Internacional 21/09/2021

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos acusa a Rusia del asesinato del ex espía Litvinenko

Tuvo una muerte agónica, envenenado con polonio 210, después de denunciar los escándalos de Putin y la mafia rusa

ARA
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Litvinenko, el ex espía ruso, podría haber sido envenenado dos golpes

BarcelonaEl Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dictaminado que Rusia es responsable del aterrador asesinato, en 2006 en Londres, del ex agente del KGB Aleksandr Litvinenko, que agonizó durante tres semanas después de haber ingerido polonio 210, un isótopo radiactivo. Se lo habían suministrado dentro de un té frío que se tomó en un hotel de la capital británica.

"Hemos determinado que el asesinato del Sr. Litvinenko se puede imputar a Rusia", dice la sentencia del tribunal con sede en Estrasburgo. Es la misma conclusión a la que había llegado la investigación hecha por el Reino Unido: que el presidente ruso, Vladímir Putin –entonces un desconocido que dirigía los servicios secretos herederos del KGB (FSB)–, había aprobado la operación para asesinar al ex espía y que el exguardaespaldas del KGB Andrei Lugovoy y otro hombre ruso, Dmitri Kovun, habían perpetrado el asesinato como parte de una operación dirigida desde Moscú.

"La planeada y compleja operación que comportó la obtención de un extraño veneno mortal, la organización de los viajes de los asesinos y los intentos repetidos de suministrarle el veneno indican que Litvinenko era el objetivo", dice el dictamen, que asegura que Moscú no ha aportado ninguna prueba que fundamente la idea de que los asesinos actuaron por su cuenta. El Kremlin siempre ha negado cualquier implicación en los hechos. El caso, sin embargo, es que las autoridades rusas siempre han protegido a los dos autores y se han negado a extraditarlos: Lugovoy llegó a ser elegido diputado en la Duma en 2011 por un partido de ultraderecha.

Cuando fue asesinado, el ex agente secreto ruso era un ciudadano británico (había pedido asilo político en Londres porque decía que los servicios secretos rusos lo perseguían) y colaboraba con el MI6, el servicio de espionaje del Reino Unido, y también con los servicios de inteligencia españoles para luchar contra la mafia rusa. También investigaba el asesinato de la periodista crítica con el Kremlin Anna Politkóvskaia.

El ex agente del KGB se dio a conocer en 1998, cuando, acompañado de otras personas –algunas de ellas encapuchadas–, hizo una rueda de prensa en Moscú para denunciar que sus superiores les habían ordenado asesinar a Borís Berezovski, uno de los oligarcas próximos al entonces presidente ruso, Borís Ieltsin, que también murió en extrañas circunstancias.

El nombre de Litvinenko sonó en otros escándalos que se vivieron en Rusia aquellos años, como las misteriosas explosiones de edificios de viviendas en Moscú, Buinaksk y Volgodonsk en otoño de 1999, que provocaron la muerte de casi 300 personas y que el Kremlin atribuyó a los rebeldes chechenos, uno de los pretextos para empezar la segunda guerra de Chechenia, en la que se construyó la imagen de hombre fuerte de Putin.

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