BarcelonaA mediados de agosto, el mundo del entretenimiento estadounidense quedaba conmocionado por la noticia de la muerte de la actriz Hayden Panettiere, que solo tenía 36 años. Era muy conocida por las series Héroes y Nashville, pero trabajaba en el cine y en la televisión desde que tenía 5 años. Se había hecho mayor ante los espectadores, como muchas otras actrices infantiles, algunas de las cuales también han tenido un destino lúgubre. Aparte de Panettiere, en el último año han muerto tres exactrices infantiles más: Michelle Trachtenberg, de 39 años; Sophie Nyweide, de 24, y Daveigh Chase, de 35. En todos los casos, las defunciones se produjeron después de años luchando contra las adicciones y diversos problemas psicológicos. Otra constante en la mayoría de casos son las relaciones difíciles con los padres, sobre todo cuando uno de ellos está implicado en la carrera de los hijos.
Estas muertes han hecho saltar las alarmas de Hollywood y sobre todo de actrices ya adultas que comenzaron la carrera siendo niñas. Muchas están compartiendo a través de las redes sociales y también de medios de comunicación mensajes que ponen en duda la idoneidad de que las criaturas trabajen en el mundo audiovisual. Entre otras cosas, piden más medidas de protección.
"No es una coincidencia"
Una de las primeras en pronunciarse después de la desaparición de Panettiere ha sido Anna Paquin, que con 11 años ganó el Óscar a mejor actriz de reparto por El piano (1993). "No es una coincidencia que muchas estrellas infantiles, especialmente niñas sexualizadas de forma prematura, tengan vidas profundamente tristes que acaban de forma repentina. No estuvimos tan protegidas como se supone que debemos estar por unos sistemas que sobre el papel parecen maravillosos", dijo la actriz canadiense. La protagonista de True Blood dijo que se ofrecía a ayudar a cualquier joven actriz que esté en una situación de vulnerabilidad o peligro. "Formamos parte de un club pequeño y extraño, pero te mereces tener apoyo independientemente de cómo te haga sentir la industria. De verdad, envíame un mensaje directo. Te creo y te apoyaré", remarcó.
Hace pocos días, una buena amiga de Paquin y también exactriz infantil, Alison Pill, vista en series como The Newsroom ya como intérprete adulta, publicaba un artículo de opinión en el New York Times titulado Fui una actriz infantil.Nadie merece este destino. En el texto recuerda cómo con 12 años trabajaba doce horas y que, a veces, había llegado a ir enferma a trabajar. "Los días que me encontraba tan mal que apenas me aguantaba en pie, me preparaban una cama plegable fuera de cámara donde podía desplomarme entre tomas. Decir «no» podía conllevar que me colgaran la etiqueta de persona difícil y, posiblemente, que no me volvieran a contratar", añade. Pill reflexiona sobre el impacto que puede tener en una criatura una infancia anómala enfocada sobre todo al trabajo y a agradar a los demás. "Normalmente, tenemos dificultades cuando llegamos a la edad adulta, con el abuso de sustancias, los trastornos alimentarios y las enfermedades mentales; con familias desestructuradas, una identidad poco desarrollada y diversas formas de autolesión. Como adultos, a menudo no sabemos conducir ni pagar una factura, pero tampoco soportamos la idea de que nuestras carreras de actores y nuestro valor personal quizás tocaron techo cuando éramos preadolescentes", argumenta.
Más allá de reflexionar sobre su experiencia, Pill pide medidas de protección concretas y asegura que está en contra de que las criaturas puedan ejercer de actores. Admite que ahora que es adulta y ha trabajado con niños y niñas recomienda a los padres que los saquen de la industria y les busquen una buena escuela de arte dramático si lo que realmente quieren es actuar. "Espero que los niños estén bien. Que una pequeña aparición en una película o en la televisión sea una simple anécdota que explicarán a sus nietos algún día o una rareza dentro de una vida totalmente típica. Pero, sobre todo, espero que lleguen a los 30", concluye Pill.
Tras conocerse la noticia de la muerte de Panettiere, la actriz Evan Rachel Wood, que lleva años realizando una labor de concienciación sobre la violencia contra las mujeres, hacía una publicación en Instagram en la que se podía leer: "No enviéis a vuestros hijos a Hollywood". Por su parte, Melissa Gilbert, que se hizo famosa como la niña de La casa de la pradera en los años setenta y que fue presidenta del sindicato de actores, publicaba una newsletter en Substack en la que reflexionaba sobre las recientes muertes y pedía una regulación más fuerte y una protección más elevada de la privacidad de los jóvenes intérpretes. "Una de las características más universales —y, a la vez, uno de sus principales inconvenientes— que se atribuye a los actores infantiles es que «cumplen pase lo que pase». Se les califica de «soldados», «máquinas» o «profesionales». Se desaconseja que digan que «no», por miedo a que parezcan problemáticos", dice. Gilbert recuerda uno de los momentos más dolorosos de su carrera como actriz infantil: "Mi padre murió cuando yo solo tenía 11 años y, al cabo de pocos meses, ya había vuelto a trabajar en La casa de la pradera. Y ni un solo adulto del rodaje habló conmigo ni me dio el pésame. Más tarde supe que el miedo era que me afectara tanto que no pudiera trabajar. Tenía 11 años, mi padre acababa de morir y estaba destrozada. Gracias a Dios, mi personaje lloraba en todos los episodios".
La historia de Evan Rachel WoodInstagram
No son pocas las actrices que empezaron a trabajar a una edad temprana que han hablado del peaje que supone ser una estrella infantil. Uno de los relatos más conmovedores es el de Jennette McCurdy, que empezó a actuar con seis años y que se hizo conocida por las series adolescentes iCarly y Sam & Cat. Retirada del mundo de la actuación, escribió unas memorias con el elocuente título I'm Glad My Mom Died (Me alegro de que mi madre haya muerto) en las que relata la complicada relación con su controladora madre, que la empujó a dedicarse al mundo de la actuación. Rápidamente, McCurdy se convirtió en la principal fuente de ingresos de la familia.
Leyes de protección
En los Estados Unidos no existe ninguna ley federal que regule el trabajo de los actores infantiles, sino que la cuestión depende de las legislaciones de cada estado. En el caso de California y de Nueva York, dos de los epicentros de la industria audiovisual norteamericana, el número de horas que puede trabajar una criatura dependerá de su edad. Un niño de entre 6 y 8 años puede estar en el set de rodaje durante 8 horas al día, pero solo puede trabajar cuatro durante el curso escolar (la cifra aumenta hasta seis una vez ha terminado el curso). En California, el tiempo que un niño actor pasa en maquillaje, peluquería y vestuario también se cuenta dentro de las horas de trabajo.
En cuanto a la educación, ambos estados tienen establecido que se reserven tres de las horas en el set de rodaje para estudiar o realizar trabajo escolar. En California, los menores de 16 años pueden estar en el rodaje sin un adulto que vele por su seguridad y protección, pero los profesionales que tengan que trabajar con actores infantiles tienen la obligación de darse de alta en un registro y obtener un permiso asegurando que no hay impedimentos para la relación laboral. Aunque se estableció como ley en 2012, el sindicato de actores reconoce en su página web que muchos profesionales de la industria no realizan el proceso de registrarse y, por tanto, no se pueden revisar los antecedentes.
Un factor muy importante del trabajo de los actores infantiles es el económico, que puede ser una fuente de futuros conflictos entre los niños y los padres. Por eso en California y en Nueva York, y en tres estados más, existe la ley Coogan, vigente desde 1939 a raíz del caso del niño actor Jack Coogan, protagonista de'El chico, de Charles Chaplin. Con 21 años descubrió que el dinero que había ganado con su trabajo había desaparecido y denunció a su madre y mánager. De forma general, la ley, a la que se le han hecho cambios para solucionar algunos de sus vacíos legales, establece que un 15% del sueldo que recibe el menor debe depositarse en un fondo al cual los padres no tienen acceso y que hasta la mayoría de edad del niño es gestionado por el estado. Aun así, esta norma no siempre se cumple. Jennette McCurdy, por ejemplo, explicó en una entrevista que no recibió nunca el dinero de esa cuenta porque sus padres no hicieron los trámites para abrir el fondo.
¿Cómo funciona en el estado español?
En todas las industrias audiovisuales del mundo hay actores infantiles. En el estado español hay ejemplos antiguos y modernos, desde Marisol hasta Juan José Ballesta, Ivana Baquero (El laberinto del fauno), los niños de Los Serrano o Sofía Otero, que con nueve años ganó el Oso de Plata a la mejor interpretación protagonista en el Festival de Berlín por 20.000 especies de abejas. En el ámbito televisivo y cinematográfico catalán también hay muchos casos de este tipo: Carlos Cuevas, Georgina Latre, Quim Gutiérrez, Aina Clotet y Bernat Quintana, y muchos otros.
Este julio el gobierno español aprobó el estatuto del artista, que regula con detalle el trabajo de los menores y, teóricamente, refuerza la protección ante situaciones de violencia o acoso. Las horas que puede trabajar un actor infantil o juvenil dependen de su edad, pero en ningún caso pueden exceder las ocho diarias de trabajo efectivo. Este cómputo incluirá también el tiempo dedicado a ensayos, preproducción, postproducción y promoción. Además, deben tener un descanso mínimo de 30 minutos si la jornada continuada excede las cuatro horas y media y en ningún caso pueden trabajar en horario nocturno.