de que la Coalición de los Voluntarios perfilara en París garantías de seguridad para Ucrania, eleva aún más, y de forma muy significativa, la tensión militar y prueba que el Kremlin no está interesado en alcanzar un alto el fuego negociado. El enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, y el yerno del presidente estadounidense Donald Trump, Jared Kushner, se reunieron el miércoles, también en París, con el enviado ruso Kiril Dmitriev para discutir el plan de paz de Washington para Ucrania, según informaciones deAxios, citando una fuente no identificada.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha pedido una "reacción clara por parte del mundo", sobre todo de Estados Unidos. "Rusia debe recibir señales de que tiene la obligación de centrarse en la diplomacia, y debe notar las consecuencias cada vez que vuelva a centrarse en asesinatos y la destrucción de infraestructuras", ha escrito a X. El objetivo del misil hipersónico ha sido la ciudad kilómetros de la frontera con Polonia. El Oréshnik se ha lanzado desde el campo de pruebas de Kapustin Iar, en la región rusa de Astracan, junto al mar Caspio, que en este caso se encuentra a unos 1.300 kilómetros de la ciudad atacada. Este misil, de rango intermedio, es capaz de alcanzar velocidades de hasta 13.000 kilómetros por hora, y está diseñado para cubrir precisamente distancias de entre 1.000 y 5.500 kilómetros. Hasta ahora, sólo se había confirmado un uso anterior de este arma, en noviembre del 2024, contra Dnipró, en el centro de Ucrania.
Según la información facilitada por el ministerio de Defensa ruso, la operación es una "respuesta al ataque terrorista del régimen de Kiiv" contra una residencia del presidente Vladimir Putin en la región de Nóvgorod el pasado 29 de diciembre, un ataque con drones que Ucrania ha negado categóricamente y que también ha negado categóricamente.
En su comunicado, además del anuncio del uso del Oréshnik, Moscú asegura haber atacado "infraestructura vital" ucraniana mediante misiles de medio y largo alcance arrojados desde tierra y mar, así como con drones de asalto y afirma haber destruido instalaciones de energía. Según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia ha lanzado 36 misiles en total y 242 drones, de los que las defensas antiaéreas han podido abatir 18 y 226, respectivamente.
Cuatro muertos en Kiiv
En Kiiv el ataque ha tenido consecuencias especialmente graves. Entre las víctimas mortales hay un paramédico, asesinado en un ataque de tipos double tapón –dos impactos sucesivos sobre un mismo objetivo– mientras asistía a civiles al distrito de Darnitski, según ha explicado el alcalde de la capital, Vitali Klichkó. Catorce de los diecinueve heridos han tenido que ser hospitalizados. Varios barrios de la ciudad, como Dniprovski y Darntski, han sufrido incendios en edificios residenciales, mientras que en los distritos de Petchersk, Desnianski y Shevchenkivski se han registrado daños por impactos de drones o por la caída de restos interceptados por la defensa antiaérea. En la periferia este de la capital, en Brovari, los servicios de emergencia han rescatado a una familia entera, incluido un niño de cinco años, de entre los escombros.
Las explosiones comenzaron sobre las 23.45 hora local del jueves, después de que la fuerza aérea ucraniana alertara de una amenaza de misiles balísticos y de drones en dirección a la capital ucraniana. A lo largo de la madrugada, y según informa The Kyiv Independent, se han emitido nuevas alertas en todo el país, coincidiendo con la detección de aviones de combate rusos.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ya había advertido horas antes de que Rusia preparaba un ataque a gran escala y había instado a la población a respetar las alertas antiaéreas ya refugiarse. Pese a los contactos diplomáticos en curso, Moscú mantiene su estrategia de bombardear infraestructuras energéticas en pleno invierno, con el objetivo de dejar regiones enteras sin suministros básicos.