De la economía de la atención a la economía de la agresión

Sadiq Khan contra Donald Trump
Act. hace 7 min
Jefe de Media
2 min

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, ha reclamado a los ministros británicos que se pongan las pilas contra los gigantes de las redes sociales para que detengan la desinformación. La petición llega después de la publicación de un estudio según el cual se han disparado las narrativas hostiles contra la inmigración, y la vinculan con un (falso) incremento de la criminalidad en la ciudad. En concreto, en los últimos dos años los mensajes en los que se describe Londres como un lugar particularmente peligroso han aumentado entre un 150% y un 200%, y los contenidos que denuncian el impacto de la migración en la capital del país han subido un 350%.

Hace unos años que hablamos de la economía de la atención: cómo las principales empresas mundiales han diseñado mecanismos para mantenernos enganchados a sus servicios mientras explotan nuestros datos personales. Cada vez es más patente que el pegamento más efectivo para conseguir esta adherencia es la ira. El mismo alcalde londinense ha acuñado el término the outrage economy (la economía de la indignación) y alerta que la falta de acción podría derivar en un repunte del terrorismo interno de quienes se creen las teorías conspiratorias que encuentran en las redes. Por tanto, si ya hemos pasado de la economía de la atención a la economía de la indignación, quizá estamos solo a un giro suave de los moduladores que gobiernan los algoritmos para pasar a la economía de la agresión. Solo hay que dar una vuelta un poco por X para darse cuenta de que este mismo problema se observa en Cataluña: el grueso de mensajes que hablan sobre delitos parecen interesar solo a partir del presunto origen de los autores. El pueblo es soberano y debe poder debatir en libertad, pero si las redes reparten los altavoces en función de quién genera más ruido –y abdican de impedir las falsedades– el debate se moverá de la racionalidad a otra cosa más siniestra.

stats