Estampa compartida por la Casa Real española
22/01/2026
Jefe de Media
2 min

Berlanga murió hace quince años, pero su espíritu todavía vaga por la Península y nos regala estampas que muestran el carácter tragicómico de una determinada España atávica. La última muestra es la fotografía que ha compartido la Casa Real sobre la visita de Felipe y Letizia al lugar del accidente ferroviario de Adamuz. Se ve a los reyes y, acompañándoles, una piña de autoridades, como la vicepresidenta primera María Jesús Montero, el ministro de Transportes Óscar Puente y el presidente de la Junta de Andalucía. La reina Letizia va vestida de negro por el luto ya su lado hay un agente de la Guardia Civil: sólo falta el cura. La foto está descentrada para que, de fondo, pueda verse la macabra amalgama de hierros del tren siniestrado y, pequeños y de naranja, operarios que trabajan. Es la versión institucional de la foto odiosa del típico influencer que cuelga selfies cuando visita Auschwitz buscando su mejor ángulo. Es el cazador posando con el hueso muerto que en breve será alfombra, pero con un trofeo mucho más inquietante. El vídeo que recoge el momento también es incómodo en grado máximo, porque se ve a Montero abriéndose paso a codazos para aparecer junto al rey, lo que revienta el protocolo, ya que deja a la reina colgada en un extremo de la imagen. Servidumbres de la precampaña electoral.

Cómo debe ser evidente el poco tacto, que la web de la Casa Real ha acabado escondiendo una imagen digna de Goya que evidencia que la foto importa más que los muertos. No la retiró, pero dejó de destacarla como hacía al principio. Y me juego un guisante que los diarios cortesanos que recogen dispuestas cada mínimo desplazamiento de los monarcas mañana escogerán otras fotografías. En cualquier caso, la aparición de este chismorre me ha comportado un consuelo no menor: se demuestra que, por revolución tecnológica que nos arrase, la vida siempre superará incluso la IA más maliciosa.

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